sábado, 30 de mayo de 2020

Te vas a caer

Si ya lo sabés.

Sabés que te vas a caer.

Jugás con estar arriba, y lo sostenes un tiempo. Bailas cambias de paso, y lo sostenes por un tiempo. Sin embargo, después de un rato, sabes que es como una ola, y si tratas de hacer como que nada, o estar en una que no es, te vas a comer la cachetada.

Así que mejor, si ya sabes por dónde viene la mano, mejor respetar la onda, y no quemar energía en vano.

Mejor bajar de a poco, y sentir que es lo que viene. Mejor dejarse caer, aflojarse, morir un rato, y regenerarse.

Quien sabe que está cayendo, en verdad no se cae, se deja caer, disfruta de la bajada. Aterriza de a poco, acomoda su cuerpo, y no sufre la frenada.

Saber ir con la vibra, es un arte del sentir. Es algo así como tratar, de conectar con el latir, que la realidad tiene, un pulso constante, el que determina que es lo que se sostiene.

Para aprender a sostener, y hacer la energía fluir, que importante que es, jugar, tratar, de acariciar ese latir.

Somos una hoja, inmersa en el viento. Arañas voladoras, tejiendo en el aire, tratando de aprender a usar sus instrumentos.

Quien sabe que está cayendo, aprovecha la bajada. Y la usa de envión, para la próxima jugada.

Sigamos contagiando, sigamos bocetando. La tierra es nuestro playground, y cuánto más lo cuidemos, más la integremos, más la vamos a ir librando.

De nosotros, de nuestros miedos, de nuestros apegos, de todo aquello que nos frena en este juego.

¡Que vivan los magos!

viernes, 29 de mayo de 2020

Forcejeo por placer

Hoy fue un día rarísimo.

Me costó un poco levantarme, mas después arranqué con fuerza. Fue un día lento, como a mi me gusta, con charlas de amigos y algo de trabajo. Comida rica, y un pesar en el pecho, que te lo regalo.

Tal vez fue por los movimientos estos que todavía me tocan. Estoy cambiando la piel, es verdad. Ayer en las cartas salió de nuevo.

Aparecías en mi cabeza no te lo niego. Y mismo escribiendo esto, me trabo. No se si es la cabeza, o el miedo, el vertigo que me da todo.

(Pausa. Días entremedio. Aprendizaje. Soltar. Seguir. Avanzar)

Cambio la música. Vuelvo al piano. El piano es casa. Cuerdas y percusión. Que relajo.

Va todo bien rápido. A veces pierdo el hilo. Teoría de las cuerdas dijo ayer Jorge. Que belleza, que lindo cruce de data esas charlas con él. Un Inca hablando con un Pleyadiano. Delirios de grandeza.

Imaginar que las cuerdas se entrecruzan, conectan todo, y la vibración de por sí es la forma más fácil de verlo.

Conectar el sentir, conectar el sentir, conectar el sentir. Me lo susurraste varias veces en estos días. Se que queres que escriba sobre eso. Estoy acá a tu servicio. Cuando no se quien soy, te sirvo. Cuando se quien soy, soy vos.

De ratos me siento inmortal, de ratos me arrastro. De a ratos intento saber, de a ratos lo se. Después se me escapa.

Me dejo llevar, lo aprieto y lo suelto. Lo estoy masticando. Las ideas están todas, el tablero seteado. Las soluciones se me dan solas, se me caen de las manos.

Me frustra la dimensión material. Lucho contra el tiempo, y me genera escasez. Cuando logro foco se acelera. Entro en hiperproductividad. Que relajo, extasis.

De a ratos una claridad que deslumbra. Me enamoro. Enamoro. Me sonrío. Bajo la cabeza. Tomos los complementos. Me mimo, me relajo. Sigo.

Con la espada, la balanza, y el proposito latiendo, avanzamos. Hago de driver, lo acepto, me gusta, lo tomo.

Se va conectando todo y se armoniza. Me levanto con fuerza. Se viene un nuevo año.

Sueños de amor. Orgasmos diurnos. Recorrer una ciudad vacía, hilando rimas, surfeando la calle, bailando, y vos a mi lado, soledad.

Me caigo y levanto. Cada día bailo mejor, siento más mi cuerpo y me encanto. Hoy estoy arriba, y por eso me atrevo. Voy recordando, y se que esto es un juego.

Levantate vos también, apretá los dientes, y vamos a brillar. Con estas palabras te renuevo.

¡Qué vivan los magos!

domingo, 24 de mayo de 2020

Más simple, más fácil.

Volví a casa, comí digerí, lo compartí, lo procese, y lo escribo.

Es una mezcla de todo. No tengo muchas conclusiones la verdad de este encuentro que acabo de tener. Si muchas sensaciones, o pensamientos. Distintas voces que aparecieron de a ratos. Algunas idealizando, algunas amando, algunas distraídas, algunas con miedos, otras ansiando. ¡Que lindo circo que tenemos dentro!

De a ratos era como querer agarrar algo, que no se podía agarrar. O tocar algo que no tenía forma. Hay un lugar en donde no siento absolutamente nada, y se genera un vacío. ¡Que curiosidad me da eso!

Volví a verme a mí mismo apurándome, adelantándome a los eventos. Volvió a aparecer el bajar un cambio. También de a ratos apareció la sincronía. Llegar juntos a idénticos pensamientos, decir palabras casi a la vez. Coincidencias. Son graciosas.

Pero más allá de todo el torbellino, de ese rato que se pasó volando, de una vivencia que fue un lindo mimo, hubieron dos cosas que rescaté fuerte, y me las guardo como un regalo.

La primero fue el sentirme yo mismo. El poder (de a momentos claro), decir cosas con total sinceridad, e incluso verme y descubrir formas de decir las cosas que nunca antes había visto en mí. Me gustó, lo sentí como una expansión. Fue descubrir cosas de mí que no sabía que estaban ahí. Y justamente son des - cubiertas, por la oportunidad de poder decirlas frente a alguien con quien no hace falta máscara, o cubrirse. Gracias.

Y la otra, fue una sensación. Fue sentir paz. No me pasa seguido, ni me ha pasado muchas veces creo. Para tratar de transmitir la sensación voy a intentar hacerlo con una imagen... se siente algo así como cuando miras un lago, o al mar, y el agua está planchada. Un espejo. No se mueve nada. Quietud. De a ratos, el sentir eso, calló todas las voces. Respondió a todas las preguntas. Quiero más de eso en mi vida. ¡Te dejo acá el pedido por escrito señor!

Es más simple, me digo. Está en las cosas chicas. En el té que fue un fiasco, en la frazada de pordioseros, en la merienda que me agarró sin hambre y me hice el bolú, en el frío que vino enseguida. En la casa medio vacía. En un jardín de otoño que de distraído casi no vi. En dejarme el gas prendido y tener que volver a cerrarlo, dos veces. En casi chocarnos en el pasillo y sentir vergüenza. Los chistes, las risas. Vivir el momento, soltarlo y pasar al siguiente. Creo que está ahí. Es más simple. Es más fácil.

¡Que vivan los magos!


sábado, 23 de mayo de 2020

Cosechas

Es sábado a la noche. Recién termino de entrenar. Me bañe, me vestí con mi ropa favorita, y estoy
escuchando a Nick Warren, mi dj favorito de los últimos años, sin lugar a dudas. 

Se me ocurrió escribir y dejar acá algunas cosechas de estos últimos años / meses. Acá van: 

Para llenarse hay que vaciarse. Cada tanto ayuno, un día, 12 hs por lo menos. Llenarnos nos encanta,
de Netflix, de comida, de música, de bienes. Para llenarse, hace falta vaciarse. Ayunar, meditar. Viene
bien. Aclara. Limpia. 

Los pensamientos se pueden sostener. Conectar con una idea es como tocar una nota. La podés tocar
cuantas veces quieras. A medida que la vas tocando va tomando gravedad, se sostiene. Podés anexarle
más ideas, recordar. La mente tiene un funcionamiento bastante cercano a las leyes de la física en
cuanto a los pensamientos. 

La atención parece tener forma y es posible direccionarla y posarla sobre vibraciones. Pueden ser
pensamientos (vibraciones más sutiles), puede ser el cuerpo (vibración más densa). Cuánto más llevo
la atención a mi cuerpo, más lo siento, más integrado me siento, más fuerza y flexibilidad logro. Las
lesiones, los tropiezos, las caídas, son desatenciones. Desconexiones.

