domingo, 19 de julio de 2015

La onda

Y entonces llegó. Llegó el momento en el que empieza a cambiar todo. Llego el momento en que la luz de la consciencia se derrama sobre los seres del planeta tierra.

Como ocurre en la naturaleza, los cambios de fase ocurren justo a tiempo. Con la cantidad justa de energía, reciclando y aprovechando hasta el último retazo.  

Y los seres humanos no estamos exentos de las grandes leyes. Existen leyes que gobiernan este mundo material que nos rodea.

Una de ellas es la llamada “ley del péndulo”. Esta ley nos cuenta como al igual que en la música, en las relaciones, en las emociones, en el volumen de un lago, en el ciclo de vida de un ser vivo, en las funciones trigonométricas, y en todas las creaciones existentes, existen ciclos, que se mueven entre dos polos. Entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, entre la luz y la oscuridad, ying y yang.  Todo tiene dos polos, y la polaridad se alterna una y otra vez como un péndulo. Al igual que en la serie de Fibonacci, en donde la razón entre un número y el anterior tiende sucesivamente hacia 1,618. La famosa razón “áurea”. El péndulo, está en todo.

Los monopolios y grandes organizaciones, quienes polarizaron la realidad, saciando bolsillos que respondían a intereses privados, pasaron a ser el cáncer del organismo humano. En la naturaleza lo que se acumula, se estanca, se pudre. Eso mismo pasa con el capital en la cuenta de los millonarios, se acumula, se estanca, y el resto de las células, se queda sin sangre, sin oxígeno, sin energía vital, aparece la pobreza, el organismo está enfermo.

Tampoco hay que culparlos, la confusión es una enfermedad común que nos afecta a todos, nublando nuestro juicio y visión. Afectando nuestra capacidad para distinguir aquello que nos beneficia a todos enalteciendo la abundancia.

Como todo organismo enfermo, existe una cura, existe el otro extremo del péndulo, que con una lógica divina, se activa naturalmente, para balancear el desequilibrio, llamando a la luz de la creatividad, a aquellos que como linfocitos se activan, se multiplican, se encienden, y esparcen con vehemencia, sanando todo lo que tocan, recuperando la energía vital, haciéndola fluir nuevamente hacia las células, quienes con un nuevo impulso revitalizador crean más linfocitos que pasan a convertirse en una ola de radiación positiva que todo lo atraviesa.

Es una aurora boreal de consciencia, un espectáculo digno de observar desde el espacio. Son nuevas organizaciones, nuevas formas de administrar los recursos. Información por doquier. Miles de singularidades que conectan nuevos conceptos que parecían años luz distantes.

Las estructuras se rompen. Todas. No hay barreras para la consciencia. Esta se mueve a través del éter que todo lo atraviesa, simbolizado por el dodecaedro para Platón, es esparce un nuevo renacimiento. Un renacimiento liderado por fractales de Da Vinci. Mentes enceguecidas por un amor desenfrenado por la ciencia, el arte y la voluntad de evolucionar colectivamente hacia un horizonte utópico solo real en las escrituras enterradas en eras pasadas.

Son los sueños enterrados de decenas de generaciones que sufrieron para dar lugar a un ser humano evolucionado. Un ser capaz de manejar la información y dimensionar la realidad para el beneficio de todos. En la naturaleza nada se desperdicia, todo se transforma, todo se recicla. Transmutación.

Mucho sufrimiento, mucha sangre derramada, espadas desgastadas, metales moldeados en armaduras luego quebradas, historias de amores condenados a la locura a causa de guerras que solo alimentaron grandes egos para establecer una división solo útil para entender la unidad. Músculos desgarrados, glándulas pineales calcificadas, resistencias, esfuerzos, pérdidas de energía. Baladas de música, violines llorando, tambores ordenando un pulso de avance hacia revoluciones apasionadas.

Jóvenes soñadores, crucificados como traidores. Grupos revolucionarios, estrellas fugaces que libraron naciones, mas tarde atrapadas por la misma lógica liberadora que las enalteció fugazmente. Imperios construidos sobre valores fútiles.

Hoy. Todo se agrieta. Todo se raja. Las fisuras se agrandan. La represa de la represión que apresaba la pasión, ya no aguanta el fuego descontrolado de la sanación.

Y la consciencia avanza. No discrimina. Asesinos, mafiosos, maestros, niños, trabajadores, predicadores, estudiosos, filósofos, políticos, sindicalistas, artistas, atletas, seres, TODOS; Atravesados por un despertar masivo que ya no tiene vuelta atrás.

El péndulo se va acelerando. Las estadísticas se disparan. Contaminación, invenciones, soluciones, problemas, amor, odio, felicidad, infelicidad, consumo de drogas, terapias alternativas, descubrimientos, música, arte, matemática, todo pasa a un nuevo nivel. Se agrega una dimensión a la matriz.

Y nosotros acá, sentados en el agua, viendo como se acerca el tsunami. Nos miramos a los ojos. Veo los de Fede, los del Colo, los de Mante, los de Nico, los de Rafa, los de Laura, los de Gaby, los del Coco, los de Estefi, los de Xime, los de los MartineS,  Mateo, Guiso, LucaS, Tamara, Eric, Bruno, GuidoS, FedeS, Hernan, Cinthia, Natalia, Carolina, Jessica, Agus, Paloma, Cone, Juan, todos cristales reflejando la misma luz de un ser mayor, un espíritu superior.


Estamos nerviosos, los corazones laten con fuerza, sabemos que se viene algo grande, la circulación aumenta, el pulso también. Cada quien con su tabla, cada quien con su equilibrio, nos venimos ayudando mucho, siempre dando el máximo posible. El cielo está nublado, las ciudades ya están inundadas, el viento es fuerte, la ola es enorme. Estamos tensos. Es ahora, arrancamos a remar, todos reman lo más que pueden, la ola es enorme. Nos miramos, sonreímos. Es ahora


jueves, 16 de julio de 2015

Todos tiran

Todos están tirando. Para un lado, para el otro. Todos tiran. ¿Podés parar?

Algunos dicen: “¡Es por acá, vamos a conquistar! Vamos a adueñarnos de su cuerpo. Disfrutemos del tacto, de poseer, de seducir. Además podemos meternos debajo de su piel, encadenar su corazón, mostrarle quien domina, esclavizarlo a nuestros anhelos”.

Otros dicen: “¡Son las drogas! A través de ellas podes acceder a una nueva realidad, a un mundo desconocido. En este mundo nada importa realmente, solo vas a descubrir un amor infinito y una tolerancia hasta a tu propia soledad. En este mundo no existen barreras, vas a entender la totalidad, tampoco hay límites, tendrás en tus manos la verdad!”

Otros tiran para el sabor, ¡La comida! Un vasto mundo de sensaciones gustativas en donde la mezcla de sensaciones y esencias se entrelaza en un torbellino incesante de regocijos y combinaciones tan variadas como los colores de un horizonte. Manejar la escala de texturas y sabores, un arte divino.

Hay quienes eligen tirar para el lado de la forma de sus cuerpos. Depositan su energía vital en su belleza, la tonificación y el desarrollo de cada una de sus fibras. De esta forma se pueden ver invadidos por las miradas aceptadoras, y cual una llave mágica, esta abrirá todas y cada una de las puertas de la admiración hacia el reino de la felicidad.

“NO, ¡Ya lo sé!” “¡Mejor disponer de ese bien que todo lo puede tener!” “Generemos riqueza capital” “Con ella podemos adquirir bienes lujosos y luciéndolos ante el resto de los seres, podremos disfrutar y saborear esas miradas envidiosas que nos engrandecerán y enaltecerán”

Todos tiran… Siguen tirando… la cuerda se va desgarrando, y ya casi no aguanta más.

