jueves, 14 de mayo de 2020

Después

Después de Tiktokear, tocar la guitarra, bailar y alguna cosa más, me pongo a escribir de ella. 

Hoy me apuré, me adelanté. De ansioso nomás. Como siempre ahí, tratando de atraparla y se me escurre entre las manos. 

Tal vez se lo dije para generarme el compromiso de escribir. Es que tal y como el otro día afirmamos, escribir ayuda a ordenar y después sobre eso llegamos a que las palabras pueden estructurar. 

Más bien en este caso creo que tiene que ver con ayudarme a decantar, o porque no a des-enredar. Me levanto, corto. Termino de cocinar y me pongo a comer. 

Vuelvo. Estoy en otra. Anda a saber cuantas vueltas dio mi cabeza.

Vuelvo para atrás, releo. Me enriedo.

Ahí me acordé, recuerdo. Esta energía también me trae eso, puedo cortar, desconecto. De a ratos pienso si este sentimiento es verdadero. 

Que ganas que tengo de hablarle. De verla. Una parte de mi quiere correr hacia ella y simplemente flashea. Pero hay otra que frena, tiene miedo, se da vuelta. 

Y me confundo, me desvelo. El lunes soñe con ella. Se me mezcla todo, me desordeno. Hace rato que quiero compartir mi bowl con alguien. Disculpá mi ansiedad. 

La reconozco hermana. Fue la primer sensación que tuve. La use para cuidarme. También cuidar lo que estamos haciendo. Soy consciente de lo importante que es nuestro trabajo. No quiero arruinarlo. 

Mezclar sentimientos con trabajo es para problemas, me digo. Dejate llevar, contale lo que te pasa, susurra otra voz. Es que todavía no se si me pasa me respondo. 

Es como que estoy en ese lugar en donde no se si es que creo, o las ganas que tengo de creer. 

Al principio la impresión que me llevé de ella, de su forma de vida, de su familia, me chocó. Sentí que éramos de mundos distintos. 

Sin embargo cuando la leo, escucho sus ideas, la oigo hablar, hay algo que me llega, me enciende, me siento cómodo. Me siento en casa. 

Mi cabeza ya me ganó, como siempre. Ya pensé en lo bueno y en lo malo. En lo decente y en lo indecente. En invitarla a comer, a ver que se siente. 

Le mostraré este escrito, me pregunto. No tengo ni idea, voy bordeando el límite y me canso. Freno. Me siento.

El resto de las ideas me quedaron lejos. Atrapo un par, aca van; en la búsqueda de lo verdadero, creo que todo da igual. Se lo cuente o no, la vea o no, vaya por un lado o por el otro, lo que tenga que ser será. 

Y mi corazón va atrás, gateando. Pobrecito, todavía se está curando. Lo llevo de un lado al otro, no le doy descanso y a veces lo termino lastimando.

Ya más de una vez lo quise compartir con alguien y casi que me termino desangrando.

Seguiré tanteando, seguiré probando y poquito a poco iré avanzando. 



Terminé mintiéndote. Al final lo estoy publicando. 

Supongo que todo va pasando tan rápido, que me termino desdiciendo. 

Más confianza todavía, se necesitaría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario