Hola blog. Te extrañe un poco. No te miento.
Hace casi dos semanas si mi registro no me falla, que no te uso.
Este pensadero es taaan útil. Hacer tierra los pensamientos es algo que siempre me viene bien, sigo agradeciendo y vuelvo a practicar.
Escribir es el hábito que más colgado tenía, así que acá estoy, conectando con vos de nuevo maestro.
Estoy trabajando fuerte sobre mis hábitos, porque creo que habitándonos cada vez más, es como podemos desarrollar buenos hábitos, y que con esos buenos hábitos podemos habitar bien este planeta.
Éstas últimas semanas fueron una gran mezcla de muchas cosas, muchas sensaciones. Estuve en el cielo algunos ratos, y obvio en la miseria otros tantos.
Los dos son un poco irreales a decir verdad, aunque elijo quedarme con los momentos de paz, de presencia absoluta.
La gratitud me está viniendo muy bien, y sigo eligiendo conectar con ella. Al igual que la constancia y la disciplina, hoy creo que ellas 3 se han convertido en mis tres grandes maestras.
Seguir de cerca mis pensamientos y poner en práctica mi atención, está siendo una guía hermosa. No recuerdo bien en dónde cogí ese track, pero lo vengo siguiendo y ¡pam!, que hit.
Pongo música y me dejo llevar,
Se que puedo escribir, y empezar a vibrar,
De fondo suena monolink, y me puedo relajar.
Cada oportunidad que tengo de amar, es sabrosa, al igual que dolorosa.
Tengo que admitir que esta última me deja un sabor más dulce que todas las anteriores.
Me gustó mucho la forma en que me deslicé a través de todo lo que sucedió.
Me vi coherente, me vi fiel, me vi sólido, me vi amable. Me gusté.
Así y todo hay un gusto amargo de mi que todavía sigo masticando. Tengo mis shapes que todavía no entiendo. Tengo esos ángulos donde todavía quedo ciego y me sigo mintiendo.
Me perdono, me acepto y le sigo metiendo.
Sigo pensando que todo en la vida es gratis. Que cada segundo que pasa es un regalo para aprender, y que desde esta claridad, una y otra vez nos caemos y tenemos que tratar de volver a entender.
Tengo acceso a una cantidad ilimitada de ideas y de conocimiento. Me pesa de a ratos, me abruma, no se que hacer, y lo suelto.
Como sostener una piedra muy caliente que quema, que me deja sin aliento.
Ahí mismo es dónde destruyo todo por un instante y no quiero saber nada. Después me recupero y vuelvo a esta gran obra de teatro, tratando de cumplir mi rol de la mejor forma que puedo, agradeciendo y jugando a que no se nada.
Peco de soberbio y lo sé. Es la parte de mi que ignora, que extraña, que se retuerce y sigue queriendo aferrarse a pensamientos, ideas, desilusiones, canciones que suenan muy mal.
Respiro, suelto, me relajo, y vuelvo a empezar. Así una, y otra, y otra, y otra, y otra vez.
Con la salvedad de que cada vez el camino es más corto, levantarse es más fácil, y los crushed sides se pulen más y más.
Es la flawed mind de la que habla el budismo. Se puede pulir, se puede alisar. El rozamiento hace que las cosas avancen, las erosiona, las pule, y al final quedan esféricas.
Por hoy creo que está bien.
Disparar letras con los dedos me encanta.
Gracias Dios por dejarnos jugar a todo esto.
Rezo por que la ilusión se disipe cada vez más, la alquimia del despertar se multiplique cada vez más,
Y que todos los seres de todos los mundos sean felices.
Amor.
Pd, (nota a mí): escuché el beat por segunda vez. La anterior fue en Río. Gracias por el regalo. Te amo.