Seremos Libres
Se reparten las cartas, los corazones se
aceleran. Es que el cuerpo necesita estar repleto de hormonas y listo para la
acción. Vivimos en tiempos de acción. No hay dudas de eso. Por más de que los
periodistas sigan abultando sus blogs con información y discutiendo al aire, la
mecha de la libertad está encendida hace rato, y la montaña de pólvora, sigue
creciendo.
Ahora es el turno de Uber. Los pobres taxistas se ven indignados.
Se les nota el desconsuelo en la cara. En la mesa hay un sitie, pero ellos en
la mano tienen un dos. La idignación es profunda, cala hasta el fondo, sin
embargo el azar no perdona. Internet tiene vida propia, tiene pulso, tiene un
latido, y pareciera ser que este, es cada vez más acelerado.
Los pobres taxistas se agrupan, se amontonan,
se unen, se quejan. Parecen estar desesperados. No entienden que la fisura se
abrió hace mucho y que para la red que todo lo integra, su momento ha llegado.
Los ciega su ignorancia. “Ignorantes somos todos!” Grita otro de los jugadores.
“El tema es que ignoramos cosas distintas” se
oye como un eco vibrar la voz del gran Borges.
“Venimos apostando hace mucho” logra modular el
Che con un puro en la
boca. “¿A algunos nos costó la vida sabes?” le dice el Che al taxista mirándolo a
los ojos mientras una nueva carta aterriza en la mesa.
Es la carta final, y uno tras otro van pasando.
El cupier se agranda y el dueño del local sonríe. Parece que la casa nuevamente
gana la apuesta. La atmósfera se tensa. Se siente un vacío. Ese silencio que
antecede al shock.
“Siete y medio” grita una voz aguda y
esperanzada. Detrás de la voz hay tenacidad pero también está tranquila. Hay
amor, pero también hay picardía. Todos se voltean a mirar. ¿Quién es este nuevo
jugador? Se preguntan.
“Es demasiado joven” grita un coronel.
El joven revela su mano y su jugada es
impecable.
Su sota es una sota nueva. Todos se asoman a
mirarla, se acomodan en sus butacas. Están incómodos. De repente el wisky ya no
es tan rico, el puro no es puto y las joyas con las que cargan y se adornan
pierden brillo. Es que la sota se robó toda la tensión.
La sota es un caballero, montado sobre un
corsel. La conexión entre los dos es abismal. Las patas del corsel se funden
con la tierra, así como el caballero se funde con el corsel. CONEXIÓN. Pero a
todos les llama la atención el palo. Es un palo nuevo, de una baraja
desconocida hasta el momento. La flor. Es una flor
geométrica, un símbolo. Algunos abren los ojos, se maravillan.
“Es la flor de la vida” grita Favaloro.
“Yo la vi en mis viajes” agrega Hernan Cortés.
“Yo también” se suma John Locke.
La flor flota sobre la mano del caballero,
levita.
“Eso es prana” aclara Einstein, “la energía que
todo lo conecta”.
“Así es” asevera Pitágoras. La flor era
uno de nuestros símbolos más sagrados”
“Muerte al joven” Exclama Nixon.
Nuevamente se hace silencio. La voz del joven
finalmente habla.
“Soy una mensajera. Aún si quieran matarme, no
me pueden tocar. Mi vibración es sumamente elevada y encarno dioses. En mi
traigo dos fuerzas que son una. Soy hija de Artemisa y pariente de Hefesto. Vengo a darles un
mensaje en nombre de toda una generación; la batalla se acabó, ya son libres y
sus luchas han terminado. El juego como verán, es nuestro. Ahora solo les resta
soltar y disfrutar del espectáculo. Llego la unidad. Lego el bien
común.”
Boom.
