sábado, 29 de enero de 2022

Con sabor a libertad

Con sabor a libertad. Así volví de la reserva San Sebastián de la Selva. Fue conectar con la vida, con la naturaleza. Con eso que nos hace bien. 

Fue tan sutil, que es difícil de describir. Fueron esos silencios prolongados en la Selva. Fue esa noche que nos quedamos escuchando la lluvia. 

Fue ver a los carpinchos salir corriendo cada vez que me veían. Fue conectar con el agua, con la laguna, con los peces, con los pájaros. Oír sus cantos, ver sus expresiones. 

Ver como la naturaleza se expresa y todo el tiempo intenta, e intenta. Lo hace mejor que nadie. 

Fue plantar los árboles. Sentir la tierra en las manos, las lombrices. Conectar con los árboles, ver una víbora alejarse flotando por encima de la tierra. 

Sentir la tela de araña, descubrir el caparazón de una chicharra. Conocer una reserva de yerba mate, nadar en el río Iguazú. 

Fueron decenas, cientos de micromomentos de paz, de armonía, de conectar con mi interior, de conectar con un espacio lleno de amor. 

Fue eso que nos hace bien, eso que nos da vida, eso que nos enseña que todo es más simple y sencillo de lo que podemos imaginar. 

Gracias Matias, gracias Misiones, gracias a Dios. 


Que vivan los magos.


Radical

Son tiempos radicales. Se viene con todo, y vos también lo sentís. Son tiempos de explotar, de éxtasis. Tu cuerpo lo sabe, tu mente también. Todo cambia, el mundo se vuelve cada vez más líquido, va más rápido, se mueve, y si algo es seguro, eso es el cambio. 

Explotan los medios, todos quieren captar tu atención, la competencia es salvaje, no hay escrúpulos. Cada quien hace la suya. Algunos con imágenes agresivas, publicitan la violencia, ¿Se darán cuenta de lo que están reproduciendo? 

Otros, van por el carril del humor. Saben que esa es una de las fragancias más alegres para las almas, saben que el humor es como una anestesia, un momento de paz, en una vorágine despiadada que no nos da descanso. 

Algunos eligen comunicar de forma independiente, están en la suya, y comparten su visión de la forma más objetiva posible. Tratan de no dejarse influir, y cual una flor única en medio de una jungla, se muestran tal y como son. Qué genuinos, que arriesgados. 

También están los que buscan seducir mostrando algún encanto, puede ser su belleza exterior, puede ser un don musical, puede ser un don artístico, un baile, un poema, una anécdota. Los hay que comparten su sabiduría, sus aprendizajes. 

Pero cuidado lector, a veces, tal y como un fruto que se muestra colorido y aparenta dulce, las cosas no son lo que aparentan, y detrás de ese consejo, detrás de esa belleza exterior, detrás de ese entretenimiento, aparece un cobro, un reclamo, una suscripción. Cuidado, con lo que consumís. 

Atravesando un sinnúmero de experiencias, integrando todo lo que podemos, como una nebulosa que se va densificando y que busca convertirse en estrella, vamos medio a ciegas sin entender del todo para que estamos vivos. Vamos viviendo, improvisando, tratando de entender de que se trata toda esta experiencia. 

A veces estamos arriba, a veces abajo. Todo pasa, no te creas mucho tu personaje. Cambiamos de piel constantemente. Quienes no lo saben hacer son arrastrados. Se funden, la realidad los ahoga.

Las analogías naturales son cada vez más útiles. El chamanismo ya no es una rareza, pasa a ser moneda corriente. La biomímesis, o imitar la naturaleza, es una inteligencia que nos va a ayudar a mantenernos vivos, a sobrevivir. Venimos todos de ahí, y si no aprendemos a volver, nos perdemos. 

Después están los círculos, ciclos, figura perfecta si la hay. Los platónicos la usaban para simbolizar la perfección, y el vacío. Dejémoslo ahí, no sabemos bien todavía que es el vacío, pero al parecer, la tierra, el sistema solar, y todo lo que toca la luz, están suspendido en él. Data. 

Ciclos, ciclos, ciclos, todo está hecho de ciclos. La tierra es redonda, la luna y el sol también. Giran en círculos. Las estaciones se repiten cíclicamente, la mujer en su cuerpo cada 28 días cumple con un ciclo, el de la luna. Cada año, es un ciclo, cada mes también, y el día lo mismo. La vida y la muerte al parecer son un ciclo. ¿Y si te digo que el tiempo también es circular? Esta matrix es cíclica, ¿Ahora lo ves? 

Y ahí nomás, al lado de los ciclos, aparecen los fractales. Están por todos lados. En los armónicos dentro de una nota, en que una rama encierra un árbol, en que cada pequeña pieza de la creación, contiene dentro de sí, también la totalidad. ¿No te parece mucha coincidencia que un átomo, tiene un diseño muy parecido al del sistema solar. El universo está diseñado para reproducirse, una y otra vez, al parecer de forma infinita. 

Nosotros, el ser humano, somos todo eso, y mucho más. Todo eso y consciencia. Una palabra nueva, que recién estamos aprendiendo a descifrar. Somos toda la creación, y la capacidad de apreciarla, interpretarla, modificarla. 

Tenemos frente a nosotros, la oportunidad de despertarnos, de expandirnos. De darnos cuenta quienes realmente somos. De sanar nuestras heridas, integrar nuestra sombra y traer el paraíso a la tierra. Como el árbol que junta los pedacitos de carbono, los transforma en madera, usando como combustible la luz. Somos nietos del árbol, cuidemos a nuestros maestros, respetemoslos, veneremos la tierra, y tal vez, si aprendemos a bajar la cabeza, a ser humildes, nos permita seguirla habitando, en paz, en armonía.

Que vivan los magos.


sábado, 15 de enero de 2022

Sumarse Todos

Somos miles, somos millones. De almas, de seres que vinieron a este momento, a esta era. Se sincronizan todos los ciclos, todas las crisis, es todo ahora. 

Son 20, quien sabe tal vez 30 años que tenemos por delante, y que pueden llegar a cambiarlo todo. Nadie logra predecir bien, o sabe que es lo que va a pasar en las próximas décadas. 

Si la tecnología va a tomar consciencia propia y dominar al humano. Si la naturaleza va a resistir el desgaste al que la estamos sometiendo. Si la raza humana va a enfrentar una extinción masiva. Si vamos a lograr achicar las desigualdades reinantes y usar la tecnología para lograr que la riqueza circule bien entre todos los seres, células de este gran organismo. 

Si como especie finalmente vamos a lograr tomar conciencia de que somos una entidad que funciona en conjunto. Que todos estamos conectados al resto, inevitablemente, nos guste o no. Compartimos, al menos, el aire dentro de esta esfera de fluidos, este vientre que es la tierra, que nos gesta a todos hacia quién sabe dónde.

Lo cierto es que todos vinimos a ser espectadores del show. Queremos verlo, vivirlo, sentirlo, experimentarlo. Queremos ser parte de la historia, de ese gran drama que es toda esta creación. 

Una obra, una película infinita, que se expande, se reproduce, y sigue y sigue infinitamente. Somos miles de almas, viviendo miles de experiencias. Naciendo al despertar y muriendo al dormir, día a día. Miles de ciclos, todos con una oportunidad única. La de des-cubrir, la de lograr despertar al drama, y ver lo que es, con ojos de verdad. ¿Qué es? No lo sé aún, cada quien con su camino. 

Te regalo mis ojos, te regalo mis síntesis. Lo que aprendí también es tuyo. Compartiendo yo fluyo. 

Sigamos despertando. Sigamos multiplicando.

viernes, 14 de enero de 2022

A medias

Estoy como sin energía. Me siento a medias. Como algo que quiere, pero no puede. Como que va a salir, pero no se anima. 

