Cada vez estoy más convencido de que la mayor cura que podemos desplegar sobre la sociedad es la educación. Pitágoras dijo: "Educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres".
Creo que cuando un ser humano aprende y entiende la importancia y real valor de ejercer el bien, ya no puede volver atrás. Es algo tan simple como que hacer el bien atrae más bien y nos puede llevar a dejar de sufrir y ser cada día más felices. ¿Acaso quien no quiere ser feliz? Bueno señores, la fórmula existe y hace mucho.
Yo se que es un trabajo duro, no es nada fácil dejar de lado nuestras oscuridades, nuestros boicots, y transformar los malos tratos en bondad, ofrecerle una sonrisa a quien nos insulta. ¡Es realmente difícil! Sin embargo creo que va por ahí. Poner la otra mejilla también es educar y cuando lo hacemos no solo educamos al prójimo, también nos sanamos a nosotros mismos.
Algunos textos sagrados dicen que, "como es afuera es adentro". El mundo exterior una y otra vez nos presenta desafíos, para que los abordemos y saquemos a relucir la mejor versión de nosotros mismos. Para que demostremos todo lo bueno que llevamos dentro, que tan grandiosos somos.
Educar es educarnos a nosotros mismos. Es desarrollar nuestro "observador" (como nos vemos a nosotros mismos) y usarlo a nuestro favor. Saber reconocer cuando es que nos equivocamos, perdonarnos y con humildad y constancia trabajar en nuestros defectos para mejorarnos.
El camino es largo y cada día es una nueva oportunidad para transformarnos y hacerle bien a lo que nos rodea. Sigámoslo intentando, sigamos ayudándonos. La vida es muy abundante y más divertida si es compartida.
Que vivan los magos.
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