jueves, 29 de octubre de 2015

Musica

Finalmente. Me animé. Tantas trabas, tantos miedos, tanto tiempo. Para mi la música, desde que escuche a Michael Jackson, creo que tenía unos 5 años, fue un amor a primera nota. Desde que la escuche que no puedo parar de coquetear con ella.

De chico mis padres me paseaban en las vacaciones por el país escuchando Bob Marley, Laura Branigan y Phill Collins. Se me metió en la sangre. Es un ritmo desmedido un compás que no deja de latir. Y me nace, me sale, me hace sonreír.

Les comparto las cosas que van saliendo. Son juegos, es diversión, no hay nada rígido, todo expresión, prueba y error a oído.

Soy un creyente de que todos tienen música en su interior, y que respirando profundo y jugando, la pueden encontrar. No me parece casual que en inglés se dice "play a song" algo así como: "Jugar un tema". Mientras sigamos jugando, y mantengamos al niño interior vivo... Somos Inmortales.

¡Pecho abierto y mirada el frente!

¡Hasta la próxima!




domingo, 25 de octubre de 2015

Expansión, miedo y misión

Mucha expansión. Mucha. Mucho es mucho, como de a montones de a toneladas, de a mares, de a océanos. Es difícil de explicar, voy a hacer mi mejor esfuerzo por transmitirles lo que está pasando dentro de mí.

Para empezar me gustaría escribir que siento que todo esto que está pasando en un mero resultado, o una mera consecuencia, de causas. Como dice la ley de causa y efecto, toda causa tiene un efecto, y todo efecto tiene una causa. Siento que la causa de los efectos que estoy sintiendo en mi vida actual, están en el futuro.

Es el futuro el que tiene la raíz de mi presente. Y es esa raíz la que alimenta esta expansión que me lleva, me motiva, y me impulsa a dar lo mejor de mí para cumplir con lo que vine a hacer en esta vida.

Mucho tiempo estuve callado, estuve tímido y me guardé muchas cosas. Desde bien chico me di cuenta de que mis palabras tenían un efecto sumamente potente sobre los que me rodeaban (al igual que las de todos), y que podía hacerle realmente bien a las personas, o las podía llegar a lastimar mucho.

De chico era tan solo un juego. Las usaba para divertirme, y a veces hería y a veces me hería. A veces sanaba y a veces sonreía. Era tan solo un juego. No me preocupaba demasiado.

Nací inmerso en una sociedad, a decir verdad, violenta. Una sociedad llena de miedos. Miedos que se desparramaron como una humareda. Y el miedo es como el agua en una infinidad de fuentes entrelazadas, se va derramando. De una persona a otra. Se derrama sobre el ser. Que está oculto, agazapado, debajo, esperando, que el humo se corra.

Fueron años difíciles. La gente se viste de miedo, y la mente justifica la vestimenta. No importa el color que tome, cuando te identificaste con ese sentimiento, y lo hiciste propio, lo vas a defender, aunque te cueste la vida. Y para muchos, costo eso.

El miedo es como el humo. Si lo tratas de agarrar, no vas a poder. Si lo querés correr con la mano, rodea la mano. Si lo queres atravesar, te rodea a vos. La única forma de desvestirse del miedo, es usar el mecanismo más poderoso que tenemos  y nos conecta con esta pelota de líquido gaseoso en que estamos inmersos. Los pulmones, las alas del corazón. Si querés sacarte el miedo, lo tenés que aspirar, te lo tenés que pasar por el cuerpo.

¿Te da asco? ¿Te da miedo? Depende de vos. El miedo es un deseo oculto. Es algo que tu ser está queriendo con locura, pero que sin embargo, al estar vestido de miedo genera una confusión que desencadena en un sinnúmero de efectos. Todos señalan al miedo y él está ahí, parado en el medio, frente a tus ojos, todo el tiempo, solo tenés que animarte a tomar una buena bocanada, y sentir como te pega. Sé que me entendés.