Vaciando la mente, dejamos espacio para nueva información. Están a nuestro alcance, y probablemente
cada vez más cerca, dones y habilidades que nos dieron a creer imposibles, o fantasiosas. Es posible
sentir eventos futuros. Es posible sentir si un encuentro es verdadero y está habitado e intencionado
por sus partes, o si va a fallar. La información está disponible. Cuánto más conectamos con el sentir,
más acceso tenemos a estas informaciones. 

Mantener el cuerpo completamente limpio, de toxinas y sustancias, nos permite llegar a estados de
vibración tan altos e incluso más armónicos y sostenidos, que cuándo consumimos sustancias como
el alcohol, cannabis, tabaco u otros. Aprender a usar bien las sustancias, y armonizar nuestra vibración
corporal con ellas es un arte sumamente sensible que se ve favorecido por el desarrollo del sentir. 

Por ahora esto. 

Y dejo un deseo, que ojalá se haga mantra en muchas mentes: que todos los seres, de todos los
mundos, sean felices.

Que vivan los magos.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Mi síntesis de la semana

Escribí las negritas, y después las conecté. Esta es mi síntesis de la semana.


Saber preguntar, pedir y prometer queremos 1 millón de firmas para sacar una ley.


Se que hay amor en todas partes aunque me lo robe el miedo, a veces siento que exploto, se que
todo esto es un juego. Vivo en el mundo de las ideas, aunque a veces me empujen donde no
quiera. Con los tan tien encendidos vuelvo al eje y me acomodo a mi manera.


Me sujeto a pensamientos como surfeando un cometa, y cuando estoy arriba de ellos voy saltando
entre rocas a mucha altura, grito: “Mejor hecho que perfecto”. Que no me atrape la locura.


Camino hacia dónde me lleva el pecho y sueño más de lo que hago, el trazo no es derecho, de a
ratos soy muy vago.


Quiero disrumpir la realidad para que nazca lo nuevo. Cada milímetro cuenta. Lo mejor es
enemigo de lo bueno.


Bajar el telón de lo viejo y descubrir lo que nace. Busco ese abrazo infinito dónde morir. Ya
estamos maduros para el error. El que lo piensa dos veces, no lo hace.


Frenesí de clickeo para ver si respondiste. Comprender la angustia, soltar sus causas, llevar a
efecto su cesación, cultivar el camino. ¿Y.. Ya lo hiciste?

¿Qué entendiste?

martes, 19 de mayo de 2020

¿Cuántas veces más?

Chau, se me está haciendo hábito.

Lo estoy habitando. Lo ocupo, me ocupo, me meto, lo vivo.

Escribir tiene un cierto rock en sí mismo para quienes sienten la vibra de las palabras.

Parece que es una práctica olvidada, sin embargo para mi la escritura es la base de toda la magia.

Las palabras son códigos, que compuestos producen realidad. Primero fue el verbo, ahí tenes verdad.

Es que desde la vibración surge la creación.

Tiro tiro tiro. Palabras a lo loco. Y poco muy de a poco, me voy soltando hasta que exploto.

La energía de descontrola, y se regala a toda hora.

Los límites no existen, todo parece posible. Desde lo más duro, hasta lo invisible.

Con la rima es más fácil, porque tiene un cierto rebote. Es como saltar de un lado al otro, y le sigo dando hasta que explote.

¿Te imaginás? Le damos energía, más más y más, hasta que no puede más, y se quiebra de alegría.

Si lo dejamos soltar y nos descontrolamos, es una de esas una ola despertamos.

Seguimos intentando, de a ratos despertando, excusas cada vez menos, y motivos vamos juntando.

Los malos flashes tirados, por el camino van quedando. Nos vamos desvistiendo de a poco, de todo eso que nos estaba anclando.

Suenan nuevas vibras, lo nuevo nos está llamando. ¿Qué pasa si dejamos de quejarnos, y nos ponemos a bailar? Por ahí en una de las chances en el centro le vamos a dar.

Gira que gira, y sigue sonando. La vida avanza, y no te está esperando.

