Aceptando todas esas intenciones
Tan llenas de contradicciones
Me revuelven las tripas
Exponen mis traiciones
En el camino a la sinceridad
Nada más cruel que la pura verdad
Para digerirla sola en soledad
Nada mejor que algo de compañía sensible
Y una pizca de hermandad
Aceptando.
jueves, 20 de junio de 2019
lunes, 17 de junio de 2019
La soledad
La soledad es poderosa
Es sincera y silenciosa
Me encuentro a mi mismo
Soy uno con dios
Y en la tierra frente a un abismo
Soy yo mismo
Mis miedos y mis seguridades
Mis ideas, mis creaciones
Mis errores y mis falsedades
Es mi verdad y mi mentira
Las que se mezclan y me miran
Yo elijo que carta jugar
Que paso dar
Que manifestar.
Es sincera y silenciosa
Me encuentro a mi mismo
Soy uno con dios
Y en la tierra frente a un abismo
Soy yo mismo
Mis miedos y mis seguridades
Mis ideas, mis creaciones
Mis errores y mis falsedades
Es mi verdad y mi mentira
Las que se mezclan y me miran
Yo elijo que carta jugar
Que paso dar
Que manifestar.
Emborracharse
Emborracharse solo es distinto
Es emborrachar a la soledad
Es engañar a la intención
Y prometerle eternidad
Me prometo el infinito
Pero me reconozco impotente
Me quiero expresar
Quiero mostrar mi divinidad en el presente
Sin embargo me arrastro
Y me reconozco indecente.
Es emborrachar a la soledad
Es engañar a la intención
Y prometerle eternidad
Me prometo el infinito
Pero me reconozco impotente
Me quiero expresar
Quiero mostrar mi divinidad en el presente
Sin embargo me arrastro
Y me reconozco indecente.
Intenciones
Se arremolinan las intenciones
Suenan varias canciones
Y en la emoción de cada intento
A veces celebro
Otras me arrepiento
Es el intento
Que viene de dentro
Lo que busco violento
Me desquito y me miento
Y salgo triunfante
Riendo por dentro
Se questo es un juego
O apuesto o me tiento.
Suenan varias canciones
Y en la emoción de cada intento
A veces celebro
Otras me arrepiento
Es el intento
Que viene de dentro
Lo que busco violento
Me desquito y me miento
Y salgo triunfante
Riendo por dentro
Se questo es un juego
O apuesto o me tiento.
sábado, 8 de junio de 2019
Habitar mi energía sexual
Sin, vueltas, sin rodeos. Va con palabras, lo que estoy sintiendo.
Es sábado a la noche. Tengo 32 años. Hace semanas que no comparto un orgasmo con alguien, y la verdad es que quiero hacerlo.
Por des sincronías, me encuentro solo en mi hogar. Aquellas personas con las que puedo llegar a compartirme, no están disponibles. Por otro lado no soy muy adepto de apps digitales para conocer gente. Quiero tener un orgasmo, y no encuentro como.
Digamos que podría hacer una auto cita, mimarme mucho, y tener un encuentro conmigo mismo. Es una buena opción.
Pero supongamos que esto es demasiado, que todavía no logro conectar tanto conmigo mismo, y que quiero habitar mi energía sexual, y no encuentro como.
Una y otra vez vuelvo a darme cuenta de lo pobre que fue nuestra educación de jóvenes, en donde una y otra vez me encuentro falto de herramientas a la hora de abordar sanaciones o resolver problemas en mi mismo.
Digamos que en mi adolescencia desarrollé un hábito de tener orgasmos en soledad a través del uso de la pornografía. Sin embargo en mi toma de consciencia y vida adulta, también aprendí que esa industria es una industria tóxica y que no está nada bien, ni quiero ser parte, de consumir esos contenidos.
¿Qué opciones tengo? ¿Debo forzarme a desviar la atención de mi mente, de este impulso corporal que me pide que lo habite, cual maestro zen? (cosa que no soy, claramente) ¿Debo desesperadamente forzar vínculos para buscar algo con intenciones poco claras y tal vez hasta generando falsas expectativas, tan solo por un orgasmo?
Que difícil que es hoy en día, compartir algo tan profundo o facilitarlo, sin caer en consumir algo tóxico o entrar en canales en donde la consciencia no es moneda corriente, o abrir este espacio a alguien, sin que el otro sienta que fue usado.
Una y otra vez veo lo forzada, abusada y cargada que se encuentra nuestra sexualidad, y lo difícil que es usar esta energía sanamente, o encontrar canales que nos permitan conectar de forma sana, con esta energía tan intensa que nos habita.
Hoy, intentaré seguir buscando opciones, conectando conmigo mismo, y disfrutar desde un lugar en donde sin reprimir un deseo, lo pueda habitar generando el menor impacto posible.
Que vivan los magos.
Es sábado a la noche. Tengo 32 años. Hace semanas que no comparto un orgasmo con alguien, y la verdad es que quiero hacerlo.
Por des sincronías, me encuentro solo en mi hogar. Aquellas personas con las que puedo llegar a compartirme, no están disponibles. Por otro lado no soy muy adepto de apps digitales para conocer gente. Quiero tener un orgasmo, y no encuentro como.
Digamos que podría hacer una auto cita, mimarme mucho, y tener un encuentro conmigo mismo. Es una buena opción.
Pero supongamos que esto es demasiado, que todavía no logro conectar tanto conmigo mismo, y que quiero habitar mi energía sexual, y no encuentro como.
Una y otra vez vuelvo a darme cuenta de lo pobre que fue nuestra educación de jóvenes, en donde una y otra vez me encuentro falto de herramientas a la hora de abordar sanaciones o resolver problemas en mi mismo.
Digamos que en mi adolescencia desarrollé un hábito de tener orgasmos en soledad a través del uso de la pornografía. Sin embargo en mi toma de consciencia y vida adulta, también aprendí que esa industria es una industria tóxica y que no está nada bien, ni quiero ser parte, de consumir esos contenidos.
¿Qué opciones tengo? ¿Debo forzarme a desviar la atención de mi mente, de este impulso corporal que me pide que lo habite, cual maestro zen? (cosa que no soy, claramente) ¿Debo desesperadamente forzar vínculos para buscar algo con intenciones poco claras y tal vez hasta generando falsas expectativas, tan solo por un orgasmo?
Que difícil que es hoy en día, compartir algo tan profundo o facilitarlo, sin caer en consumir algo tóxico o entrar en canales en donde la consciencia no es moneda corriente, o abrir este espacio a alguien, sin que el otro sienta que fue usado.
Una y otra vez veo lo forzada, abusada y cargada que se encuentra nuestra sexualidad, y lo difícil que es usar esta energía sanamente, o encontrar canales que nos permitan conectar de forma sana, con esta energía tan intensa que nos habita.
Hoy, intentaré seguir buscando opciones, conectando conmigo mismo, y disfrutar desde un lugar en donde sin reprimir un deseo, lo pueda habitar generando el menor impacto posible.
Que vivan los magos.
lunes, 3 de junio de 2019
Hoy me toco ser el traidor
Estoy acá en Vicente López. El municipio que me vio nacer. Hice de todo acá. Desde mi primer beso hasta mi primer tarjeta amarilla.
Fue justo acá en esta cancha que tengo atrás mío. La del club Banco Ciudad. Me acuerdo que ese día me quería morir. Nunca me habían sacado una tarjeta. Estaba orgulloso de estar “limpio”. Me sentí completamente desfavorecido por el fallo del juez que me había parecido sumamente injusto. Me enojé mucho.
No le di importancia y seguí con mi vida. En ese momento fue una anécdota más.
Pasaron los años y las vivencias siguieron. Algunas, se intensificaron.
Una y otra vez chocaba con la justicia, con lo que era justo. Con lo que estaba bien y lo que estaba mal.
Me cruce con un maestro. Me dijo que el bien y el mal no existían. Me lo creí, me fanaticé.
Tiempo más tarde, ese mismo maestro me traicionó. Me dolió en el alma. Volví a mi vieja estructura del bien y el mal. Lo enjuicie, se me reforzó mi programa pasado de la injusticia, y entre en un proceso bastante intenso de depuración.
En el medio empecé a sentir rechazo por el alcohol y las drogas, por la carne. Por esas cosas que me estaban, a mí, intoxicando.
Pasaron años y muchos aprendizajes. Hasta que conocí a Mariana. Ella me enseñó que el traidor y el traicionado son lo mismo (cosa que yo ya sabía) pero me aclaró que para cerrar el ciclo, debía vivir los dos roles.
Hoy, me tocó ser el traidor.
Para cada proyección una respuesta. Para cada reflejo una sonrisa.
Que vivan los magos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)