viernes, 28 de diciembre de 2018

El miedo nos domina

Es un pulso, un espasmo. Es de a ratos, un vibrato, sin saberlo nos somete y contra la consciencia arremete.

Es como una vibración, una mancha, que incrustada en nuestro prisma, nos altera la claridad, no nos permite ver con serenidad.

El miedo es un apego, es un lastre, que nos frena y nos arrastra, nos obliga a sentir que hay algo que tenemos que fundir. 

Forcejeando y expandiendo, queriendo sacar afuera eso nuevo que está naciendo, el miedo se va achicando, se va deshaciendo. 

Familiares, amigos, parejas, compañeros, todos de a ratos, del miedo somos un poco prisioneros. 

Con coraje, claridad, sabiduría, el miedo a la larga, puede transmutarse en alegría. 

Si nos mimamos y queremos, el fuego interno encendemos, al miedo lo integramos y a nuestros seres queridos liberamos. 

Que vivan los magos.