Y cuando te sacas esa campera, cuando te vas desvistiendo. Vas quedando desnudo. Y qué lindo que se siente estar desnudo. Es una libertad incomparable. Podes moverte y sentir todo a tu alrededor como nunca antes. ¿No es maravilloso?

Ahí nomás te das cuenta de que estas caminando solo, por una pelota enorme, que flota en el espacio, y que podés hacer lo que se te dé la gana. No hay restricción alguna. Sos libre. Existen consecuencias de tus actos, seguro, sin embargo ya no cargas con nada, podes moverte tranquilo.

Empieza entonces la expansión. Empieza a expandirse todo, y ya no lo podés frenar. Se te abre la cabeza como una rosa en primavera, y te volvés permeable. El volumen de la mente baja, y el del sentir sube. Empezás a respirar verdad como nunca.

Le sacas las etiquetas a todo lo que te rodea, y te das cuenta de que todo puede ser todo, a la vez que todo es nada. Que la mente es una herramienta, y que lo que la mente construye son modelos. Modelos que solo sirven para organizarnos, para divertirnos, para hacer arte, para ser felices. Que la mente es algo que está a cargo de algo más. Algo que es mucho más grande. Algo que lo abarca todo.
Algo que es tan grande que no se puede explicar. Algo que tiene la clave para conectar todo con todo. Porque ni el espacio vacío, ni todos los átomos del universo, están desconectados. Todo está atravesado por un mismo hilo. Un hilo hermoso dorado que resuena bien en tu interior y te conecta con la totalidad, con la singularidad.

Cuando expandís cambia todo. Te cambia la energía, te cambia la carne. Cambia la forma en la que miras, cambia la forma en la que te paras. Cambia la forma en la que te movés, en la que respirás. Cambia tu tono de voz, cambia la forma en que hablás. Cambia la forma en que aprendés. Cambia la cantidad de información que podés manejar. Cambia la cantidad de cosas que podés manejar a la vez. Se balancean o desbalancean tu lado masculino y tu lado femenino. Es imparable.

Y estando mas parado y mas erguido. Podés hablar con otra postura. Podés opinar y expresar tu verdad sin recaudos. Y eso hace bien. A las personas nos hace bien escuchar tu verdad. Nos hace bien saber qué es lo que tenés para decir y cuál es tu visión del mundo. Porque la verdad es igual a la sumatoria de todas las verdades.


Entones expandí, y desvestite del miedo, que vas a salir mejor parado y más liviano. Vas a poder caminar más firme y abrir más el corazón, bajándole el volumen a la razón, sintiendo a cada paso la expresión, de la realidad que resuena al son, de aquello que viniste a cumplir, tu misión. 

Júpiter. Planeta de la expansión.

lunes, 12 de octubre de 2015

La bestia

La Argentina es una bestia. Una bestia que dio su primer rugido al final del siglo pasado, y después se fue a dormir.

Estuvo durmiendo medio siglo. Fue medio siglo de luchas internas, de idas y vueltas, de energía que se desparramó de un lado para el otro.

La bestia se rascaba, se daba vuelta y seguía durmiendo del otro lado. Estas cosas a ella no la molestaban. Estaba inmersa en su sueño. Soñando y soñando con un futuro que nada tenía que ver con el presente que estaban viviendo sus hermanos.

Sus hermanos estaban devorando presente, sin prestar atención al futuro. Cosechando riquezas no solo propias sino ajenas. Riquezas que solo satisfacían una gula inagotable. Tan grande era su gula que incluso tenían que comer del plato de otros de sus hermanos, los que dormían.

A ella no le importaba. Seguía soñando. En su sueño sonreía, se reía de lo que le pasaba en la superficie. Gente con hambre, suelos contaminados, corrupción, vicios, muerte, miseria, desprecio, nada de eso la afectaba, ella tenía la energía arriba, bien en el centro de su cabeza, y la proyectaba al futuro, a los próximos 500 años.

Respiraba y respiraba, siempre con una mueca de sonrisa en su cara.