Seguís tolerando, y seguís aguantando. Me queres explicar... ¿Qué estás esperando?

Subite a la ola, te lo estoy sugiriendo, no es fácil, lo se, pero desde este rincón. Te estoy animando.

Con INXS de fondo, que sigue sonando, honramos a Michael por tirar algo de magia, y ayudarnos a nosotros los niños, que de este largo sueño, nos estamos despertando.

Es con el intento, que seguimos soñando, tratando y tratando, de seguir mejorando. Me muero y revivo, y lo sigo intentando.

Dale mujer, ¿Qué estás esperando? No ves que estoy acá y te sigo invitando.

Que milagro esto de la vida, que nos sigue perdonando, dando todos los días una nueva chance para seguir sembrando.

Me bajo de la rima, para ir cortando. A veces cortar es difícil, y lo hacemos a lo bruto. No tengas miedo de levantarte, cada día somos más, los que nos amigamos con el luto.

Nacer, vivir, morir. ¿Cuántas veces más? 

lunes, 18 de mayo de 2020

Modo idiota

Escribir de algún modo es como amasar.

Creo que ya escribí de esto. Me siento como si en este momento mi creatividad estuviese agotada.

Como si cada palabra que fuese a tipear, ya fue tipeada. O no tiene dirección. Está como vacía.

También me pongo a pensar y me pregunto: ¿Cuál es la necesidad de todo el tiempo tratar de aprender algo, de sacar conclusiones?

Tal vez sería más fácil vivir en modo idiota, creo. Sería algo así como no pensar. Hacer, y hacer, casi por instinto.

Hoy a la mañana me di cuenta de la cantidad de ruido que tenía mi cabeza encima. Conecte con un pensamiento que fue algo así:

"Si pensaras menos, y te enfocases en lo que queres hacer, lograrías hacer mucho más"

Fue bastante power la data. Y durante un rato me estuve mirando desde ese ángulo. Pude ver como me distraía con muchos pensamientos, la gran mayoría distracciones. Hipótesis o elucubraciones de la mente, sin mucho sentido.

"Te vas por las ramas" - me escuche diciéndome.

Hay algo de eso, hay algo con ir educando a la mente y podarla. Suelo pensar que la mente es como un árbol, al que le vamos dando forma.

Suelo pensar que los árboles son un ejemplo a seguir. Seres altruistas si lo son.

El modo idiota es una idea con la que cada tanto juego, y creo que tiene mucho más para aportar de lo que parece.

Para empezar buscando la etimología de idiota, creo que el concepto que tenemos de la palabra es equivocado.

Me sorprende lo mucho que las definiciones actuales del diccionario se alejan del origen de las palabras.

Volviendo... en modo idiota tal vez sea más fácil tratando de ser feliz.

Las reglas son simples, acá van:

- Si alguien te insulta o dice algo de vos, no le das importancia. Sos un idiota, que importa.

- A todo lo que no sean cosas esenciales, ni le prestamos atención. Es que no nos da la cabeza para pensar en eso. Soy un idiota.

- Como al idiota no le da la cabeza solo le dedicamos pensamiento a las cosas básicas. Abrir una canilla. Rascarme el cuerpo. Estirar un músculo. Cocinarme algo, bañarme. Reirme de una expresión, y chau.

Es como jugar a no pensar. Me importa poco todo y solo presto atención a lo que quiero.

Es realmente potente. Parece una pavada, pero al menos a mi me funciona. Practico poco. Tal vez tendría que jugar más.

Como decía antes, de estar forma también me cae la ficha de lo mucho que pienso. Que manera de exigirle a la cabeza.

Tal vez un problema puede resolverse con un par de pensamientos, incluso con un chiste, sin embargo nos pasamos el día masticándolo, como un chicle.

Por ahí es que la mente es como un motor, que para sentirse vivo, tiene que girar y girar. Quiere protagonismo.

Sin embargo, si quiero digerir un problema, mejor resolvamos, y después a disfrutar.

¿Cuál es la necesidad de estar comiendo todo el día?

Dame un respiro.

domingo, 17 de mayo de 2020

Mezcla

Supongo que es eso. Los sentimientos son como una mezcla. 

Hacía mucho que no me veía en esta situación. Por un lado me trae cosas muy buenas; estoy escribiendo regularmente de nuevo. ¡Qué bien! 

Por el otro se vuelve a activar un vaivén emocional que es un poco delírico. 

Como si todas las contradicciones que hay en mí, salieran a flor de piel de golpe. Y es que en ella las veo reflejadas…. No se si a todas... ¡Pero casi! 

Peco de idealista, también lo se. Ya me lo expuso mi madre el año pasado. ¡Vos sos un idealista! me increpó. Yo me quedé mirándola… como aceptando. Y sí, no tuve respuesta. Estaba en lo cierto con su acusación. 

Hace días que vengo trabajando por dentro para bajar un cambio. Entendí (mucho más) gracias a su devolución, la importancia de ir despacio. Que cuando vamos despacio hay más espacio, y de esa forma se nos caen menos cosas. Es tan así. 

Sin embargo todo ese desacelere, en parte se va dando un poco a mi pesar, renegando con esa parte mía, que siempre quiere acelerar. Que quiere más y más, y velocidad, y conocimiento, y más rápido, y todo junto.

Entonces bajé, frené. Me calmé, o esa parte ansiosa en mí se calmó. 

Para que… Hoy, mensaje nuevo para vernos. ¿Vernos ahora? ¿En medio de todo esto? Que quilombo… Igual, no se de que te quejás… Te morís de ganas. 

¡Pero es muy pronto! ¡Estamos acelerando de nuevo! Me vuelvo a quejar…

¿Venir a mi casa? Ni ahí, no se porque pero algo me dice que no. Que todavía no hay confianza…. Sin embargo… antes dejabas entrar a cualquiera… Dejaste entrar sin dudarlo a personas por las que no sentías ni un décimo de lo que te pasa ahora…

Bueno… justamente tal vez sea por eso… Tal vez me lo esté tomando un poco más en serio. 

Después está mi ex amigo, o amigo. Ni idea que fue de ese vínculo. Pero me queda un poco colgado, y creo que el se lo podría tomar como una traición. No me gustaría que pase eso, preferiría que venga de mi, encararlo y decírselo de una. Prefiero cuidar a las personas. 

Mejor ir despacio. No te olvides. Todo llega, a su debido tiempo. Pensá, sentí, y volvé a sentir.

jueves, 14 de mayo de 2020

Después

Después de Tiktokear, tocar la guitarra, bailar y alguna cosa más, me pongo a escribir de ella. 

Hoy me apuré, me adelanté. De ansioso nomás. Como siempre ahí, tratando de atraparla y se me escurre entre las manos. 

Tal vez se lo dije para generarme el compromiso de escribir. Es que tal y como el otro día afirmamos, escribir ayuda a ordenar y después sobre eso llegamos a que las palabras pueden estructurar. 

Más bien en este caso creo que tiene que ver con ayudarme a decantar, o porque no a des-enredar. Me levanto, corto. Termino de cocinar y me pongo a comer. 

Vuelvo. Estoy en otra. Anda a saber cuantas vueltas dio mi cabeza.

Vuelvo para atrás, releo. Me enriedo.

Ahí me acordé, recuerdo. Esta energía también me trae eso, puedo cortar, desconecto. De a ratos pienso si este sentimiento es verdadero. 

Que ganas que tengo de hablarle. De verla. Una parte de mi quiere correr hacia ella y simplemente flashea. Pero hay otra que frena, tiene miedo, se da vuelta. 

Y me confundo, me desvelo. El lunes soñe con ella. Se me mezcla todo, me desordeno. Hace rato que quiero compartir mi bowl con alguien. Disculpá mi ansiedad. 

La reconozco hermana. Fue la primer sensación que tuve. La use para cuidarme. También cuidar lo que estamos haciendo. Soy consciente de lo importante que es nuestro trabajo. No quiero arruinarlo. 

Mezclar sentimientos con trabajo es para problemas, me digo. Dejate llevar, contale lo que te pasa, susurra otra voz. Es que todavía no se si me pasa me respondo. 

Es como que estoy en ese lugar en donde no se si es que creo, o las ganas que tengo de creer. 

Al principio la impresión que me llevé de ella, de su forma de vida, de su familia, me chocó. Sentí que éramos de mundos distintos. 

