Son lo mismo. Están por todos lados. No deja de maravillarme como el agua esta en todo y al igual que elementos como el oxígeno, lo unen todo.
El agua es la sangre del planeta. Recorre la tierra a través de sus ríos o venas y le va dando vida a innumerables ecosistemas. Una gran parte de este trabajo lo podemos ver, está a la vista, sin embargo la otra es invisible, como muchas de las composiciones naturales, son silenciosas.
A través de todos estos circuitos además, la inteligencia natural se encarga de distribuir los nutrientes, esas diminutas piezas esenciales que agrupadas, en distintas estructuras, dan lugar a las infinitas formas de vida.
¿No es increíble semejante orden desplegándose ante nosotros día a día?
¿Cuánta inteligencia invisible yace ante nuestros ojos que todavía no logramos apreciar?
Y detrás de todo esto, el agua, la sangre, que lo atraviesan todo y a su vez lo armonizan, lo nutren, le dan vida.
Además, y otro gran regalo para agregar, es que esa inteligencia vibra en nosotros. Somos parte de eso. Somos un reflejo.
Que vivan los magos.
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