Es una bestia fuerte, de pelo lacio, de tinte blanco, cuasi plateado, son canas. Sus ojos de a ratos entrecerrados a veces dejan ver una coloración azul intenso, con la profundidad de un cielo sin horizontes. Sus patas tienen garras, también tiene colmillos, se nota que es un animal de caza. Su cuerpo tiene la forma de un tigre, pero más esbelto y corto, con las patas grandes, con mucha musculatura y fibrosas. Su pelaje es largo y siempre limpio, parece una doncella. Una doncella guerrera, tal vez una especie de Juana de Arco. Ríe.

Que estará viendo me pregunto yo, la veo sonreír y me da paz. Sigue volteándose una y otra vez, pareciera que está jugando. Camino despacio y la rodeo. Ni siquiera nota mi presencia, soy insignificante a su lado, como quien rodea un parque. Su cabello es hermoso, no dejo de admirar la paz y calma que me transmite.

Mi mente se llena de preguntas. ¿Dónde está toda esa ira y esa bronca que vemos en los noticieros? ¿Qué pasa con todo ese desconsuelo, impotencia y desconcierto que siento día a día en la calle?
De repente, cae frente a mí, uno de sus pelos. Al caer no hace ruido. Es grueso, parece una soga. Me acerco a mirarlo. Me intriga su textura, me agacho, lo acaricio. Mi respiración se calma, mi mente se aclara. Todo se vuelve más lento y sereno. Nunca había percibido esta claridad. “Las apariencias engañan, lo que ves día a día esta colmado de ilusión” me oigo decir.

¡Wooooow! Pienso. ¿De dónde salió esto?

“Soy yo, vos mismo, por fin me dejas entrar, estuve durmiendo un rato largo ¿Sabes?” me dice una voz que sale de mi interior. “Vos y tus hermanos estuvieron dormidos mucho tiempo, como yo, llegó la hora de despertar y ponernos manos a la obra, acaba de empezar la nueva era”.

¿Cómo, cómo? ¿Qué es esto me pregunto? ¿Una voz en mi cabeza que nunca había escuchado?
“jaja, si Nico, soy yo, tu ser, hoy fue el día que elegimos para despertar, seguramente no lo recordás”.
Mi mente se quedó en blanco, no sabía que decir. Tenía un pelo enorme en las manos, una bestia gigante durmiendo al lado, y ahora esto. Inexplicable.

“No te preocupes, lo bueno es que ahora somos dos. Muchos más que dos, somos cientos de personas que están despertando. Vinimos a servir a la tierra, y este es el momento de desplegar las alas. Sos un gran guerrero, por eso veías a la bestia así. También la veías dormida porque ese era el reflejo de tu ser, mirala de nuevo”.

Poco a poco veía a la bestia empezar a hacer movimientos distintos. Movimientos que nunca antes le había visto. Sus músculos antes laxos ahora empezaban a tensionarse. El ritmo de su respiración también cambiaba.

“Ves, ahora todo está despertando. La vida va a tomar otra forma. El mundo va a empezar a ser más real. Es una sensación parecida a la que tenías cuando te drogabas, mas ahora mucho más intensa, porque la vas a empezar a sentir en todo tu cuerpo. En cada una de tus células. Y a partir de ahora me vas a tener a mí, para acompañarte y guiarte. Aunque mi voz no siempre va a ser tan clara como es ahora. Tenes que aprender a escuchar. Vas a aprender muchas cosas nuevas jaja.”

¡Hey, despacio! Exclamé. Todo esto es mucha información. Me agota un poco. Me está empezando a doler la cabeza, le dije a la voz.

“Tranquilo, me retiro, por ahora es suficiente. Disfruta del resto del show”. Y así como si nada, se fue.

Qué raro, pensé. ¿Todo eso salió de un pelo? ¿Qué podría llegar a pasar si la acaricio?

Me había distraído, la bestia ya había empezado a despertarse. Estaba erguida limpiándose. Lo primero que note fueron sus ojos. Nunca antes había visto algo así. Parecía un cielo azul de pleno día, sin embargo estaba lleno de estrellas por dentro. Tenía miles de texturas, en todos los tonos y matices de azul. La mejor pieza de arte que jamás hubiese visto.

