Mucha expansión. Mucha. Mucho es
mucho, como de a montones de a toneladas, de a mares, de a océanos. Es difícil
de explicar, voy a hacer mi mejor esfuerzo por transmitirles lo que está
pasando dentro de mí.
Para empezar me gustaría escribir
que siento que todo esto que está pasando en un mero resultado, o una mera
consecuencia, de causas. Como dice la ley de causa y efecto, toda causa tiene
un efecto, y todo efecto tiene una causa. Siento que la causa de los efectos
que estoy sintiendo en mi vida actual, están en el futuro.
Es el futuro el que tiene la raíz
de mi presente. Y es esa raíz la que alimenta esta expansión que me lleva, me
motiva, y me impulsa a dar lo mejor de mí para cumplir con lo que vine a hacer
en esta vida.
Mucho tiempo estuve callado,
estuve tímido y me guardé muchas cosas. Desde bien chico me di cuenta de que
mis palabras tenían un efecto sumamente potente sobre los que me rodeaban (al
igual que las de todos), y que podía hacerle realmente bien a las personas, o
las podía llegar a lastimar mucho.
De chico era tan solo un juego.
Las usaba para divertirme, y a veces hería y a veces me hería. A veces sanaba y
a veces sonreía. Era tan solo un juego. No me preocupaba demasiado.
Nací inmerso en una sociedad, a
decir verdad, violenta. Una sociedad llena de miedos. Miedos que se
desparramaron como una humareda. Y el miedo es como el agua en una infinidad de
fuentes entrelazadas, se va derramando. De una persona a otra. Se derrama sobre
el ser. Que está oculto, agazapado, debajo, esperando, que el humo se corra.
Fueron años difíciles. La gente
se viste de miedo, y la mente justifica la vestimenta. No importa el color que
tome, cuando te identificaste con ese sentimiento, y lo hiciste propio, lo vas
a defender, aunque te cueste la vida. Y para muchos, costo eso.
El miedo es como el humo. Si lo
tratas de agarrar, no vas a poder. Si lo querés correr con la mano, rodea la
mano. Si lo queres atravesar, te rodea a vos. La única forma de desvestirse del
miedo, es usar el mecanismo más poderoso que tenemos y nos conecta con esta pelota de líquido
gaseoso en que estamos inmersos. Los pulmones, las alas del corazón. Si querés
sacarte el miedo, lo tenés que aspirar, te lo tenés que pasar por el cuerpo.
¿Te da asco? ¿Te da miedo?
Depende de vos. El miedo es un deseo oculto. Es algo que tu ser está queriendo
con locura, pero que sin embargo, al estar vestido de miedo genera una
confusión que desencadena en un sinnúmero de efectos. Todos señalan al miedo y
él está ahí, parado en el medio, frente a tus ojos, todo el tiempo, solo tenés
que animarte a tomar una buena bocanada, y sentir como te pega. Sé que me
entendés.
Y cuando te sacas esa campera,
cuando te vas desvistiendo. Vas quedando desnudo. Y qué lindo que se siente
estar desnudo. Es una libertad incomparable. Podes moverte y sentir todo a tu
alrededor como nunca antes. ¿No es maravilloso?
Ahí nomás te das cuenta de que
estas caminando solo, por una pelota enorme, que flota en el espacio, y que
podés hacer lo que se te dé la gana. No hay restricción alguna. Sos libre.
Existen consecuencias de tus actos, seguro, sin embargo ya no cargas con nada,
podes moverte tranquilo.
Empieza entonces la expansión.
Empieza a expandirse todo, y ya no lo podés frenar. Se te abre la cabeza como una
rosa en primavera, y te volvés permeable. El volumen de la mente baja, y el del
sentir sube. Empezás a respirar verdad como nunca.
Le sacas las etiquetas a todo lo
que te rodea, y te das cuenta de que todo puede ser todo, a la vez que todo es
nada. Que la mente es una herramienta, y que lo que la mente construye son
modelos. Modelos que solo sirven para organizarnos, para divertirnos, para
hacer arte, para ser felices. Que la mente es algo que está a cargo de algo
más. Algo que es mucho más grande. Algo que lo abarca todo.
Algo que es tan grande que no se
puede explicar. Algo que tiene la clave para conectar todo con todo. Porque ni
el espacio vacío, ni todos los átomos del universo, están desconectados. Todo
está atravesado por un mismo hilo. Un hilo hermoso dorado que resuena bien en
tu interior y te conecta con la totalidad, con la singularidad.
Cuando expandís cambia todo. Te
cambia la energía, te cambia la carne. Cambia la forma en la que miras, cambia
la forma en la que te paras. Cambia la forma en la que te movés, en la que
respirás. Cambia tu tono de voz, cambia la forma en que hablás. Cambia la forma
en que aprendés. Cambia la cantidad de información que podés manejar. Cambia la
cantidad de cosas que podés manejar a la vez. Se balancean o desbalancean tu
lado masculino y tu lado femenino. Es imparable.
Y estando mas parado y mas
erguido. Podés hablar con otra postura. Podés opinar y expresar tu verdad sin
recaudos. Y eso hace bien. A las personas nos hace bien escuchar tu verdad. Nos
hace bien saber qué es lo que tenés para decir y cuál es tu visión del mundo.
Porque la verdad es igual a la sumatoria de todas las verdades.
Entones expandí, y desvestite del
miedo, que vas a salir mejor parado y más liviano. Vas a poder caminar más
firme y abrir más el corazón, bajándole el volumen a la razón, sintiendo a cada
paso la expresión, de la realidad que resuena al son, de aquello que viniste a
cumplir, tu misión.
Júpiter. Planeta de la expansión.

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