Me salí de mi intento de meditación, y me vine a escribir. Es algo que no hago nunca. Pero sentí la necesidad de hacerlo.
Ayer después de la charla, no me quedé bien. Supongo que me sentí cuestionado, y me vi aclarando cosas, que pensaba que no tenía necesidad de hacerlo, sin embargo ahí estaba, de nuevo hablando de mi historia.
Se me movieron cosas, me quedé con un pesar. Hoy me costó arrancar.
La charla me encantó, me pareció maravillosa, llena de contenido. Me gusta mucho que estemos atentos a lo que va pasando, que expongamos las dinámicas, tratemos de entenderlas, nos cuidemos.
Volvió mi lucha con las ilusiones, esos sueños que de a ratos me traen traiciones. No entiendo bien todavía cuál es la necesidad que tengo de aferrarme a ellas, a vivir en mis sueños. Supongo que a veces tal vez es una forma de escapar, de una realidad que no me gusta.
La ansiedad un poco me persigue, y se enreda con la ilusión que la concibe. ¿Serán mis intentos fallidos por amar, el proyectarlos, lo que me hace ilusionar? ¿Cuál es la necesidad de “amar” y caer en ese amor en el que pierdo todo tipo de control? Tal vez sean las mismas ganas de perder el control, por estar controlando demasiado desde el otro lado.
Me produce mucha ansiedad tener tantas respuestas, tantas ideas y ver todas estas formas en que todo se podría arreglar. Es como una necesidad continua de poner las partes en su lugar y lograr una perfección que nunca llega.
Tal vez la gran realización de este año haya sido el poner parte de mi energía en exigirme todo eso a mi mismo, aceptando el desafío de trabajar esa sobreexigencia y no demandarlo continuamente de mi alrededor.
Tengo ganas de jugar con vos, y siento que los distintos intentos que nos propusimos, no se enraizan. Eso me frustra un poco a decir verdad. Todas las mañanas pido para que Sentido y Más Oxígeno puedan trabajar juntos y armar un área de capacitaciones. Sin embargo todavía no me animo a decírselos. Empiezo por bajarlo acá.
También tengo sueños enormes, y me cuesta un poco compartirlos. Las veces que lo hice no me fue del todo bien. Empiezo a escribir esto y mi cuerpo emocional quiere entrar en el drama, mejor no, ya sabemos que hasta del llanto nos podemos aferrar.
Tengo ganas de jugar una y otra vez, amo trabajar crear cosas y que sirvan para los demás. Reconozco que esa es una de mis fuentes de felicidad. Me comprometo a seguir trabajando sobre mi para sacar más de eso afuera. Que todos los seres de todos los mundos sean felices… ¿qué más quisiera?
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