Soltar es volar. Liberar. Ser vos mismx sin tenerle miedo a las consecuencias de tu espontaneidad.
Cada vez que elegimos ser nosotros mismos, improvisar el momento y jugar con la realidad, volvemos a ser niños, volvemos a transformarnos en científicos, en exploradores.
Para soltar es importante hacerlo desde adentro. Soltás de verdad cuando lo que decís es un regalo, cuando hablás teniendo una sonrisa en la cara y en el pecho, aunque lo que digas al otro no le agrade. En ese momento esa es tu verdad y por eso es respetable.
Soltar es un poco como saltar. Tiene que ver con librarse de ese mal hábito de querer estarle agradando al otro todo el tiempo. Al primero que le tenemos que agradar, agradecer, es a nosotros mismos. Después viene el resto. Si invertimos ese orden, nos dejamos en segundo lugar, y eso no está bueno.
Soltar nos permite decir la verdad, aunque duela y cueste digerirla. Cada quien tiene algo para decir y es importante que lo escuchemos y podamos devolverle nuestra mayor sinceridad sin buscar recompensa más que estar agradecidos por tener con quien ser nuestra versión más original, más verdadera.
Soltar es sacar afuera lo mejor de nosotros y ser tan únicos como realmente podemos ser. Es como enamorarnos de nosotros mismos y recién ahí se habilita la posibilidad de que otros nos amen. De todas formas, lo segundo, al ser una consecuencia de lo primero (nuestro amor propio), es de yapa y para mi viene solo.
Soltar es saltar, es volar, es amarte, es decir tu verdad sonriendo. Soltate, amate, sonreí, divertite. Sos unicx.
Que vivan los magos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario