lunes, 17 de agosto de 2015

Carta al pasado

A ustedes que están en el pasado. A ustedes que se dieron cuenta de que el cambio es posible. A ustedes que saben que la realidad no es lo que parece y que la misma se genera con todos y cada uno de nuestros pensamientos.

En el futuro las empresas son conscientes. Aquellas que no lo eran, no lograron sobrevivir. Fue una cuestión de evolución. Ante la creciente presión social y ambiental, aquellas empresas que lograron adaptar sus productos y ofrecer un beneficio social detrás de ellos, fueron las que proliferaron. Los spots de publicidad ya dejaron de ser canciones, o situaciones cotidianas con el simple fin de repetirle una y otra vez el nombre del producto a los clientes, para darle lugar a nuevos avisos que explican el impacto positivo de los productos. 

Los usuarios comenzaron a consumir estos productos que no solo son mejores para ellos, sino que además proporcionan un beneficio para la comunidad así como para el medio ambiente, siendo cada intercambio un “win win” o “ganar ganar”.

Las sociedades comenzaron a evolucionar realmente rápido, con economías locales mucho más resistentes, y monedas que empezaron a dejar de lado la cotización internacional debido a la inestabilidad y riesgo que ello representaba.  

Los bancos dejaron de ser monstruos que ganaban con cada intercambio a costa del empobrecimiento de las sociedades, sino que entendieron que ellos son quienes deben responsabilizarse por la sana distribución de los capitales, tal y como lo hacen las arterias en un organismo.

La educación floreció, cual un renacimiento. Apareció un nuevo tipo de educación, llamada “educación libre” en donde los maestros simplemente tomaron un rol pasivo guiando a los alumnos a través de su proceso de aprendizaje, incentivando la creatividad así como la curiosidad.

Esto causó que nuevas generaciones pudiesen desarrollar un entendimiento más INTEGRADO de la realidad, entendiendo que la química, la física, la matemática, la economía y la naturaleza, todas funcionan igual, con una lógica divina detrás que permite garantizar la abundancia.

Las religiones finalmente se empezaron a almalgamar, renaciendo una espiritualidad conjunta en donde nuevos valores y el entendimiento del prójimo como parte de uno mismo dieron lugar a una sanación masiva y esclarecimiento de la visión de las personas.

El medio ambiente comenzó una sanación sumamente veloz gracias a la biotecnología (confluencia de la tecnología y la sabiduría natural), que sirvió para potenciar los procesos naturales que tan eficientes son. También florecieron la permacultura y los cultivos orgánicos.

El futuro es un lugar de abundancia, de paz, de armonía, donde los seres se dedican a mejorar sus capacidades sin límite alguno. Ahora hay nuevos deportes, las artes florecen por doquier, la música disfruta de nuevo géneros y se han reinventado casi todos los procesos para que el ser humano puedo disfrutar de una muy alta calidad de vida. Hoy ya estamos viviendo 250 años ¡En promedio!

Los recursos se manejan de forma matemática, y se ha logrado garantizar comida, trabajo y casa para todos los habitantes del planeta. La mayoría de las casas son de tierra, y los pueblos se han estabilizado en una población promedio de 200.000 habitantes, que se demostró que era la cantidad más eficiente en cuanto al uso de los recursos. Los pueblos están conectados por vías férreas que transportan los productos, y la energía que se usa para su abastecimiento es 100% renovable.

Las maquinarias son todas desensamblables y sus componentes se pueden intercambiar y reciclar.

Ahora la población se ha estabilizado en 9000 millones de habitantes, y poco a poco comienza a bajar.

Vivimos en abundancia, y en plenitud, todo ello gracias a ustedes, que dejaron todo en la cancha día y noche, para poder mostrar que todo esto era posible. De corazón, les quiero agradecer todo lo que hacen, y sepan que el éxito es inevitable, ustedes, son los portadores de la nueva humanidad, arriba esos ánimos, y a jugar en equipo, que el camino es largo y la abundancia, es una condición natural.


Ámen. 




miércoles, 12 de agosto de 2015

Jengibre y Canela

Te de jengibre con canela y teclas. El té con jengibre para avivar la llama. Las teclas para darle oxígeno. Teclas que larguen sonidos, o teclas que larguen símbolos, las dos me valen.

Los miércoles a la noche la soledad pega fuerte. Entro al Word, y empiezo a esbozar estas palabras. El blog ya estaba lleno de polvo. No da colgarlo tanto, o tal vez sí, que importa.

El jengibre, cortado en pedazos chiquitos, muy importante para que largue el sabor rápido. La canela todavía no se cuanto poner, todavía sigo aprendiendo. Todo el tiempo, todos los días.

Tocar teclas me encanta, va mas allá de lo que podría explicar, no sé de donde viene. ¿Habrá escrito alguien de mi árbol de la lógica de los genes? No lo sé, ya se lo preguntaré a la abuela Fefa.

Hoy fui de Fefa. Fuimos a filmar una parte que no quedó clara de uno de los videos de la Red de Compostaje. De ahí fuimos a juntarnos con las agrupaciones que están gestionando la red. Es un espacio de creación hermoso. Me gusta mucho lo que está pasando.

El agua del te es clave que no hierva, Jor Salinas dice que si los alimentos (que están vivos) se calientan mucho, pierden las propiedades, se mueren y que por eso es mejor hacer las cosas a fuego lento, lo más lento que se pueda. Supongo que por eso algunos usan deshidratadores. Fa! Cuantas formas de hacer lo mismo mama mía!

Hay que tener cuidado con las partes chiquitas también, porque son como las partes grandes, difíciles de manejar, y a veces hasta peligrosas, los laboratorios se están dando cuenta, y las morgues atestadas de ex cuerpos vivientes atacados por cáncer también.

Después de la reunión de la red me fui para Haulani. Los helados son riquísimos. Además son helados saludables, helados que hacen bien. Hoy probé el de Banana. Es la definición de éxito, en serio. En el diccionario de la RAE, después de los dos puntos de éxito debería decir: “Helado de Banana Haulani”.

Volví andando en longboard. Me mojé todos los jeans. Cuando estaba por salir a la mañana sabía que ese era una riesgo, pero lo ponderé como "bajo" en mi cabeza. Y a mi pregunta de: “¿Te la bancas mojarte todo?”, la respuesta fue que "sí". Así que me la banque.

43 pesos me salió un kilo y pico de bananas y 6 huevos! Para mí que me vio cara de gil y además si a eso le sumás el longboard, ahí nomás se decidió por cagarme con el precio. ¿Cómo vive la gente con estos precios? Ah, cierto, hay 10 millones de pobres, un cuarto de la población. Ok, dejémoslo ahí.

Mientras venía en long, se me ocurrió esto: “Si cuando cruzamos la calle miramos para los dos lados, porque cuando discutimos un argumento no hacemos lo mismo”. Me pareció brillante, porque brilla, da claridad. Me di un abrazo a mí mismo. Media cuadra más tarde casi me mato. Pise un palito que por poco fue mortal.

Ya hay olor a jengibre, y a canela también! Listo, le pongo limón y miel, y a ver si la llamita se aviva y quema la soledad.



Ah hoy también fui de los abuelos Sara y Roberto, y hoy el abuelo tiró otra de esas frases que riman y son una alta posta. Ahora no me la acuerdo, seguro volverá. Eso, nada más. Por ahora.