Siento que cada día es como un casillero.
Según el día lo que toca.
Hay días grises, dónde la mente se queja y el pecho se retuerce.
Hay día coloridos, donde el corazón vuela, y la mente imagina.
Hay días negros, dónde el cuerpo se arrastra, y todo se pone pesado.
Hay días invisibles, donde estamos flotando y todo nos atraviesa.
Hay días vacíos, donde somos indiferentes a todo, y la vida nos resbala.
Días en que nos tomamos todo muy en serio, y todo nos preocupa.
Días en los que tenemos soluciones para todo y resolvemos, disolvemos, como un ácido.
Y cada día es distinto, y la rueda va girando.
No somos los días, no somos lo que somos cada día.
Somos la forma si forma, que se mueve a través de las escenas.
Somos el personaje que trama la trama, y que juega a ser alguien.
Jugamos a la mancha con cada experiencia.
Algunas se nos pegan más, y nos dejan marcados.
Todavía te sigo buscando, ¡Saquenme esto que me quedó pegado!
Me subo a mi bici y me voy volando.
Que alegría sentir cada vez más el cuerpo.
Todavía no entiendo bien que somos. No te miento.