lunes, 26 de octubre de 2020

La tribu

A veces me cuesta. 

No te voy a mentir. Me trabo en medio del día, y no tengo idea de para dónde arrancar. 

Hoy me preguntaron cómo estaba, y me dio un poco de pesar. Lo resolví lo mejor que pude. 

Sigo tratando de entender cómo es que funciona todo esto. 

Me crucé con la frase "much of the pain you feel, is self inflicted", me sonó a verdad.

De a poco me voy conociendo, y voy entendiendo cómo interpreto las cosas, y porque me pasa lo que me pasa. 

A veces es como si tuviese una gran necesidad de compartir todo, de transmitir lo que me pasa, lo que siento. 

Puede volverse insoportable de a ratos. 

También reconozco los altos niveles de exigencia, y esa sensación de "nada alcanza". 

Me di cuenta hace un rato que sociabilizar es tremendamente necesario para mí. 

A veces desde la comodidad prefiero aislarme, estar solo, no interactuar, pero creo que me paso. 

Hoy casi todo el contacto está pasando a ser digital, y para los que quedamos medio solos en casa, la cosa se pone dura.

Hay trabajo, hay interacción, hay distracciones, pero que ganas de la tribu. 

Increíble que hayamos llegado desde la tribu hasta este punto de "aislamiento social".

Supongo que ya vamos a volver, se extraña.

domingo, 18 de octubre de 2020

Eterno

Hay días en los que me siento así, eterno. 

Por lo general se da después de meditar, de elongar, de contactar bastante conmigo, con mi mundo interno.

Siento en estos días que nada me puede tocar, que los problemas en verdad no existen, que todo esto es un juego, y que hay algo, un "no se que", que siempre está ahí, se mantiene, y es para siempre.

Es una sensación de mucha fortaleza, como si fuese una coraza, una defensa. Una especie de barrera contra esos pensamientos destructivos, que a veces crean problemas donde no los hay, o agravan situaciones que en verdad no son tan difíciles. 

Estoy aprendiendo que amar implica tomar riesgos. Implica animarse a dar algo muy profundo, muy propio con la absoluta garantía de que no vas a recibir nada a cambio. Eso, es de lo único que podes estar seguro/a. 

La mente lucha, se retuerce, forcejea. Busca motivos (egoístas muchos) para no hacerlo. Siempre hay algún buen argumento como para no amar.

Todavía soy muy aprendiz, y sigo cayendo en la cuenta de lo mucho que me falta aprender. Me confundo, me defino, y acto seguido se me cae, se rompe, y vuelvo a aprehender. 

Voy juntando flores en el camino y creo que la vida me quiere enseñar a soltar. Abro mi mano, la flor se cae, y una parte de mí se empieza a quemar. 

Angustias, melancolías, corrientes que de a ratos recorren el océano emocional. También hay vientos de felicidad, y de alegría que ayudan a las barcas a cruzar.

La receta frente a las angustias, sigue siendo estar presente. Y cada vez que la atención se va para el pasado, el futuro, o algún otro lado, traerla acá, a lo que está pasando. Al sonido del agua que corre, a como se siente mi espalda, a mí respiración, a como se siente el aire que me rodea. A hora.

Sigo practicando, buscando, dando y tratando de mejorar. Siento que juego a las escondidas con la verdad, que no está tan lejos, y que cada vez tengo un poco más claro de por dónde buscar.

No se esconde en muchos lados, y son pocos los que la pueden alojar. Ya estoy contando contra el árbol y con ganas de sacar la cabeza, allá voy... ya te voy a encontrar!! 

Que vivan los magos!


viernes, 9 de octubre de 2020

Amor mix

Hola blog. Te extrañe un poco. No te miento. 

Hace casi dos semanas si mi registro no me falla, que no te uso. 

Este pensadero es taaan útil. Hacer tierra los pensamientos es algo que siempre me viene bien, sigo agradeciendo y vuelvo a practicar. 

Escribir es el hábito que más colgado tenía, así que acá estoy, conectando con vos de nuevo maestro.

Estoy trabajando fuerte sobre mis hábitos, porque creo que habitándonos cada vez más, es como podemos desarrollar buenos hábitos, y que con esos buenos hábitos podemos habitar bien este planeta. 

Éstas últimas semanas fueron una gran mezcla de muchas cosas, muchas sensaciones. Estuve en el cielo algunos ratos, y obvio en la miseria otros tantos. 

Los dos son un poco irreales a decir verdad, aunque elijo quedarme con los momentos de paz, de presencia absoluta. 

La gratitud me está viniendo muy bien, y sigo eligiendo conectar con ella. Al igual que la constancia y la disciplina, hoy creo que ellas 3 se han convertido en mis tres grandes maestras. 

Seguir de cerca mis pensamientos y poner en práctica mi atención, está siendo una guía hermosa. No recuerdo bien en dónde cogí ese track, pero lo vengo siguiendo y ¡pam!, que hit. 

Pongo música y me dejo llevar, 

Se que puedo escribir, y empezar a vibrar,

De fondo suena monolink, y me puedo relajar. 

Cada oportunidad que tengo de amar, es sabrosa, al igual que dolorosa. 

Tengo que admitir que esta última me deja un sabor más dulce que todas las anteriores.

Me gustó mucho la forma en que me deslicé a través de todo lo que sucedió. 

Me vi coherente, me vi fiel, me vi sólido, me vi amable. Me gusté. 

Así y todo hay un gusto amargo de mi que todavía sigo masticando. Tengo mis shapes que todavía no entiendo. Tengo esos ángulos donde todavía quedo ciego y me sigo mintiendo. 

Me perdono, me acepto y le sigo metiendo. 

Sigo pensando que todo en la vida es gratis. Que cada segundo que pasa es un regalo para aprender, y que desde esta claridad, una y otra vez nos caemos y tenemos que tratar de volver a entender.

Tengo acceso a una cantidad ilimitada de ideas y de conocimiento. Me pesa de a ratos, me abruma, no se que hacer, y lo suelto. 

Como sostener una piedra muy caliente que quema, que me deja sin aliento.

Ahí mismo es dónde destruyo todo por un instante y no quiero saber nada. Después me recupero y vuelvo a esta gran obra de teatro, tratando de cumplir mi rol de la mejor forma que puedo, agradeciendo y jugando a que no se nada.

Peco de soberbio y lo sé. Es la parte de mi que ignora, que extraña, que se retuerce y sigue queriendo aferrarse a pensamientos, ideas, desilusiones, canciones que suenan muy mal. 

Respiro, suelto, me relajo, y vuelvo a empezar. Así una, y otra, y otra, y otra, y otra vez. 

Con la salvedad de que cada vez el camino es más corto, levantarse es más fácil, y los crushed sides se pulen más y más. 

Es la flawed mind de la que habla el budismo. Se puede pulir, se puede alisar. El rozamiento hace que las cosas avancen, las erosiona, las pule, y al final quedan esféricas. 

Por hoy creo que está bien. 

Disparar letras con los dedos me encanta. 

Gracias Dios por dejarnos jugar a todo esto. 

Rezo por que la ilusión se disipe cada vez más, la alquimia del despertar se multiplique cada vez más,

Y que todos los seres de todos los mundos sean felices. 

Amor.

Pd, (nota a mí): escuché el beat por segunda vez. La anterior fue en Río. Gracias por el regalo. Te amo.