Y
entonces llegó. Llegó el momento en el que empieza a cambiar todo. Llego el
momento en que la luz de la consciencia se derrama sobre los seres del planeta
tierra.
Como
ocurre en la naturaleza, los cambios de fase ocurren justo a tiempo. Con la
cantidad justa de energía, reciclando y aprovechando hasta el último retazo.
Y
los seres humanos no estamos exentos de las grandes leyes. Existen
leyes que gobiernan este
mundo material que nos rodea.
Una
de ellas es la llamada “ley del péndulo”. Esta ley nos cuenta como al igual que
en la música, en las relaciones, en las emociones, en el volumen de un lago, en
el ciclo de vida de un ser vivo, en las funciones trigonométricas, y en todas
las creaciones existentes, existen ciclos, que se mueven entre dos polos. Entre
el bien y el mal, entre la vida y la muerte, entre la luz y la oscuridad, ying
y yang. Todo tiene dos polos, y la
polaridad se alterna una y otra vez como un péndulo. Al igual que en la serie
de
Fibonacci,
en donde la razón entre un número y el anterior tiende sucesivamente hacia
1,618. La famosa razón “
áurea”. El
péndulo, está en todo.
Los
monopolios y grandes organizaciones, quienes polarizaron la realidad, saciando
bolsillos que respondían a intereses privados, pasaron a ser el cáncer del
organismo humano. En la naturaleza lo que se acumula, se estanca, se pudre. Eso
mismo pasa con el capital en la cuenta de los millonarios, se acumula, se
estanca, y el resto de las células, se queda sin sangre, sin oxígeno, sin energía
vital, aparece la pobreza, el organismo está enfermo.
Tampoco
hay que culparlos, la
confusión
es una enfermedad común que nos afecta a todos, nublando nuestro juicio y
visión. Afectando nuestra capacidad para distinguir aquello que nos beneficia a
todos enalteciendo la abundancia.
Como
todo organismo enfermo, existe una cura, existe el otro extremo del péndulo,
que con una lógica divina, se activa naturalmente, para balancear el
desequilibrio, llamando a la luz de la creatividad, a aquellos que como
linfocitos se activan, se multiplican, se encienden, y esparcen con vehemencia,
sanando todo lo que tocan, recuperando la energía vital, haciéndola fluir
nuevamente hacia las células, quienes con un nuevo impulso revitalizador crean más
linfocitos que pasan a convertirse en una ola de radiación positiva que todo lo
atraviesa.
Es
una aurora boreal de consciencia, un espectáculo digno de observar desde el
espacio. Son nuevas organizaciones, nuevas formas de administrar los recursos.
Información por doquier. Miles de singularidades que conectan nuevos conceptos
que parecían años luz distantes.
Las
estructuras se rompen. Todas. No hay barreras para la consciencia. Esta se
mueve a través del éter que todo lo atraviesa, simbolizado por el
dodecaedro para
Platón, es esparce un nuevo renacimiento. Un renacimiento liderado por
fractales de Da Vinci. Mentes enceguecidas
por un amor desenfrenado por la ciencia, el arte y la voluntad de evolucionar
colectivamente hacia un horizonte utópico solo real en las escrituras
enterradas en eras pasadas.
Son
los
sueños enterrados
de decenas de generaciones que sufrieron para dar lugar a un ser humano
evolucionado. Un ser capaz de manejar la información y dimensionar la realidad
para el beneficio de todos. En la naturaleza nada se desperdicia, todo se
transforma, todo se recicla.
Transmutación.
Mucho
sufrimiento, mucha sangre derramada, espadas desgastadas, metales moldeados en
armaduras luego quebradas, historias de amores condenados a la locura a causa
de guerras que solo alimentaron grandes egos para establecer una división solo
útil para entender la unidad. Músculos desgarrados, glándulas pineales
calcificadas, resistencias, esfuerzos, pérdidas de energía. Baladas de música,
violines llorando, tambores ordenando un pulso de avance hacia revoluciones
apasionadas.
Jóvenes
soñadores, crucificados como traidores. Grupos revolucionarios, estrellas
fugaces que libraron naciones, mas tarde atrapadas por la misma lógica
liberadora que las enalteció fugazmente. Imperios construidos sobre valores
fútiles.
Hoy.
Todo se agrieta. Todo se raja. Las fisuras se agrandan. La represa de la
represión que apresaba la pasión, ya no aguanta el fuego descontrolado de la
sanación.
Y la
consciencia avanza. No discrimina. Asesinos, mafiosos, maestros, niños,
trabajadores, predicadores, estudiosos, filósofos, políticos, sindicalistas,
artistas, atletas, seres, TODOS; Atravesados por un despertar masivo que ya no
tiene vuelta atrás.
El
péndulo se va acelerando. Las estadísticas se disparan. Contaminación,
invenciones, soluciones, problemas, amor, odio, felicidad, infelicidad, consumo
de drogas, terapias alternativas, descubrimientos, música, arte, matemática,
todo pasa a un nuevo nivel. Se agrega una dimensión a la matriz.
Y
nosotros acá, sentados en el agua, viendo como se acerca el tsunami. Nos
miramos a los ojos. Veo los de Fede, los del Colo, los de Mante, los de Nico,
los de Rafa, los de Laura, los de Gaby, los del Coco, los de Estefi, los de Xime, los de los
MartineS, Mateo, Guiso, LucaS, Tamara,
Eric, Bruno, GuidoS, FedeS, Hernan, Cinthia, Natalia, Carolina, Jessica, Agus,
Paloma, Cone, Juan, todos cristales reflejando la misma luz de un ser mayor, un
espíritu superior.
Estamos
nerviosos, los corazones laten con fuerza, sabemos que se viene algo grande, la
circulación aumenta, el pulso también. Cada quien con su tabla, cada quien con
su equilibrio, nos venimos ayudando mucho, siempre dando el
máximo
posible. El cielo está nublado, las ciudades ya están inundadas, el viento
es fuerte, la ola es enorme. Estamos tensos. Es ahora, arrancamos a remar,
todos reman lo más que pueden, la ola es enorme. Nos miramos, sonreímos. Es
ahora.