Y es así con todo. Con el sexo, con la cocina, con mis proyectos, con mis textos. 

Va y viene. Es y no es. Ganas y nada. Viene y se va.

¿Qué es lo que falta? ¿Qué es lo que me pasa? 

¿Será este desinterés que me produce el mundo? ¿Serán estas ganas locas de escribir que nunca me animo a ordenar y a publicar? 

¿Será miedo al fracaso? ¿Miedo al éxito? ¿Heridas pasadas que no terminan de sanar? 

Estoy sentado arriba de un tesoro. Lo sé. Pero todavía no encuentro la llave. 

Se me derrama la teoría entre los dedos. Y cada tanto logro encontrar una pepita, una síntesis. Y me cae una data, logro hacer una nueva conexión. Sin embargo la sequía sigue estando. Y no encuentro por dónde germinar.

No me rindo. Sigo buscando. Sé que voy a llegar a casa, y que el camino está. Lo siento. 

Me cuesta este mundo. Lo siento vacío. Lo siento muerto.

Estoy despierto.

martes, 4 de enero de 2022

No sé

De verdad que llegué a uno de esos momentos en que medio que se frenó todo. Venía con las cosasmedianamente claras recorriendo un camino que estaba seguro (tal vez ahí el problema) me iba a llevar a

buen puerto, que creí que era una posible salida de todo esto en lo que estamos metido


Para serte sincero, el mundo me da un poco de asco. Ayer “en broma” le decía a un amigo “¿Por que por qué en la tierra? ¿Por qué un ser humano? ¿No podía ser otra raza, un poco más empática, un poco más evolucionada?” 


Me cuesta este mundo, me cuesta el planeta tierra. Me cuesta aceptar lo mal que nos tratamos, lo egoístas que somos, como no respetamos el mundo que nos fue dado, como no veneramos la magia, la grandeza de toda esta creación que está a nuestra disposición. 


¿Tan brutos íbamos a ser para tomar todo y usarlo como si fuese nuestro? ¿Cómo no nos damos cuenta de que todo está a nuestra disposición para que lo compartamos? Para que lo cuidemos, para que aprendamos a querernos, a nosotros entre nosotros y a las especies que nos rodean como parte de una creación que es mágica, simplemente es música, colores, formas, sabores, todo desplegándose a nuestro alrededor, para que lo disfrutemos, para que cuidemos, para que lo honremos. 


Recibimos el mundo, nos lo dan nuestros antepasados. Es un préstamo, lo vamos a vivir unos años. Años que en verdad no son nada, son una pizca de polvo, en un desierto, un suspiro en un vendaval. Años que nos son regalados para que podamos aprender, para que experimentemos, para amar, para reír, para llorar. Y después nos vamos, nos vamos del mundo, nos vamos del cuerpo, seguimos de largo. ¿Estaría bueno devolverlo bien no? Los bancos por un préstamo de dinero cobran una tasa de interés… El planeta, el mundo, la creación, nos prestan todo esto a cambio de qué? ¿A cambio de nada? ¡La vida es el mejor préstamo que tenemos! ¿Lo estás aprovechando?


Y yo ahora trabado. Sin saber bien para dónde encarar. Con una sensación de que todo me desmotiva que es realmente muy fuerte. A ver, que no se malentienda, no es la falta de ganas de vivir. Me levanto a la mañana agradecido, entiendo el milagro. Me inclino de agradecimiento por tener un cuerpo, por estar sano, por tener una familia que me quiere, por la abundancia eterna que pone a disposición nuestra la naturaleza, sin embargo no le estoy encontrando la vuelta. No logro encajar. Estoy pensando en ponerme a hacer algo, muy sencillo, muy básico y tal vez tratar de… ¿Hacerme el gil? ¿De hacer como si esta consciencia no me atravesase? ¿Será esa la carta?