La sonrisa no desaparecía en ningún momento de su cara. La paz que transmitía era desmedida. Qué manera de sonreír. Entonces pensé en agradecer. Agradecer por poder estar viéndola. Por disfrutar de su inmensidad, de todo el potencial ese que había estado dormido! Y ahora estaba despertando, y yo la estaba viendo! Que regalo.

Respire un poco más profundo, sentí mi cuerpo. Una sensación extraña me invadía. Era una sensación que no había tenido antes. Eran unas ganas de llenarme el pecho con todo el aire del mundo. Me sentí más liviano, con una especie de energía renovada.

En eso, me empecé a quedar ciego, todo se empezó a difuminar. ¿Qué está pasando me pregunte? ¿Y ahora?¿Ahora dónde estoy?¿A dónde me llevan?

Abrí los ojos en la costanera, había estado meditando desde las seis de la tarde, ya estaba anocheciendo, y me había empezado a agarrar frío. Esta primavera fue rara. El clima está cambiando. ¿Cómo llegué a todos esos pensamientos? ¿Quién fue ese ser que apareció? Y la analogía de la bestia, ¿Será real?

Cuantas preguntas. Se me hacia tarde. Junte mis cosas y me subí a la bici. Sentía el pecho mas inflado, me sentía muy en paz, más tranquilo. En eso recordé la voz…


“Recordá, ya somos muchos, soltá y cree. Llegó la hora”


lunes, 5 de octubre de 2015

La revolución

La revolución de verdad, se hace con el corazón. Dejando de lado los vicios, que obnubilan la razón.

Queremos legalizar la marihuana, pero nos fumamos las flores en vez de cosechar y sembrar semillas.

Queremos paz y armonía, pero reclamamos y gritamos a los 4 vientos, con enojo y rebeldía.

Queremos un planeta sin contaminación, pero compramos productos de industrias que lo llevan a la destrucción.

Queremos una economía sin dinero, pero cuando podemos compartir somos avaros y lo justificamos con nuestra pobreza. La pobreza es mental. Las monedas digitales ya existen. Y los ricos e hijos de ricos, que pueden generar un paraíso, lo niegan, y se sumen en el bullicio de sus vicios.

Queremos trabajar menos, sin embargo fumamos marihuana y alimentamos la pereza. Para trabajar menos primero hay que trabajar más. El secreto de la vida está en hacer y después deshacer. Se planta para cosechar, y se cosecha para plantar.

Queremos más música, mas con celos de nuestros hermanos cercanos, al mostrarnos sus dones, los criticamos, y les decimos lo mucho que les falta, sin siquiera asistir a sus funciones. Dios danos perdones.

El verdadero revolucionario, no es un visionario, es alguien que tiene un fuego, tan pero tan potente, que entiende que todo es un juego, y sabe mantenerse fuerte, y avanzar constantemente, sin dejarse paralizar, por el falso miedo, que en el fondo, oculta un deseo, y que mal te hacen tus vicios que también te dejan ciego.



Mantener tu vista clara, no es una elección, es una decisión, que parte bien en el fondo, de tu corazón. Y cuando no hay nada más, que las ganas de avanzar, cuando las ganas son tan fuertes, que no te dejan respirar, ahí soltás todo, y te aferras a lo que vale, a una fuerza divina que nada procrastina, porque en ella yace una soltura infinita que todo, en presente, ilumina.

Inflando bien el pecho, centrando los corazones, con el centro de la panza amarillo, apuntando hacia las intenciones, el estomago en naranja, cuidando las relaciones. Y las caderas bien rojas, enraizando las misiones, con el ojo que nadie ve, aunando las visiones, alimentadas por un hilo blanco o violeta que se esparce en todas direcciones, hacemos vibrar la garganta materializando palabras que resuenan y reverberan multiplicando cual fractales, todas las sanaciones.

El poder está dentro tuyo, tu primer misión es despertarlo, ya no creo ninguna de tus excusas, espero que sepas recordarlo.

Las palabras van y vienen, son solo formas con un orden, ¡Recordá para que estas vivo! Eso… ES una orden!

Con amor.