Sin embargo cuando la leo, escucho sus ideas, la oigo hablar, hay algo que me llega, me enciende, me siento cómodo. Me siento en casa. 

Mi cabeza ya me ganó, como siempre. Ya pensé en lo bueno y en lo malo. En lo decente y en lo indecente. En invitarla a comer, a ver que se siente. 

Le mostraré este escrito, me pregunto. No tengo ni idea, voy bordeando el límite y me canso. Freno. Me siento.

El resto de las ideas me quedaron lejos. Atrapo un par, aca van; en la búsqueda de lo verdadero, creo que todo da igual. Se lo cuente o no, la vea o no, vaya por un lado o por el otro, lo que tenga que ser será. 

Y mi corazón va atrás, gateando. Pobrecito, todavía se está curando. Lo llevo de un lado al otro, no le doy descanso y a veces lo termino lastimando.

Ya más de una vez lo quise compartir con alguien y casi que me termino desangrando.

Seguiré tanteando, seguiré probando y poquito a poco iré avanzando. 



Terminé mintiéndote. Al final lo estoy publicando. 

Supongo que todo va pasando tan rápido, que me termino desdiciendo. 

Más confianza todavía, se necesitaría.

Carta de Amor

Mi corazón va eruptando, viejos sentires, todos parte del mismo amor.

Uno de ellos se despidió con esta carta. Hoy acá la atesoro y la inmortalizo. Gracias por tanto, vos.

La realidad es esta. Todavía no me conozco. Voy persiguiendo personas y sueños para ver donde poderme reflejar. Dónde encontrar la pista de lo soy y quien soy. Construir una identidad que me permita aferrarme a la realidad. Porque a veces no sé quién soy. Y nadie ninguna persona puede llenarme esa incertidumbre que cual tesoro me fue regalada a vivir y a soñar. No quiero ser una gran chica, ni una gran mujer, no quiero esperar con la cena, no quiero ser dejando de ser,  ni ser sostenida en tu espíritu donde las cosas son más claras y tienen dirección y sentido, por eso me gustabas porque en vos podía encontrar pistas de donde verme reflejada. En fin ya sabías dominar lo que yo aún no puedo interpretar. Que es tan simple que es realmente ser mía y amarme de verdad. Todo tu amor gigante sincero noble intenso simple, eso que amo de vos, que me hacía enamorarme, tu honestidad, tus ganas de amar, tu valor para integrar tu niño animándose a jugar a crear. Gracias por ser un ejemplo, por inspirarme la verdad. Me preguntaste mi propósito y aunque no lo sé además, amé en vos todo eso que amo de mi más. Gracias por ayudarme a recordar.

lunes, 4 de mayo de 2020

La vida

Con Elton John de fondo
Una noche de cuarentena
Cocinando verduras al horno
Trabajando hasta tarde
Me siento a escribir
Y reflexiono

¿Qué es la vida?
¿Con qué tiene que ver?

Reescucho mis palabras de hoy
Hace tan solo algunas horas
Hablaba de nuestra invalidez espiritual
De nuestra ignorancia

De agarrarme fuerte a lo simple
A hacerle el bien a los que nos rodean
A salirse de pensar en grande
A escaparle a las trampas de la mente
A escuchar lo verdadero

Recuerdo también lo que no dije
Recuerdo las palabras que me quedaron en la boca

A veces quiero vomitar todo,
Pero no hay match entre oídos y boca

Me levanto, voy a apagar el horno
Ya llegó al aire alguna molécula quemada

Me guían los buenos hábitos
Los libros que hablan de conocimiento
Las palabras que llenan el alma

Me confundo de a ratos,
Me escondo y huyo,

Y vuelvo a agarrarme fuerte,
De un corazón que sonríe,
Que hace de brújula,
Que susurra desde el silencio verdades de paz,

¡Qué apagar la verdad es como tratar de ocultar el sol con la mano!

Sonrisa cómplice y pícara.

¡Si supiesen que la viveza está en hacer el bien!

Erupto un poco de soberbia.
Me reacomodo.

La música es compañera.
Nunca voy a estar solo mientras ella esté conmigo.

En el silencio estoy bien igual.

Gracias.