Se abren las laptops, se levantan las miradas. Todos en la comisión están ahí con un propósito. Los corazones están encendidos. Los tiempos de discordia ya quedaron atrás.
Sucede que las mentalidades de cada uno son bien distintas y la comunicación todavía es torpe. A veces queremos decir algo y los otros nos entienden justamente lo opuesto.
Cuando un grupo de corazones está en sintonía, lo que sucede es que la comunicación es ideal. Sucede que las palabras que salen de una boca, entran a los odios que tienen en frente con el mismo sentido con el que fueron originadas. Es mágico.
Sin embargo, cuando la mente está astillada, bloqueada por prejuicios (ni hablar si existen heridas emocionales en el cuerpo) se hace difícil sintonizar. De repente las interpretaciones son muchas y aparecen las des-afinaciones.
Estando afinados, pensando al unísono, podemos lograr cosas increíbles. Para eso hace falta dejar nuestro orgullo y nuestros miedos atrás. Si soltamos y damos paso a nuestra evolución, sin lugar a dudas nos convertimos en canción.
Que vivan los magos.

