jueves, 9 de julio de 2015

Sueño

Sueño con un mundo simple, sencillo. Un mundo en donde cualquiera pueda comer y estudiar. Un mundo en donde la violencia sea pasado.

Un mundo en donde reinen el arte y la música.

Un mundo en donde no nos estemos entorpeciendo los unos con los otros. Un mundo de abundancia.

¿Tan difícil es?

Los científicos están chocando partículas atómicas, adentro de un reactor que tiene decenas de kilómetros de diámetro, pero todavía no le podemos dar de comer a toda la población.

¿Es en serio?

¿Donde están los héroes? ¿Donde están esos hombres que usan todas sus habilidades para lograr cosas increíbles? ¿Será que habremos dejado de creer?

Si, de creer. No, no en superhéroes, yo tampoco creo en ellos. De creer en nosotros mismos. De creer en nuestras propias habilidades. De creer en que la unión hace a la fuerza.

Sueño con un mundo en donde la naturaleza recupere el lugar que se merece. Una inteligencia infinita que después de evolucionar durante MILES de MILLONES de AÑOS (vaya a saber uno cuanto es eso, gracias que se lo que son 28), tiene en su ADN todas y cada una de las respuestas necesarias para que el ser humano viva en plenitud. Solo hay que investigarlas y replicarlas.  

¿Tan difícil es?

Sueño con un ser humano que finalmente se da cuenta de que todas las religiones dicen lo mismo, y de que eso no es casualidad, de que es porque existe una lógica casi divina detrás del funcionamiento de la realidad. Una realidad cuasi matemática, en donde la física cuántica y la espiritualidad hablan exactamente el mismo lenguaje, el de la música, el de la Vibración, gracias Tesla.

Sueño con aire limpio, agua potable, y comida sin químicos. ¿Es mucho pedir?

Sueño con que mis amigos son mis hermanos, que se despiertan de un largo sueño, en donde se dan cuenta de que estos son los mejores años de nuestra vida y de que vale la pena arriesgarse y dejar la comodidad de un trabajo bien pago, una cerveza de mala calidad, y una discoteca de malos ritmos, aires tóxicos y vibras bajas, por bailar al rayo del sol, tomando cerveza artesanal y vino orgánico, compartiendo la libertad de crear nuestra propia realidad a cada instante, con cada pensamiento, proactivo, positivo.

Sueño con envejecer contándole a mis nietos, a los nietos de mis amigos historias de lo valientes que fuimos, de lo increíble que fue cortar con las cadenas de las viejas ideas y crear un mundo nuevo que les permite bailar a plena luz del día sonriendo con gratitud por el placer que irradia del regalo que es estar vivos.

Sueños y más Sueños. Desde que leí el libro “atrapa tu sueño” de Herman y Calendaria Zapp no paro de soñar. Creo que ya nunca voy a parar.


Creo que el día que pare de soñar, me voy a despertar y probablemente, me dé cuenta de que ya estoy muerto, o de que tal vez, fue todo un sueño.


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