miércoles, 31 de enero de 2018

Desvestirnos

Desnudarnos. Desvestirnos y luego volver a vestirnos. Siento que cargamos con trajes bien pesados. Con vestimentas muy viejas que nos tienen un poco atados, atrapados. Y de tanto andar y con tanto peso, podemos ver miradas gastadas, jóvenes y viejos, bastante cansados. 

Tal vez tengamos frío, y para calentar el corazón hayamos resuelto abrigarnos. Sin embargo creo que puede llegar a ser al revés. Puede que de tanto cubrirnos, terminemos por ocultarnos, apagarnos. 

En las ciudades la vida no es nada fácil. Es como se anduviésemos detrás de una gran mentira. Una especie de sueño americano. Somos muchos, con pocos sueños y en poco espacio. Algunos van con su fueguito, otros con su hoguera, unos rápido y otros más despacio. Lo que si está claro es que vamos cargados. 

Cargados en la cara, cargados en la mente, cargados en el corazón. Somos como barquitos de papel que orbitan de remolino en remolino hasta encontrar la próxima turbulencia, rozando la demencia. 

Y todo tiene carga, esta pesado, llevamos tapados de cuero, aunque sea verano. Llevamos excusas aunque podamos darnos la mano. El templo de la creatividad esta vacío. Sus peregrinos son pocos y la mitad de ellos todavía no saben para que creen, para que crean. 

Algunos van desolados, y algunos son millonarios, algunos de esos también desolan, y son los que más cargados están. 

Pero lo que casi nadie, y muy pero muy pocos se dieron cuenta, es que en el templo de la creatividad, pueden encender su fuego, quitarse así gran parte de su ropaje, e ir por la vida con una sonrisa, contagiando, más livianos. Además, es gratis. 

Que vivan los magos. 

martes, 30 de enero de 2018

Buscadores de Origen

Existen personas, existen mentes, que por como están formadas, se encuentran buscando. Buscando el origen. Una y otra vez se preocupan por entender, por saber con la mayor certeza posible, donde esta la fuente. De donde provienen las cosas. De donde sale esa información que está de boca en boca. De donde viene la materia prima que llegó a nuestros platos. De donde es que viene esa idea tan revolucionaria.

La fuente siempre es importante. Ya me lo decía mi tutor de tesis con gran ímpetu: "tenés que citar el origen de la información". Contando con la fuente, podemos estar seguros, validar el pedazo de conocimiento (o de materia) y revisar sus orígenes.

En cierta medida, el problema de nuestra sociedad es la desconexión que hay y la distancia al origen. Hoy ya no sabemos de donde provienen nuestros alimentos, de donde vienen las cosas que compramos, de donde vienen las palabras que usamos. Estamos separados, alejados de las fuentes.

Son las fuentes las que nos alimentan, las que nos proveen, y nosotros hacemos de sumideros. Nos encargamos de consumir la información o bienes y a veces hasta le agregamos algo de valor a lo que nos llega y le damos una vuelta más. Sigue girando.

Una excelente forma de lograr sanar nuestra sociedad, sería la de sanar las fuentes. Depurar aquellos lugares en donde nace la información o los bienes, para tratar de que lleguen a nosotros lo más limpios posible, depurados. Una vez más el problema se nos escurriría entre los dedos y volveríamos a la gran pregunta griega: "¿Quién juzga a los juzgadores?".

Que vivan los magos. 

lunes, 29 de enero de 2018

El desecho

Domingo a la mañana. Tame Impala sonando de fondo. Tami haciendo galletitas. Las plantas ya están regadas y fertilizadas. La visión se aclara, las aguas están en paz. 

Una de las grandes virtudes del ser humano, a mi entender, es descubrir sus propios errores, sus propias mentiras. Todos (o casi), en algún punto nos estamos mintiendo, estamos yendo en contra de nosotros mismos. Estamos pecando. Eckhart Tolle explica en uno de sus libros que "pecar" es justamente eso, errar al blanco, siendo el blanco, nosotros mismos. 

Y como con todo descubrimiento, una vez que nos encontramos con el error, con la falla, con el desperdicio, la pregunta es...¿Qué hacemos con el? La respuesta es simple, lo compostamos, lo usamos para abonar aquello que queremos que viva. El primer paso es reconocerlo, aceptar que el error, el desecho, es parte de nosotros y que cuánto más rápido los reconozcamos y los transformemos en algo dulce, más abono vamos a tener en nuestras vidas, y con el vamos a poder fertilizar el mundo que nos rodea. 

Por lo general hacemos lo contrario. No reconocemos nuestros errores (desechos) los acumulamos, y todo agricultor sabe que lo que se acumula se pudre, y lo que se pudre huele mal. Nadie quiere oler mal. Entonces... ¡A reconocernos! ¡A compostarnos! 

Que vivan los magos. 

sábado, 27 de enero de 2018

El gran espectador

Sube y baja. Sube y baja. Sube y baja. Es casi un mantra de esta realidad. De a ratos estoy arriba y de a ratos caigo sin piedad. La marea, la temperatura, la sed, el hambre, el sueño, la lívido, la motivación, las ganas, el sol, la luna, el trabajo, los vínculos, todo es un vaivén. A veces está arriba y a veces está abajo. 

De chico tuve la dicha de practicar surf. Fue un gran regalo que me dio la vida. Y cuando estás ahí en el agua esperando las olas, de repente tenés tiempo y la cabeza se aclara. Podes ver. Mirar de verdad. Con los ojos del corazón. Y cuando el corazón mira, alinea la razón, la pone a su servicio. 

Noté como el paisaje parecía estar sincronizado. Como las olas de sonido de los niños en la playa y las del agua, iban tocando una sinfonía. El viento también hacía su parte. Todo estaba bailando alrededor mío y yo tenía el privilegio de ser ese gran espectador. Yo era el sol de todo eso que giraba a mi alrededor. Y poder contemplarlo desde esta perspectiva, era magia pura. Un regalo. 

Esa fue otra de las grietas. Había algo más detrás de la enseñanza que había recibido. La realidad era mucho más y más simple de lo que imaginaba. Había patrones detrás de las cosas y cosas entrelazadas generando patrones. 

Todos estos pensamiento se me infiltraban en silencio, me invadían de a montones, y yo ahí solo, en medio del mar, esperando las olas. 

Que vivan los magos. 

viernes, 26 de enero de 2018

La criatura que hace

Ando a las corridas. Que manera de activar. Y ahora con este ejercicio de escritura diaria que me propuse. Me encanta hacer cosas, y el gran aprendizaje en el que me encuentro inmerso últimamente es en el de hacer más desde la paz, desde la tranquilidad. 

No siempre es fácil dominar el hacer. Es una criatura difícil de domar. A veces es tan pero tan rebelde que termina domándonos a nosotros. Creo que a muchos les pasa. Los ves corriendo de un lado al otro llenos de cosas. Cosas que a veces son pensamientos y cosas que a veces están guardadas en bolsas. Es una de las artimañas de esta criatura. Dominarnos a través de las cosas. 

Sin embargo, algunos valientes y también un poco sabios, logran parar la pelota y levantar la vista. De repente se dan cuenta de que están corriendo y que al menos por un rato, no quieren correr más. Toman las riendas del asunto, y ahí nomás entra la paz. Nos damos cuenta de los lindo que es frenar. Miramos alrededor nuestro y vemos a todos corriendo. Nos conectamos con nuestro sentir. Sentimos como respiran nuestro pulmones, sentimos las pierdas cansadas y la espalda adolorida. ¡Qué gran descanso nos estamos permitiendo, y tan solo por frenar! 

La bestia tira y tira y cada vez se desespera más. Nos grita, nos dice lo mucho que tenemos que apurarnos, lo irresponsables que somos, la gran cantidad de tareas que nos faltan hacer. 

Pero la ilusión ya se agrietó. Nos damos cuenta de que la criatura también es una invención nuestra y que podemos elegir escucharla o no. Le bajamos el volumen y respiramos un poco más.

Agarramos nuestras cosas y seguimos avanzando, mas ahora caminando. Vamos recobrando las riendas del hacer. Volvemos a recordar que una gran forma de actuar es sin prisa y sin pausa como dice un viejo amigo.

Que vivan los magos. 

jueves, 25 de enero de 2018

Ordenar

Ordenar, ordenar y ordenar. Que manera de activar. Cuando la materia está ordenada, tiene forma, la energía puede circular correctamente, decía un viejo sabio. Yo por el contrario, gracias a mi madre creo, a veces casi que me obsesiono. Para mí es re importante que las cosas tengan un lugar. Que estén ubicadas. Me da paz, me da tranquilidad. 

Con estos años me di cuenta de que cuánto más ordenado está un espacio, más puedo descansar la vista. Cuando las cosas están agrupadas, ocupan menos lugar y son más funcionales. ¡Aprovechamos el espacio! Lo eficientizamos, y a la vez, creo que le damos vida. 

De tanto en tanto me agarran unas ganas locas de ordenar completamente mi living y lo hago. Lo doy vuelta casi por completo. Lo encuentro como una forma muy interesante de revisarme. De ver que estaba guardando. De ver que estaba acumulando, que elementos no estoy usando y que objetos a partir de ese momento voy a elegir para que sigan su camino sin mi. 

Cada vez quiero tratar de tener menos. O solo tener aquello a lo que le puedo dar vida. Es como jugar a tener esas cosas que al menos una vez al año toco, miro o les presto atención. Sino mejor que desaparezcan, lo que se acumula, se pudre. Nos roba energía. Mejor soltarlo. 

Entonces eso es lo que intento. Cada vez ir más liviano. Ocupar menos espacio. Sostener menos cosas. Y una gran forma de hacer eso es ordenando. Soltando. 

Creo que falta poco. Lo estoy sintiendo. Una de estas semanas lo hago de nuevo. Me vuelvo a revisar y ver que puedo soltar. 

Que vivan los magos. 

martes, 23 de enero de 2018

El intento

Lo sigo intentando. Todos los días lo intento una vez más. Es lo que pasa cuando te morís de ganas por cumplir tus sueños. Cuando tu imaginación es tan profunda que atraviesa y diluye los muros de esta realidad.

Es que todo es tan cuadrado. Las baldosas, las paredes, las puertas, las ventanas, las calles, los autos, las filas, las cajas, las rejas, las veredas, los cables...¡Todo es recto!

Por otro lado...en la naturaleza, todo es curvo. Tiene sinuosidad. Sube y después baja, y dobla y también se retuerce. Como la vida misma.

Tratamos de enderezar las cosas, de alinearlas y hacerlas rectas. Como si de algo fuese a servir. Las hojas, las ramas, los ríos, las olas, el viento, el fuego, todos, desde su lugar, nos van a seguir mostrando lo contrario. ¡La vida se retuerce!

Y por ahí vamos, saltando, rebotando, tratando de linealizar nuestras vidas. Con una mente que define de más, tanto que a veces le quita color a nuestros paisajes.

Del otro lado, en la esquina opuesta, encerrado, en un rincón, esta él. Nuestro animal desbocado, el retorcedor número uno. El bandido más buscado. Nuestro amado corazón. Con la capacidad de dejar sin aliento, de incendiar la razón.

Y ahí donde el fuego se enciende, la civilización tiene miedo. La policía corre a apagarlo. El fuego es peligroso, así que mejor enterrarlo.

Y el corazón se retuerce. Cada vez con más fuerza, agarrado de los barrotes. Algunos se achican y se amansan, se van dando por vencidos. Otros se hacen más fuertes y preparan sus armas. Saben que no todo está perdido. Qué más allá de la vida y de la muerte, cada quien está creando su suerte. Que cada latido va creando ondas, curvas, que se esparcen y llevan un mensaje. Cuentan el color de ese latido, el fulgor de ese fuego. Un mensaje que es sonido.

Y las almas lo escuchan. Se cuentan secretos en silencio, se cruzan mensajes conspirando, con la innegable certeza de que en el planeta tierra algo esta pasando. Algo se está despertando. Y yo, lo sigo intentando.

Que vivan los magos.

lunes, 22 de enero de 2018

Escribir

Que linda forma de perder el tiempo. En verdad sabes que no se pierde nada, que por el contrario se aprovecha cada letra, cada palabra, cada espacio. 

Escribir es hacer tierra el pensamiento, darle ritmo, darle forma. Gracias a que escribo puedo escucharme, puedo recordar. Me permite ser todo aquello que imagino, hacerlo real. Y toma vida cada vez que alguien lo lee. Cada vez que estas palabras resuenan en una mente.

La escritura es central a todas las artes, las reune, tiene un poco de cada una. También gracias a ella, pudimos expandir varias veces el conocimiento, registrarlo. Fue la forma que encontramos de pasarnos el saber de una generación a la siguiente. 

Poder encerrar en una palabra un significado, es algo tremendamente potente. Nos permite definir la realidad, describirla, ampliar varias veces nuestra capacidad de creación. 

Una palabra es un conjunto de símbolos, que por como están ordenados, cobran un significado y nos transportan a un mundo, el de la palabra. 

A la vez que define, nos quita el resto de las infinitas posibilidades que existían en lugar de ESA palabra. Si en nuestro imaginario ya aparece la palabra "árbol", entonces ya solo acuden a nuestra cabeza esas imágenes y no otras. Así es el mundo de la forma. Lo que tan abundantemente nos provee por un lado, nos lo quita por el otro. Lo que por un lado definimos y elegimos, por el otro restringimos y limitamos. Hasta el próximo invento, hasta el próximo salto cuántico. 

Es la escritura el medio que encontramos para reunir y ordenar ideas, pasar conocimiento, transmitir enseñanzas, multiplicar saber. 

Seguiremos intentando hasta que lo logremos encender. 

Que vivan los magos. 

miércoles, 17 de enero de 2018

Miércoles

Miércoles. Mi día favorito. Hoy va a ser una entrada corta, no tengo tanto tiempo. Ando siguiendo a mi corazón, quien me va llevando por caminos locos. Nuevamente me convoca la tierra, y más particularmente la lombriz. Que ser vivo maravilloso por Dios.

Ayer fui a llevarle aceite de cannabis a Claudia. Eran como 140 ml. Debía valer una fortuna. Para pagarme ella rompió su chanchito y me dio los nueve pesos que tenía en monedas. Fue todo tan simbólico. Lo disfrute mucho.

Charlamos largo y tendido. Ella sobretodo, jaja. Es una máquina de hablar. Impresionante la verdad. Me tocó cortar un poco con la víctima y recordarle que ella es protagonista de sus vivencias. Que ELLA es la creadora de su propia realidad. Todos lo somos. A veces lo olvidamos. Cosas que pasan.

El significado de RE-COR-DAR es "volver a pasar por el corazón". De tanto en tanto nos olvidamos de que tenemos uno parece. Para eso estamos, para ayudarnos.

De a ratos me interrogó un poco y también me interrumpía bastante. Se iba por las ramas, y no creo que haya sido el aceite. Era más bien ella y esa mente tremendamente poderosa y sigilosa que tiene. Aprendí que una persona puede hasta ser víctima de sus dones. Increíble.

También me tocó hacer de plomero y de electricista. Que paradoja, en casa no me gusta ni poner un tornillo y ayer andaba feliz arreglándole todo. Pobre, ella también andaba ciega. Me sentía medio un Dios al lado suyo. En salud y en mente. Creo que le pude sumar bastante.

Del compost hablamos poco. Ella no sabía muy bien lo que era. Bueno, se me hace tarde para ir al campo. Ya son más de las seis, voy a ir arrancando. Dios los bendiga.

martes, 16 de enero de 2018

Saber

Saber. Suena casi como sabor. Qué difícil que es saber. Saber es algo así como poder responder 360 grados a la redonda las preguntas sobre un tema. ¿A qué me refiero con esto? Si sabemos por ejemplo sobre alimentación, es decir que comprendemos, entendemos e incluso imaginamos y creamos sobre ese NODO de conocimiento, tranquilamente, y desde la paz vamos a poder responder, visualizar y dominar los enlaces de este NODO con otros. Al menos la parte que le corresponde a la alimentación. 

Bajémoslo un poco más. Vamos a poder, por citar un ejemplo, explicar la correlación entre la alimentación y las funciones y mecanismos del cuerpo. Vamos a saber explicar como es que los nutrientes de un alimento se incorporan a nuestro organismo. Sabríamos responder que carencias dan lugar a que enfermedades, sabríamos explicar la relación entre la química de un alimento y la de nuestro organismo. 

En fin, deben haber muchos ángulos más y no soy el indicado (aún) para exponerlos. Hay quienes saben (o saborean el conocimiento) más y quienes lo hacen menos. Cada quien se divierte a su modo, y le gusta bucear en su profundidad. 

Supongo que el trago amargo viene cuando alguien (que dice saber o que nosotros suponemos que sabe) nos da algo, cuándo esperábamos otra cosa. Qué fracaso. Qué maestro el fracaso. 

Saber es lo bueno y lo malo. El funcionamiento y la falla. Es poder recorrer un tema de principio a fin y viceversa, sosteniendo el hilo conductor, y para los más osados y ocurrentes, incluso arriesgarse a alquimizar una nueva creación.

Que vivan los magos.