sábado, 29 de enero de 2022

Radical

Son tiempos radicales. Se viene con todo, y vos también lo sentís. Son tiempos de explotar, de éxtasis. Tu cuerpo lo sabe, tu mente también. Todo cambia, el mundo se vuelve cada vez más líquido, va más rápido, se mueve, y si algo es seguro, eso es el cambio. 

Explotan los medios, todos quieren captar tu atención, la competencia es salvaje, no hay escrúpulos. Cada quien hace la suya. Algunos con imágenes agresivas, publicitan la violencia, ¿Se darán cuenta de lo que están reproduciendo? 

Otros, van por el carril del humor. Saben que esa es una de las fragancias más alegres para las almas, saben que el humor es como una anestesia, un momento de paz, en una vorágine despiadada que no nos da descanso. 

Algunos eligen comunicar de forma independiente, están en la suya, y comparten su visión de la forma más objetiva posible. Tratan de no dejarse influir, y cual una flor única en medio de una jungla, se muestran tal y como son. Qué genuinos, que arriesgados. 

También están los que buscan seducir mostrando algún encanto, puede ser su belleza exterior, puede ser un don musical, puede ser un don artístico, un baile, un poema, una anécdota. Los hay que comparten su sabiduría, sus aprendizajes. 

Pero cuidado lector, a veces, tal y como un fruto que se muestra colorido y aparenta dulce, las cosas no son lo que aparentan, y detrás de ese consejo, detrás de esa belleza exterior, detrás de ese entretenimiento, aparece un cobro, un reclamo, una suscripción. Cuidado, con lo que consumís. 

Atravesando un sinnúmero de experiencias, integrando todo lo que podemos, como una nebulosa que se va densificando y que busca convertirse en estrella, vamos medio a ciegas sin entender del todo para que estamos vivos. Vamos viviendo, improvisando, tratando de entender de que se trata toda esta experiencia. 

A veces estamos arriba, a veces abajo. Todo pasa, no te creas mucho tu personaje. Cambiamos de piel constantemente. Quienes no lo saben hacer son arrastrados. Se funden, la realidad los ahoga.

Las analogías naturales son cada vez más útiles. El chamanismo ya no es una rareza, pasa a ser moneda corriente. La biomímesis, o imitar la naturaleza, es una inteligencia que nos va a ayudar a mantenernos vivos, a sobrevivir. Venimos todos de ahí, y si no aprendemos a volver, nos perdemos. 

Después están los círculos, ciclos, figura perfecta si la hay. Los platónicos la usaban para simbolizar la perfección, y el vacío. Dejémoslo ahí, no sabemos bien todavía que es el vacío, pero al parecer, la tierra, el sistema solar, y todo lo que toca la luz, están suspendido en él. Data. 

Ciclos, ciclos, ciclos, todo está hecho de ciclos. La tierra es redonda, la luna y el sol también. Giran en círculos. Las estaciones se repiten cíclicamente, la mujer en su cuerpo cada 28 días cumple con un ciclo, el de la luna. Cada año, es un ciclo, cada mes también, y el día lo mismo. La vida y la muerte al parecer son un ciclo. ¿Y si te digo que el tiempo también es circular? Esta matrix es cíclica, ¿Ahora lo ves? 

Y ahí nomás, al lado de los ciclos, aparecen los fractales. Están por todos lados. En los armónicos dentro de una nota, en que una rama encierra un árbol, en que cada pequeña pieza de la creación, contiene dentro de sí, también la totalidad. ¿No te parece mucha coincidencia que un átomo, tiene un diseño muy parecido al del sistema solar. El universo está diseñado para reproducirse, una y otra vez, al parecer de forma infinita. 

Nosotros, el ser humano, somos todo eso, y mucho más. Todo eso y consciencia. Una palabra nueva, que recién estamos aprendiendo a descifrar. Somos toda la creación, y la capacidad de apreciarla, interpretarla, modificarla. 

Tenemos frente a nosotros, la oportunidad de despertarnos, de expandirnos. De darnos cuenta quienes realmente somos. De sanar nuestras heridas, integrar nuestra sombra y traer el paraíso a la tierra. Como el árbol que junta los pedacitos de carbono, los transforma en madera, usando como combustible la luz. Somos nietos del árbol, cuidemos a nuestros maestros, respetemoslos, veneremos la tierra, y tal vez, si aprendemos a bajar la cabeza, a ser humildes, nos permita seguirla habitando, en paz, en armonía.

Que vivan los magos.


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