Salimos de bailar con Maru. Casi que fue como siempre. Con la salvedad de que esta vez la bajada de data fue bastante clara.
Bailar es una forma de canalizar. Cuando nos salimos de la mente y nuestro cuerpo se mueve al son de la música, la luz, la información baja sola. Y baja lo que tiene que bajar. También podemos buscar creo. Todavía estoy aprendiendo.
Fueron dos prismas, invertidos casi en espejo, y un mensaje que decía: “Como tu trabajo es definir lo indefinido, tené cuidado, a veces podes terminar definiendo de más, lo indefinido”. Medio trabalenguas, pero ella igual lo entendió, era data para Maru.
Encima, cuando a las palabras las acompaña una imagen, la bajada de información es bastante limpia, una síntesis le llamo yo. De hecho para eso es este escrito, para seguir sintetizando. Lo que pasa es que cuando nos juntamos a hablar con Maru, circula mucha data, y yo al ser tan disperso, tan volador, tengo la necesidad de hacerla tierra, tengo la necesidad de ponerla en palabras.
Así fue que empezó nuestra charla en Rapanui. Qué rico que estaba todo. De ahí le conté que estoy por dar una charla TED, que típico que cuando ya tenés una creación casi lista, al toque pasa que ya estás viendo la siguiente, o todas las imperfecciones de lo que estás haciendo.
Me cayó la ficha de que nuestra sociedad está construida casi integramente sobre un abuso, porque si te lo pones a pensar nosotros como civilización al ir a tomar los recursos naturales de los ecosistemas y sacarlos a la fuerza, sin respetar nada, sin pedirle permiso a nada, y haciendo como si todo fuera nuestro, lo que estamos haciendo es violar, violentar, abusar de la madre naturaleza.
A partir de eso, todo lo que viene después, todas las construcciones que hacemos, todo lo que energiza nuestra sociedad, viene de un abuso. Es tremendo.
Ahí fue cuando Maru me explicó que todo empezó con Descartes. Que lo que pasó, fue que después del medioevo, el ser humano se desconectó de su instinto. Que le empezamos a tener miedo a esa parte “salvaje, natural” en nosotros, a negarla, y a tratar de dominarla, controlarla a través de la técnica, a través de “tecnos”.
En ese momento a mi me vino una imagen de una mano robótica estrangulando un árbol. A Maru creo que no le gustó mucho. Pero bueno, “para mí es eso” le decía yo. Estamos usando la tecnología para matar a nuestra madre, para dominarla. No me extraña la explosión de los movimientos feministas estos días. Después de todo, la energía masculina se descontroló y se usó en gran parte para rendir a la femenina, ponerla de rodillas, y abusar de ella una y otra vez.
Después de eso, lo que pasó fue que nos empezamos a desconectar de nuestro instinto, a tenerle miedo, a tratar de dominarlo, negando la misma esencia de lo que nos conecta con el planeta y entre nosotros. Empezamos a acallar a nuestro ser, y de ahí surge el tan famoso "pienso luego existo", dejando por completo en segundo plano al ser, a esa parte instintiva no mental que es la que más sabe, la que más rápido y mejor nos guía.
Y ahora, como podemos, estamos desesperados por conectar de verdad, por tratar de recuperar esa conexión con lo instintivo, con lo animal. Más lo negamos, más le escapamos, más tratamos de dominarlo, de acallarlo, más se subleva, más se revela. Estamos queriendo tapar el sol con una mano. ¿Cómo no lo vemos?
“Pero entonces tecnos puede usarse para bien. Podemos hablar de un tecnos sustentable, que nos ayuda a conectar con la naturaleza”, le decía yo. “Si, y también podemos usar al tecnos sustentable, para poner en marcha la regeneración de los vínculos humanos” quiso encarar Maru. Y ahí la corté y le dije, “Bueno bueno, bancá, te me estás adelantando, yo recién estoy tratando de explicar que estamos yendo a contracorriente del fluir armónico de la naturaleza, del universo, y vos ya queres que salte al tecnos sustentable”. Se rió y empezó a flashear con viajar al futuro, y de ahí la charla derivó en como nuestro ser está desintegrado en distintas partes de nosotros viviendo en simultáneo en distintos planos pasado/presente/futuro.
Si, un delirio un poco, lo sé. Ese tipo de charlas tenemos. Para mí son poesía. Las amo.
Bueno hasta acá la bajada de hoy. Ya seguiré compartiendo cuando esto se vaya sintetizando más.