Hay días en los que me siento así, eterno.
Por lo general se da después de meditar, de elongar, de contactar bastante conmigo, con mi mundo interno.
Siento en estos días que nada me puede tocar, que los problemas en verdad no existen, que todo esto es un juego, y que hay algo, un "no se que", que siempre está ahí, se mantiene, y es para siempre.
Es una sensación de mucha fortaleza, como si fuese una coraza, una defensa. Una especie de barrera contra esos pensamientos destructivos, que a veces crean problemas donde no los hay, o agravan situaciones que en verdad no son tan difíciles.
Estoy aprendiendo que amar implica tomar riesgos. Implica animarse a dar algo muy profundo, muy propio con la absoluta garantía de que no vas a recibir nada a cambio. Eso, es de lo único que podes estar seguro/a.
La mente lucha, se retuerce, forcejea. Busca motivos (egoístas muchos) para no hacerlo. Siempre hay algún buen argumento como para no amar.
Todavía soy muy aprendiz, y sigo cayendo en la cuenta de lo mucho que me falta aprender. Me confundo, me defino, y acto seguido se me cae, se rompe, y vuelvo a aprehender.
Voy juntando flores en el camino y creo que la vida me quiere enseñar a soltar. Abro mi mano, la flor se cae, y una parte de mí se empieza a quemar.
Angustias, melancolías, corrientes que de a ratos recorren el océano emocional. También hay vientos de felicidad, y de alegría que ayudan a las barcas a cruzar.
La receta frente a las angustias, sigue siendo estar presente. Y cada vez que la atención se va para el pasado, el futuro, o algún otro lado, traerla acá, a lo que está pasando. Al sonido del agua que corre, a como se siente mi espalda, a mí respiración, a como se siente el aire que me rodea. A hora.
Sigo practicando, buscando, dando y tratando de mejorar. Siento que juego a las escondidas con la verdad, que no está tan lejos, y que cada vez tengo un poco más claro de por dónde buscar.
No se esconde en muchos lados, y son pocos los que la pueden alojar. Ya estoy contando contra el árbol y con ganas de sacar la cabeza, allá voy... ya te voy a encontrar!!
Que vivan los magos!
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