domingo, 21 de noviembre de 2021

Mañana de Primavera

Mañana de primavera, es mi mañana favorita. Sin lugar a dudas. Admito que disfruto de todas las mañanas, sin embargo las de primavera, tienen un sabor especial.

Ando con la energía rara, queriendo compartirme en espacios en los que no estoy del todo cómodo. Le ando escapando a la soledad.

Ando buscando, sigo buscando, siempre buscando. En nuestro último encuentro Maru lo definió bastante bien. La sensación es como la de un perro que perdió algo, y está así como olfateando todo, y buscando, buscando a ver dónde se dejó el hueso.

Es una especie de añoranza al origen, a la fuente, a ese lugar del que salen todas las cosas. ¿Dónde está eso que me pertenece? ¿Dónde? Si yo soy tu hijo, si me lo merezco, porque tengo que luchar tanto para conseguirlo, ¿Será que tendré que dejar de luchar? Es mio, es mi derecho, nací para ser feliz, nací para vivir en el paraíso. ¿Dónde está? ¿Tan mal me porte como para tener que estar acá? Como para tener que renacer todos los días en este mundo lleno de odio.

Y las respuestas no llegan. O llegan y son teóricas, y me sigo levantando y abriendo los ojos una y otra vez a un mundo lleno de sufrimiento. “Las dos primera horas del día las uso para aceptar que encarné en la tierra Max”, le dijo en chiste no chiste, a un amigo hace unos días.

Es que es tal cual. Que locura este mundo en el que vivimos. Sin embargo, también sé que es perfecto. “No cae una hoja fuera de lugar” dijo Prem Baba en aquella charla hace más de 5 años ya. ¿Y si el mundo está en las tinieblas, entonces dónde está Dios? “Es que un buen padre deja que sus hijos aprendan por si solos negro”, le comenté a mi vecino la otra noche.

Cuando llevo la mente a los extremos, cuando pienso las cosas bien a fondo, me doy cuenta de que la realidad es casi esquizofrénica. Es bastante difícil para la mente abarcar y entender la totalidad de lo que pasa. El espectro es realmente grande, y nuevamente llego a la misma conclusión...

Tal vez sea mejor pensar menos, sentir más, tratar de afinar más el instinto y moverme con las sensaciones. “Tocar de oído” le digo yo.

Acaba de empezar el día, está hermoso. Sin embargo yo por dentro todavía no. Voy a probar hoy de nuevo, voy a tratar de afinarme un poquito más.


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