sábado, 14 de noviembre de 2015

El problema no es la muerte, el problema es tenerle miedo.

Veo las publicaciones de todos, poniéndose la bandera de Francia. Veo como empatizamos con Francia, y con la muerte de nuestros hermanos. ¿Acaso nadie sabe que eso pasa día a día en medio oriente, y con números mayores?

¿Acaso nadie sabe que la plata que tenemos en nuestra cuenta bancaria es la misma que financia la compra de armas en Estados Unidos?

¿Hay alguien ahí afuera uniendo los puntos? ¿O fue tan solo una frase linda que dijo Steve Jobs antes de morir?

La muerte nos acompaña a cada paso que damos. Es una posibilidad del día a día. Desde el minuto en que nacemos y aparecemos en este plano, aparece la posibilidad real de morir.

La vida y la muerte van de la mano, hasta podría decirse que son lo mismo. No existe la una sin la otra, como el blanco y el negro, como el llanto y la risa, como la luz y la oscuridad, las dos caras de la moneda.

Es curioso, solemos empatizar con aquello que tenemos más cerca. Con aquello que sentimos más propio, con aquello que nos toca mas.

Cuando hay un atentado somos todos Franceses, sin embargo en nuestro día a día, seguimos favoreciendo un mundo que financia la crueldad.

Estados Unidos, país al que muchos veneran, fue quien generó, “en nombre de la paz”, grupos como el ISIS. Y ahora, por sobre lo malo, busca erradicarlo, con más violencia.

Cuando un nene crece viendo como toda su familia es asesinada, aunque sea “por la paz”, ese nene siembra odio y miedo en su interior. Y se va a alimentar de eso a no ser que reciba una cantidad de amor que pueda barrer y resetear esa configuración que aprehendió. Conclusión: falta amor.

Si logramos unir los puntos y direccionar nuestros hábitos hacia un nuevo mundo de paz VERDADERA. Hacia un nuevo mundo en donde el miedo y la muerte ya no nos movilizan, ni seducen, recién ahí habremos conseguido encender lo que en los antiguos libros se llamó: “el reino de los cielos” “el reino de dios”.

Deseo con mi corazón, que la muerte y el sufrimiento que nos toca vivir nos sirvan para abrir los ojos y conectar los puntos, para esclarecer nuestra visión, y darnos cuenta, de que en verdad, lo que sucede afuera, es un reflejo de nuestro interior.

Fuerza hermanos, de a poco vamos despertando.


Ame-monos.