jueves, 19 de mayo de 2022

Perdido

Estoy en ese momento. Justo en ese momento en el que estás perdido. No hay nada ni nadie que te pueda decir que hacer. Hay algunas señales, algunos mínimos gestos que intentas interpretar. Estás ahí como tanteando a ver que te propone la vida y por otro lado mirando para dentro tratando de charlar con tu corazón, con tu niño interno a ver qué es lo que quiere. A ver para dónde quiere encarar. 

Llegó el invierno y la sensación es de escasez. Qué feo momento para la escasez. ¿Justo ahora, justo en invierno? Mal timing amigo. 

La confianza y la fe están intactas. Tenemos cosas a favor y bases sólidas. Sin embargo el mundo es aterrador. Es TAN complejo, es tan poco nosotros. Esa distancia, ese “no encajar” es paralizante, no nos deja movernos. 

De las noticias, de la economía, de las informaciones que nos llegan del mundo, mejor ni hablemos. Ahí me construí una coraza bastante gruesa, se parece más a una atmósfera ya. Es una capa de escepticismo. En todos estos años descubrí que el mundo está bastante cargado de mentiras, y que muchas veces sacamos conclusiones o terminamos asumiendo cosas que no son verdaderas. Mejor ni me gasto. 

Intentar sembrar verdad en un mundo lleno de mentira parece una misión imposible. Lo más raro de todo es que no hay nada que hacer, es más el trabajo de ser genuinos y fieles a nosotros mismos. No es que haya mucho que hacer. 

Siento que doy vueltas en círculos. Círculos que parecen ser cada vez más chicos. Y con el tamaño se achica todo, se achican mis posesiones, se achican mis anhelos, se achica mi economía. Sabe a muerte, a contracción. 

Así y todo sigo agradeciendo, intentando fluir y seguirle la corriente al universo. Lo que viene es un misterio total y cada vez estoy más entregado. Cada vez me siento menos atado.

También me recuerdo que todo es un juego, que estamos acá para aprender, para integrar experiencias, que todo lo que tenemos, incluyendo esta vida, es prestado. Y que lo importante es usarlo para bien, y seguir sembrando lo que soñamos.

Que vivan los magos.

lunes, 2 de mayo de 2022

Todos en Guerra

Están todos en guerra. Los que tienen porque sienten que no pueden tener más. Los que no tienen porque sienten que a ellos nunca les toca nada. 

Lo difícil no solo es eso, sino que la culpa es del otro. Cosa que ya sabemos, cosa que es vieja vieja como ella sola. Seguimos tropezando con las mismas piedras. Seguimos cayendo en las mismas trampas. 

Qué delgada es la línea entre el límite y la compasión. Por un lado te doy y te ayudo, pero por el otro te tengo que decir que no, que hasta acá está bien. Que no puedo darte más, que te estás relajando. 

Tenemos que ayudarnos, pero que esa ayuda no se convierta en abuso del que la recibe. Tenemos que exigirnos, pero que esa exigencia no se convierta en abuso, del que la pide. 

Y todo el tiempo la línea se desdibuja. A veces cae de un lado, y a veces del otro. Son como olas, momentos de tensión que vienen de a ratos. 

Como una energía que nos atraviesa a todos, y que nos toca ahí, ahí donde nos duele. En esas heridas pasadas, esas heridas ancestrales que todos traemos. 

Es como una onda que viene cada tanto y nos prueba, a ver como reaccionamos, a ver que tan bien estamos cuidando de nuestras heridas. 

Nos confundimos, creemos que el otro es nuestro enemigo. Nos distanciamos, no sabemos hablarnos. No logramos entender lo que nos pasa y reaccionamos atacando. 

Ya no se ni si probamos, o si nos estamos arrastrando, dejándonos llevar por esas olas que nos viven tambaleando. 

Confío en que algún día las vamos a ver venir, en que nuestras miradas van a ser más sinceras, y que en vez de enfrentarnos, o insultarnos, vamos a lograr conectar, darnos la mano, y barrenar esa ola, dejándonos llevar, disfrutando.


Que vivan los magos.