viernes, 29 de mayo de 2020

Forcejeo por placer

Hoy fue un día rarísimo.

Me costó un poco levantarme, mas después arranqué con fuerza. Fue un día lento, como a mi me gusta, con charlas de amigos y algo de trabajo. Comida rica, y un pesar en el pecho, que te lo regalo.

Tal vez fue por los movimientos estos que todavía me tocan. Estoy cambiando la piel, es verdad. Ayer en las cartas salió de nuevo.

Aparecías en mi cabeza no te lo niego. Y mismo escribiendo esto, me trabo. No se si es la cabeza, o el miedo, el vertigo que me da todo.

(Pausa. Días entremedio. Aprendizaje. Soltar. Seguir. Avanzar)

Cambio la música. Vuelvo al piano. El piano es casa. Cuerdas y percusión. Que relajo.

Va todo bien rápido. A veces pierdo el hilo. Teoría de las cuerdas dijo ayer Jorge. Que belleza, que lindo cruce de data esas charlas con él. Un Inca hablando con un Pleyadiano. Delirios de grandeza.

Imaginar que las cuerdas se entrecruzan, conectan todo, y la vibración de por sí es la forma más fácil de verlo.

Conectar el sentir, conectar el sentir, conectar el sentir. Me lo susurraste varias veces en estos días. Se que queres que escriba sobre eso. Estoy acá a tu servicio. Cuando no se quien soy, te sirvo. Cuando se quien soy, soy vos.

De ratos me siento inmortal, de ratos me arrastro. De a ratos intento saber, de a ratos lo se. Después se me escapa.

Me dejo llevar, lo aprieto y lo suelto. Lo estoy masticando. Las ideas están todas, el tablero seteado. Las soluciones se me dan solas, se me caen de las manos.

Me frustra la dimensión material. Lucho contra el tiempo, y me genera escasez. Cuando logro foco se acelera. Entro en hiperproductividad. Que relajo, extasis.

De a ratos una claridad que deslumbra. Me enamoro. Enamoro. Me sonrío. Bajo la cabeza. Tomos los complementos. Me mimo, me relajo. Sigo.

Con la espada, la balanza, y el proposito latiendo, avanzamos. Hago de driver, lo acepto, me gusta, lo tomo.

Se va conectando todo y se armoniza. Me levanto con fuerza. Se viene un nuevo año.

Sueños de amor. Orgasmos diurnos. Recorrer una ciudad vacía, hilando rimas, surfeando la calle, bailando, y vos a mi lado, soledad.

Me caigo y levanto. Cada día bailo mejor, siento más mi cuerpo y me encanto. Hoy estoy arriba, y por eso me atrevo. Voy recordando, y se que esto es un juego.

Levantate vos también, apretá los dientes, y vamos a brillar. Con estas palabras te renuevo.

¡Qué vivan los magos!

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