Me cuesta volver a escribir, no tengo claro por qué.
Todavía sigo un poco desanimado y me da un poco de miedo decirlo, pero hasta diría con pocas ganas de vivir.
Estoy mucho mejor, no te voy a mentir, pero algo grande en mi cambió, y cambió mucho. El mundo tal y como lo veía ya no es lo mismo.
Parte del proceso de transformación que vengo viviendo en estos años hizo que viera todo con más claridad. Hizo que pueda quitarme un poco el velo del mundo y darme cuenta de que esta realidad, tal y como la vemos, no es tan real, es más bien una ilusión. Maya le llaman los hindúes.
Y ahora estoy en un momento raro. Es como si fuese un poco indiferente a todo. Es como si me hubiese desenamorado del mundo. Me está pasando que ahora que empiezo a entender que este mundo no es tan real como parece, sino más bien un sueño, por un lado me animo a más. Me animo a hacer cosas más grandes, a intentar jugar más. Tengo esa sensación.
Sin embargo, por otro lado, me está pasando que esa indiferencia me quita ganas, me quita trascendencia. Ya que, al final, si todo esto no es tan real, y tampoco es tan importante, para que esforzarse por cambiarlo. Porque habría de importarme. Mejor me tiro al sol, a no hacer nada, como Diogenes, ¿No?
Estoy en medio de esa búsqueda.
Además otra a favor es que al quitarle trascendencia al mundo, eso nos permite bajarle muuucho el volumen a todo lo que pasa. Ojo, tanto a lo bueno como a lo malo. De repente no festeje como loco la copa del mundo que ganó Argentina como otros lo hicieron, pero tampoco me hago mucho problema por otras cosas que antes me hubiesen causado mucho sufrimiento.
Estoy ahí, como que voy y vengo, como que me animo y no me animo. Sin embargo, tanto vaivén, que voy, que vengo, que hago que no hago, me empezó a comer la cabeza el estancamiento. Me estaba pudriendo, sentía que no avanzaba. Así que dije: “listo, voy a ponerme un nuevo objetivo, vamos a avanzar”.
Así que ahora tengo un nuevo destino. Ahora me voy a mover, ya está. Activé, lo tramité, saqué el pasaje y listo, no hay vuelta atrás. El movimiento es vida siempre me digo, bueno, vamos a movernos.
Los viajes siempre me hicieron bien, me cambiaron, me cambiaron para bien y mucho, me ayudaron a madurar, así que allá vamos. Vamos a perseguir ésta corazonada. Éste amor que vengo sintiendo por el mar y por el agua hace mucho. Allá vamos.