martes, 4 de enero de 2022

No sé

De verdad que llegué a uno de esos momentos en que medio que se frenó todo. Venía con las cosasmedianamente claras recorriendo un camino que estaba seguro (tal vez ahí el problema) me iba a llevar a

buen puerto, que creí que era una posible salida de todo esto en lo que estamos metido


Para serte sincero, el mundo me da un poco de asco. Ayer “en broma” le decía a un amigo “¿Por que por qué en la tierra? ¿Por qué un ser humano? ¿No podía ser otra raza, un poco más empática, un poco más evolucionada?” 


Me cuesta este mundo, me cuesta el planeta tierra. Me cuesta aceptar lo mal que nos tratamos, lo egoístas que somos, como no respetamos el mundo que nos fue dado, como no veneramos la magia, la grandeza de toda esta creación que está a nuestra disposición. 


¿Tan brutos íbamos a ser para tomar todo y usarlo como si fuese nuestro? ¿Cómo no nos damos cuenta de que todo está a nuestra disposición para que lo compartamos? Para que lo cuidemos, para que aprendamos a querernos, a nosotros entre nosotros y a las especies que nos rodean como parte de una creación que es mágica, simplemente es música, colores, formas, sabores, todo desplegándose a nuestro alrededor, para que lo disfrutemos, para que cuidemos, para que lo honremos. 


Recibimos el mundo, nos lo dan nuestros antepasados. Es un préstamo, lo vamos a vivir unos años. Años que en verdad no son nada, son una pizca de polvo, en un desierto, un suspiro en un vendaval. Años que nos son regalados para que podamos aprender, para que experimentemos, para amar, para reír, para llorar. Y después nos vamos, nos vamos del mundo, nos vamos del cuerpo, seguimos de largo. ¿Estaría bueno devolverlo bien no? Los bancos por un préstamo de dinero cobran una tasa de interés… El planeta, el mundo, la creación, nos prestan todo esto a cambio de qué? ¿A cambio de nada? ¡La vida es el mejor préstamo que tenemos! ¿Lo estás aprovechando?


Y yo ahora trabado. Sin saber bien para dónde encarar. Con una sensación de que todo me desmotiva que es realmente muy fuerte. A ver, que no se malentienda, no es la falta de ganas de vivir. Me levanto a la mañana agradecido, entiendo el milagro. Me inclino de agradecimiento por tener un cuerpo, por estar sano, por tener una familia que me quiere, por la abundancia eterna que pone a disposición nuestra la naturaleza, sin embargo no le estoy encontrando la vuelta. No logro encajar. Estoy pensando en ponerme a hacer algo, muy sencillo, muy básico y tal vez tratar de… ¿Hacerme el gil? ¿De hacer como si esta consciencia no me atravesase? ¿Será esa la carta? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario