Todos están tirando. Para un lado, para el otro. Todos tiran. ¿Podés parar?
Algunos dicen: “¡Es por acá, vamos a conquistar! Vamos a adueñarnos de su cuerpo. Disfrutemos del tacto, de poseer, de seducir. Además podemos meternos debajo de su piel, encadenar su corazón, mostrarle quien domina, esclavizarlo a nuestros anhelos”.
Otros dicen: “¡Son las drogas! A través de ellas podes acceder a una nueva realidad, a un mundo desconocido. En este mundo nada importa realmente, solo vas a descubrir un amor infinito y una tolerancia hasta a tu propia soledad. En este mundo no existen barreras, vas a entender la totalidad, tampoco hay límites, tendrás en tus manos la verdad!”
Otros tiran para el sabor, ¡La comida! Un vasto mundo de sensaciones gustativas en donde la mezcla de sensaciones y esencias se entrelaza en un torbellino incesante de regocijos y combinaciones tan variadas como los colores de un horizonte. Manejar la escala de texturas y sabores, un arte divino.
Hay quienes eligen tirar para el lado de la forma de sus cuerpos. Depositan su energía vital en su belleza, la tonificación y el desarrollo de cada una de sus fibras. De esta forma se pueden ver invadidos por las miradas aceptadoras, y cual una llave mágica, esta abrirá todas y cada una de las puertas de la admiración hacia el reino de la felicidad.
“NO, ¡Ya lo sé!” “¡Mejor disponer de ese bien que todo lo puede tener!” “Generemos riqueza capital” “Con ella podemos adquirir bienes lujosos y luciéndolos ante el resto de los seres, podremos disfrutar y saborear esas miradas envidiosas que nos engrandecerán y enaltecerán”
Todos tiran… Siguen tirando… la cuerda se va desgarrando, y ya casi no aguanta más.
¡Pero momento! También hay otros. Los llaman locos, de verdad deben de estarlo.
Otros que dicen, por ahí por lo bajo, a veces hasta susurran…
“En vez de tanto tirar, tal vez…. hay que aflojar, hay que soltar…”

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