lunes, 28 de diciembre de 2015

Hola

Hola a todos. Soy Martín. Vivo acá en Florida, provincia de Buenos Aires. Es una ciudad. Una ciudad es como una aglomeración de personas que supuestamente se juntan porque es más eficiente estar juntos. Porque cuando las personas se juntan y están bien organizadas, todo funciona mejor.

Acá las cosas no están organizadas. Hay mucho desorden, mucha entropía. Tanta que se escuchan bocinas constantemente. Los sonidos son muy molestos. Hay mucho barullo acá en la ciudad. Todos gritan todo el tiempo. Cuando vuelvo a casa me siento aturdido.

Yo sé que no soy de acá. Yo sé que estoy de paso. Que vine a cumplir con una misión. Vine a conectar dos mundos usando mi voz y las palabras.

Un mundo viejo que se está despidiendo y un mundo nuevo que está naciendo.

Sé que mi lugar es en la naturaleza. Con los pies descalzos sobre la tierra. Recolectando frutos, cargando un arpa y cantándole al sol y a los pájaros. Ellos cantan muy bien. Debe ser porque ellos escuchan. Por ahí por eso acá todos gritan tanto. Porque nadie los escucha. A veces hasta terminan golpeándose a sí mismos.

Lo que pasa es que pareciera ser que perdieron la memoria. Se olvidaron de que eran hermanos.
Jesús se los dijo varias veces. Está escrito en los libros. En las letras de las canciones y hasta en poesías. Igual se lo olvidan.

Acá es fácil olvidar y difícil recordar. La mente está fuera de control. Es ella la que grita me parece.
Creo que debe tener que ver con que está muy llena. Y cuando un cuarto está muy lleno o poco ordenado, la acústica no es buena. Y la caja de resonancia muy bien no suena.


Extraño el arpa y caminar sobre la tierra. Sé que falta poco. Voy a tener paciencia. Dios los bendiga. 


martes, 22 de diciembre de 2015

despertas

Te despertas. Estas volando. Estas soñando. Te sentís más liviano. La sangre te late por la carne. De repente tenes claridad. Entendes lo que pasa a tu alrededor. Sos psicólogo, sociólogo, ingeniero, físico cuántico, biólogo, escritor, actor, orador, deportista, medico, abogado, sos todos, en uno.

No hacen falta las explicaciones, las leyes que rigen la realidad son las mismas. Y las empezás a entender. Empezas a entender la raíz de las cosas, las relaciones, por eso, podés ver toda la planta. Sos toda la planta. Sos lo que te rodea, te empezás a conectar con tu entorno.

Sentís el aire que te roza, sentís los sonidos que te rodean, tu visión es filosa, baja el volumen de los miedos.

Tu ser se expande, como el humo en un cuarto, y envuelve a tu yo, lo abraza, lo acoge, lo tranquiliza. Le susurra al oído que todo va a estar bien. Que la vida es un juego y que estas acá para aprender, enaltecerte a vos y a los que te rodean, y que estas actuando una película que es la que vas a ver en tu lecho de muerte.

Entendés que cada día es un segundo de esa película, y que es importante que a cada segundo estés enfocado, prestando atención, sintiéndote, sintiendo a los que te rodean, sonriéndoles, y dándoles lo mejor de vos para que todos juntos caminen más liviano.

Es un sueño hecho realidad, es la posibilidad que tiene el alma de sentir la carne, el tacto, el contacto, aprender, nutrirse, y abrazar la dualidad; unión y división.

Tu capacidad de sorprenderte aumenta, te maravillas por los detalles. Encontrás música donde antes solo había ruidos. Valoras el silencio. Entendés lo necesario que es callarte la boca, para escuchar al otro, para dejarlo ser, para maravillarte ante su arte, porque además de estar vivo tejiendo tu película, te rodean otros, que están hilando la suya. Y el tapiz lo están armando todos juntos, cada uno con su hilo, cada uno con su tela, con su color, con su grosor.

A veces el tapiz se rompe, a veces se agarra fuerte. Hay hilos más finitos, hilos más gruesos. Hay parches de seda, y hay espacios vacios. Hay lugares quemados de amores pasados. Hay diversidad, hay historia, es una obra. La del universo. Es nuestra historia, la de la humanidad.

Es la historia de seres que van haciendo lo mejor que pueden. A veces se tropiezan, a veces caen, a veces se enojan, se olvidan bastante, y ahora recuerdan. Recuerdan que todos venimos del mismo lugar, y vamos al mismo lugar. ¿Dónde queda? Ya ni importa, lo que tenemos es el presente, que mejor que exprimirlo.

Empezás a prestar más atención a las letras de las canciones, y descubrís que muchos artistas te están diciendo lo mismo, te están susurrando en sus composiciones, una religión sin dios, una religión que viene de adentro, una religión que sos vos.

Cada vez despertás más, y el sueño se hace cada vez más real, es la parajoda de los que prestan atención. La prestan y la depositan donde ellos quieren, como un regalo. Empezás a ser dueño de vos, los miedos se diluyen más aun. Te das cuenta de que sos un sanador, de que tenés una misión, y que tu visión, guiada por tu corazón, ya no se nubla, ya no hay razón.


Así que sigamos componiendo, ese tapiz de vibraciones de todos colores, de todos sabores. Aceptemos que a veces es rico y a veces amargo, a fin de cuentas, este gran experimento, parece un invento para seguir conociendo, uniendo, latiendo, siendo, queriendo, amando, enlazando, peleando, llorando, mimando, aunando, sintiendo, pensando, armando, rompiendo, temiendo, expandiendo, explotando, llenando y vaciando. Vaciando.  


viernes, 4 de diciembre de 2015

La sole

Siento la soledad. La siento bien adentro. En el fondo es un regalo. Debe ser el regalo más lindo que existe. Porque a su vez es bien real, se siente en la carne, en el pecho.

La soledad es un polo, por eso es que a la vez habla de la unidad y la totalidad. Es un vacio inmenso, intenso. Siempre me gusto mirar al vacio. Como cuando te paras frente a un precipicio y de repente valoras más que nunca a la vida. Es por ese vértigo de mirar a la muerte a los ojos. Es eso. Es eso lo que te hace sentir vivo. Por eso la soledad me hace sentir y valorar mucho la compañía. Salto de un extremo al otro. De estar bien solo, a estar rodeado de almas vibrantes que  me arropan y llenan de sonidos el tiempo.

Siento que no me puedo abrir del todo. Cada vez que me abro la gente que me rodea se asusta o me critica. Cada vez que muestro el genio que tengo dentro, recibo agresiones, violencia.

No, no me digas que es un invento mío. Si, se que suena a soberbia. Te juro que no lo es. Todos tenemos un genio dentro, todos nacimos para ser increíbles, pero en algún punto dejamos de creer.

Y las miradas se sienten, se sienten en la piel, son como un balde de agua fría. Sobre todo las miradas de miedo, esas casi que pueden cortar el aire, como si generasen vacio. ¡El mismo que el de la soledad!

Qué paradoja esta realidad. Yo sé porque funciona así. Entiendo que el diseño es perfecto y que esta configuración es la necesaria para que sobrevivan los fuertes. O para curtir fuertes, porque son esos mismos fuertes, los que después brillan mucho más. ¿Cuántos habrán quedado en el camino? Supongo que todos los que no están brillando. Son muchos.


Bueno, este es el desafío que toca, lo afronto, no queda otra, la víctima no juega acá. Pero es jodida la soledad, te persigue banda.