¡Pero momento! También hay otros. Los llaman locos, de verdad deben de estarlo.

Otros que dicen, por ahí por lo bajo, a veces hasta susurran…

“En vez de tanto tirar, tal vez…. hay que aflojar, hay que soltar…”




jueves, 9 de julio de 2015

Sueño

Sueño con un mundo simple, sencillo. Un mundo en donde cualquiera pueda comer y estudiar. Un mundo en donde la violencia sea pasado.

Un mundo en donde reinen el arte y la música.

Un mundo en donde no nos estemos entorpeciendo los unos con los otros. Un mundo de abundancia.

¿Tan difícil es?

Los científicos están chocando partículas atómicas, adentro de un reactor que tiene decenas de kilómetros de diámetro, pero todavía no le podemos dar de comer a toda la población.

¿Es en serio?

¿Donde están los héroes? ¿Donde están esos hombres que usan todas sus habilidades para lograr cosas increíbles? ¿Será que habremos dejado de creer?

Si, de creer. No, no en superhéroes, yo tampoco creo en ellos. De creer en nosotros mismos. De creer en nuestras propias habilidades. De creer en que la unión hace a la fuerza.

Sueño con un mundo en donde la naturaleza recupere el lugar que se merece. Una inteligencia infinita que después de evolucionar durante MILES de MILLONES de AÑOS (vaya a saber uno cuanto es eso, gracias que se lo que son 28), tiene en su ADN todas y cada una de las respuestas necesarias para que el ser humano viva en plenitud. Solo hay que investigarlas y replicarlas.  

¿Tan difícil es?

Sueño con un ser humano que finalmente se da cuenta de que todas las religiones dicen lo mismo, y de que eso no es casualidad, de que es porque existe una lógica casi divina detrás del funcionamiento de la realidad. Una realidad cuasi matemática, en donde la física cuántica y la espiritualidad hablan exactamente el mismo lenguaje, el de la música, el de la Vibración, gracias Tesla.

Sueño con aire limpio, agua potable, y comida sin químicos. ¿Es mucho pedir?

Sueño con que mis amigos son mis hermanos, que se despiertan de un largo sueño, en donde se dan cuenta de que estos son los mejores años de nuestra vida y de que vale la pena arriesgarse y dejar la comodidad de un trabajo bien pago, una cerveza de mala calidad, y una discoteca de malos ritmos, aires tóxicos y vibras bajas, por bailar al rayo del sol, tomando cerveza artesanal y vino orgánico, compartiendo la libertad de crear nuestra propia realidad a cada instante, con cada pensamiento, proactivo, positivo.

Sueño con envejecer contándole a mis nietos, a los nietos de mis amigos historias de lo valientes que fuimos, de lo increíble que fue cortar con las cadenas de las viejas ideas y crear un mundo nuevo que les permite bailar a plena luz del día sonriendo con gratitud por el placer que irradia del regalo que es estar vivos.

Sueños y más Sueños. Desde que leí el libro “atrapa tu sueño” de Herman y Calendaria Zapp no paro de soñar. Creo que ya nunca voy a parar.


Creo que el día que pare de soñar, me voy a despertar y probablemente, me dé cuenta de que ya estoy muerto, o de que tal vez, fue todo un sueño.


viernes, 3 de julio de 2015

Y = X

Estaba ahí, frente a nuestros ojos. Nunca lo vimos. “Si hubiese sido un perro te mordía” dice la frase. Todo el tiempo estuvo ahí, frente a nuestros ojos. Y = X.

Alguna vez estudiando análisis matemático I o análisis matemático II, me lo pregunté. ¿Por qué eligieron justo estas dos letras? La respuesta que me di fue que eran las últimas del abecedario, que seguramente debía ser una cuestión de practicidad. Ahora me doy cuenta del gran problema que es respondernos mentiras, tal vez a veces es mejor dejar la pregunta sin responder y seguir con otro pensamiento.

Mientras bajo esta data, aprovecho y voy cerrando el blog anterior. Ya es el segundo o el tercero que cierro, ni idea, perdí la cuenta. Me la paso haciendo eso. Nunca tienen éxito, fracasan todos. Es que me da vagancia publicar lo que escribo por todos lados. De alguna extraña manera mi necedad me convence una y otra vez de que la gente ya va a llegar, y va a leer lo que escribo. Como si fuese un genio, o un gran escritor. Ay Dios, estos delirios de grandeza, donde me van a llevar, solo el vacío lo sabe.

Listo, ya lo cerré. Volví a abrir otro, obvio. Algo muere, algo nace. Ahora me falta borrar los videos de youtube que había hecho. ¡Qué malos que eran! ¡Las cosas están yendo muy rápido! Cada vez más. Cada vez que escribo algo, o hago un video, vuelvo al rato y me doy cuenta de lo mucho mejor que lo podía hacer. Y ni hablar del ego que veo en mi pasado… Una locura. Cuanta data, cuanto cambio. Tenete paciencia Martín, me digo. Sin prisa y sin pausa, como te enseñó Fede.

Volviendo a la raíz. Y = X. Qué locura. Ahí está, siempre estuvo, en frente nuestro. ¡Dos ejes de coordenadas, la forma que se le ocurrió a Renee Descartes de ubicar un punto en el espacio! Brillante, que manera sencilla de acoplar el Álgebra y la Geometría. ¡Genios si los hay!

Hace unos meses (y tal vez mas), me percaté de lo terrible que es nuestra forma, no solo de hablar, sino de pensar. Es bastante limitada. Usamos constantemente la “o”, y no tanto la “y”. Es como si de alguna forma tuviésemos todo el tiempo que estar eligiendo, o “separando”. ¿Acaso no hace eso la letra “o”? ¿Que queres tomar, agua “o” jugo? ¿Vas a hacer fútbol “o” natación? División.

Entonces…. ¿Cuál es la operación matemática contraria? Bueno, la multiplicación respondería cualquiera. EXACTO. ¿Qué pasa entonces si (que divino que es proponer hipótesis): en vez de usar tanto la “o”, pasamos a usar más la “y”? Ahora las preguntas serían más algo como: ¿Quer Me corrijo, la “y”, queda mejor aplicada como respuesta, no como pregunta. Podríamos responder a las preguntas anteriores de la siguiente manera: ¡Quiero agua “y” jugo! ¡Quiero hacer fútbol “y” natación!

De alguna forma, parecería que estamos todo el tiempo limitando nuestras opciones, en vez de buscar la “conjunción” de las mismas.

¿Y qué tiene que ver todo esto con Y=X? Bueno, justamente.

La “y” es equivalente, a multiplicar. Y es igual a X (por).

Parecería ser, que cuanto más buscamos la unión de las cosas, paradójicamente, mas se multiplican las opciones. ¡Lindo trabamentes!

Y = X, es en la unión de conceptos, donde aparecen conceptos nuevos, donde aparecen, mundos ocultos, que antes no habíamos visto.

Y = X. En nuestro lenguaje, utilizamos frecuentemente la palabra “pero”, siendo su equivalente la palabra “mas”. El “pero” funciona más bien como una “o”, mientras que el “mas”, junta las oraciones, ¡Cómo una “y”! En vez de decir “Juan se fue de viaje pero su auto se detuvo” podemos tranquilamente decir “Juan se fue de viaje mas su auto se detuvo”. El “pero” le agrega una connotación que parecería ser negativa, cuando el hecho de que el auto se haya detenido, puede ser totalmente ¡positivo!

Y = X. Unir (“y”) es (=) multiplicar (“x”). La unión hace a la fuerza. Recordémoslo.