viernes, 3 de julio de 2015

Y = X

Estaba ahí, frente a nuestros ojos. Nunca lo vimos. “Si hubiese sido un perro te mordía” dice la frase. Todo el tiempo estuvo ahí, frente a nuestros ojos. Y = X.

Alguna vez estudiando análisis matemático I o análisis matemático II, me lo pregunté. ¿Por qué eligieron justo estas dos letras? La respuesta que me di fue que eran las últimas del abecedario, que seguramente debía ser una cuestión de practicidad. Ahora me doy cuenta del gran problema que es respondernos mentiras, tal vez a veces es mejor dejar la pregunta sin responder y seguir con otro pensamiento.

Mientras bajo esta data, aprovecho y voy cerrando el blog anterior. Ya es el segundo o el tercero que cierro, ni idea, perdí la cuenta. Me la paso haciendo eso. Nunca tienen éxito, fracasan todos. Es que me da vagancia publicar lo que escribo por todos lados. De alguna extraña manera mi necedad me convence una y otra vez de que la gente ya va a llegar, y va a leer lo que escribo. Como si fuese un genio, o un gran escritor. Ay Dios, estos delirios de grandeza, donde me van a llevar, solo el vacío lo sabe.

Listo, ya lo cerré. Volví a abrir otro, obvio. Algo muere, algo nace. Ahora me falta borrar los videos de youtube que había hecho. ¡Qué malos que eran! ¡Las cosas están yendo muy rápido! Cada vez más. Cada vez que escribo algo, o hago un video, vuelvo al rato y me doy cuenta de lo mucho mejor que lo podía hacer. Y ni hablar del ego que veo en mi pasado… Una locura. Cuanta data, cuanto cambio. Tenete paciencia Martín, me digo. Sin prisa y sin pausa, como te enseñó Fede.

Volviendo a la raíz. Y = X. Qué locura. Ahí está, siempre estuvo, en frente nuestro. ¡Dos ejes de coordenadas, la forma que se le ocurrió a Renee Descartes de ubicar un punto en el espacio! Brillante, que manera sencilla de acoplar el Álgebra y la Geometría. ¡Genios si los hay!

Hace unos meses (y tal vez mas), me percaté de lo terrible que es nuestra forma, no solo de hablar, sino de pensar. Es bastante limitada. Usamos constantemente la “o”, y no tanto la “y”. Es como si de alguna forma tuviésemos todo el tiempo que estar eligiendo, o “separando”. ¿Acaso no hace eso la letra “o”? ¿Que queres tomar, agua “o” jugo? ¿Vas a hacer fútbol “o” natación? División.

Entonces…. ¿Cuál es la operación matemática contraria? Bueno, la multiplicación respondería cualquiera. EXACTO. ¿Qué pasa entonces si (que divino que es proponer hipótesis): en vez de usar tanto la “o”, pasamos a usar más la “y”? Ahora las preguntas serían más algo como: ¿Quer Me corrijo, la “y”, queda mejor aplicada como respuesta, no como pregunta. Podríamos responder a las preguntas anteriores de la siguiente manera: ¡Quiero agua “y” jugo! ¡Quiero hacer fútbol “y” natación!

De alguna forma, parecería que estamos todo el tiempo limitando nuestras opciones, en vez de buscar la “conjunción” de las mismas.

¿Y qué tiene que ver todo esto con Y=X? Bueno, justamente.

La “y” es equivalente, a multiplicar. Y es igual a X (por).

Parecería ser, que cuanto más buscamos la unión de las cosas, paradójicamente, mas se multiplican las opciones. ¡Lindo trabamentes!

Y = X, es en la unión de conceptos, donde aparecen conceptos nuevos, donde aparecen, mundos ocultos, que antes no habíamos visto.

Y = X. En nuestro lenguaje, utilizamos frecuentemente la palabra “pero”, siendo su equivalente la palabra “mas”. El “pero” funciona más bien como una “o”, mientras que el “mas”, junta las oraciones, ¡Cómo una “y”! En vez de decir “Juan se fue de viaje pero su auto se detuvo” podemos tranquilamente decir “Juan se fue de viaje mas su auto se detuvo”. El “pero” le agrega una connotación que parecería ser negativa, cuando el hecho de que el auto se haya detenido, puede ser totalmente ¡positivo!

Y = X. Unir (“y”) es (=) multiplicar (“x”). La unión hace a la fuerza. Recordémoslo. 


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