Sueño con un mundo simple,
sencillo. Un mundo en donde cualquiera pueda comer y estudiar. Un mundo en
donde la violencia sea pasado.
Un mundo en donde reinen el arte
y la música.
Un mundo en donde no nos estemos
entorpeciendo los unos con los otros. Un mundo de abundancia.
¿Tan difícil es?
Los científicos están chocando
partículas atómicas, adentro de un reactor que tiene decenas de kilómetros de
diámetro, pero todavía no le podemos dar de comer a toda la población.
¿Es en serio?
¿Donde están los héroes? ¿Donde
están esos hombres que usan todas sus habilidades para lograr cosas increíbles?
¿Será que habremos dejado de creer?
Si, de creer. No, no en
superhéroes, yo tampoco creo en ellos. De creer en nosotros mismos. De creer en
nuestras propias habilidades. De creer en que la unión hace a la fuerza.
Sueño con un mundo en donde la
naturaleza recupere el lugar que se merece. Una inteligencia infinita que
después de evolucionar durante MILES de MILLONES de AÑOS (vaya a saber uno
cuanto es eso, gracias que se lo que son 28), tiene en su ADN todas y cada una
de las respuestas necesarias para que el ser humano viva en plenitud. Solo hay
que investigarlas y replicarlas.
¿Tan difícil es?
Sueño con un ser humano que
finalmente se da cuenta de que todas las religiones dicen lo mismo, y de que
eso no es casualidad, de que es porque existe una lógica casi divina detrás del
funcionamiento de la realidad. Una realidad cuasi matemática, en donde la
física cuántica y la espiritualidad hablan exactamente el mismo lenguaje, el de
la música, el de la Vibración, gracias Tesla.
Sueño con aire limpio, agua
potable, y comida sin químicos. ¿Es mucho pedir?
Sueño con que mis amigos son mis
hermanos, que se despiertan de un largo sueño, en donde se dan cuenta de que
estos son los mejores años de nuestra vida y de que vale la pena arriesgarse y
dejar la comodidad de un trabajo bien pago, una cerveza de mala calidad, y una
discoteca de malos ritmos, aires tóxicos y vibras bajas, por bailar al rayo del
sol, tomando cerveza artesanal y vino orgánico, compartiendo la libertad de
crear nuestra propia realidad a cada instante, con cada pensamiento, proactivo,
positivo.
Sueño con envejecer contándole a
mis nietos, a los nietos de mis amigos historias de lo valientes que fuimos, de
lo increíble que fue cortar con las cadenas de las viejas ideas y crear un
mundo nuevo que les permite bailar a plena luz del día sonriendo con gratitud
por el placer que irradia del regalo que es estar vivos.
Sueños y más Sueños. Desde que
leí el libro “atrapa tu sueño” de Herman y Calendaria Zapp no paro de soñar.
Creo que ya nunca voy a parar.
Creo que el día que pare de
soñar, me voy a despertar y probablemente, me dé cuenta de que ya estoy muerto,
o de que tal vez, fue todo un sueño.

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