lunes, 3 de junio de 2019

Hoy me toco ser el traidor

Estoy acá en Vicente López. El municipio que me vio nacer. Hice de todo acá. Desde mi primer beso hasta mi primer tarjeta amarilla. 

Fue justo acá en esta cancha que tengo atrás mío. La del club Banco Ciudad. Me acuerdo que ese día me quería morir. Nunca me habían sacado una tarjeta. Estaba orgulloso de estar “limpio”. Me sentí completamente desfavorecido por el fallo del juez que me había parecido sumamente injusto. Me enojé mucho. 

No le di importancia y seguí con mi vida. En ese momento fue una anécdota más. 

Pasaron los años y las vivencias siguieron. Algunas, se intensificaron. 

Una y otra vez chocaba con la justicia, con lo que era justo. Con lo que estaba bien y lo que estaba mal. 

Me cruce con un maestro. Me dijo que el bien y el mal no existían. Me lo creí, me fanaticé.

Tiempo más tarde, ese mismo maestro me traicionó. Me dolió en el alma. Volví a mi vieja estructura del bien y el mal. Lo enjuicie, se me reforzó mi programa pasado de la injusticia, y entre en un proceso bastante intenso de depuración. 

En el medio empecé a sentir rechazo por el alcohol y las drogas, por la carne. Por esas cosas que me estaban, a mí, intoxicando. 

Pasaron años y muchos aprendizajes. Hasta que conocí a Mariana. Ella me enseñó que el traidor y el traicionado son lo mismo (cosa que yo ya sabía) pero me aclaró que para cerrar el ciclo, debía vivir los dos roles. 

Hoy, me tocó ser el traidor. 

Para cada proyección una respuesta. Para cada reflejo una sonrisa.

Que vivan los magos.

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