El corazón tiene sus tiempos y creo que hay que respetarlos. La cabeza decide, va filtra, divide, clasifica, corta, elige, sin embargo, el corazón, fluye.
Los tiempos y las funciones de cada uno son distintas. Creo que el problema está cuando la mente toma el control por completo y no le deja lugar al fluir. No le deja lugar a ese mundo infinito en donde las posibilidades tan solo quedan libradas a la creatividad y a la imaginación. Volvemos a ser niños por un rato.
Es que el que sabe es él, que late sin cesar para hacer que todas las células del cuerpo reciban su parte. Alimenta y conecta a todos y cada uno de los órganos. A veces lo encuentro tan maravilloso y misterioso a la vez. Me pregunto: ¿Quién le dio el primer latido para que arranque? ¿Cómo se garantiza la madre que ese latido de su hijx va a seguir?
Lo que si veo, es que por más de que haya muchos corazones latiendo en el planeta, no todos están sintiendo. ¿Está realmente vivo un corazón que no tiembla ante la muerte de un hermano? ¿Dónde está el corazón de una Nación que genera sus recursos a costa del trabajo de otra?
¿Dónde estás corazón? ¿Acaso te olvidamos?
Y la maquina sigue, la mente continúa trabajando, mide, corta, anota, calcula, borra, reescribe, completa, enter.
Y el corazón ahí yace, sirviendo a todos, en silencio, cumpliendo con su trabajo a la perfección y esperando a que lo consulten. El sabe hacia donde ir, el tiene el compas, si le damos la oportunidad nos marca el ritmo, solo tenemos que soltarlo.
¿Qué esperas?
Que vivan los magos.
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