Cuando se mueve es lindo. Se siente bien. Está vivo.
Tal vez no seamos conscientes del regalo que implica estar vivos.
De lo milagroso que es, estar metidos dentro de esta maquina perfecta.
De poder navegar este océano de aire, usando nuestro avatar.
Si lo meditas un poco, te sentás a pensarlo, de verdad, es un delirio.
Sentir, pensar, respirar, comer, caminar, ver, reír, llorar, latir.
Un regalo atrás de otro, y recién empiezo a contar.
Pensamos demasiado, más de lo necesario.
Menos pensamos más sentimos, más hacemos, más percibimos.
Pulir la mente toma años.. ¿Tal vez vidas?
La mente de por sí es vacía dice el Dalai. Como una esfera tal vez.
La esfera simbolizaba el vacío para los pitagóricos. Era la forma perfecta.
El centro de la esfera es equidistante de toda su periferia.
Infinitos puntos unidos en uno, en su centro.
Infinitos pensamientos, que se unen en un punto.
Se deshacen, desvanecen. En un punto.
