Me estoy levantando. Lo estoy sintiendo. Ya sea que él venga conmigo o no, tengo que hacerlo. Ya basta de arrastrarme y de estar tirado. No esta bien, no me gusta, no me lo merezco.
Esta es creo que la situación más difícil que me tocó vivir. Por suerte, como siempre trato, encontré una metodología que vengo usando para guiarme frente a la cantidad de información emocional que está circulando a través de mi sistema en estos momentos.
Fue haciendo como una especia de iteración entre las distintas voces a las que les fui compartiendo lo que me estaba pasando: esos abogados, dos brujos, mi padre, mi madre, mi hermana, y algunos amigos. Cuando me daba cuenta que entre las voces había una contradicción, eso indicaba que tenía que hablar más con ellas para ver en donde se unían.
Tal vez el momento más desgastante y desafiante era cuando yo tenía una contradicción interna o algo no definía y no sabía expresarlo, pedir opinión o empezar a trabajarlo. Una vez que exponía y empezaba a escuchar las voces, rápidamente me daba cuenta de cuál era mi querer.
Hoy quiero seguir con él y ella. Creo que es lo más justo. Yo le compartí a este grupo ambas cosas, y no siento que hayan hecho demasiado por ellas, es por eso que ahora las pido de vuelta y quiero seguir avanzando.
Llegó el momento de levantarme, de salir adelante. Este diario es parte de esa intención. Creo que tengo un montón para aportar, sin embargo me sucede que cada vez que trato de sacar para afuera mis creaciones, mis ideas, mi abundancia, me lastimo. Todavía sigo tratando de descubrir por que es que esto sucede. Voy a seguir intentando.
Que vivan los magos.