Sin, vueltas, sin rodeos. Va con palabras, lo que estoy sintiendo.
Es sábado a la noche. Tengo 32 años. Hace semanas que no comparto un orgasmo con alguien, y la verdad es que quiero hacerlo.
Por des sincronías, me encuentro solo en mi hogar. Aquellas personas con las que puedo llegar a compartirme, no están disponibles. Por otro lado no soy muy adepto de apps digitales para conocer gente. Quiero tener un orgasmo, y no encuentro como.
Digamos que podría hacer una auto cita, mimarme mucho, y tener un encuentro conmigo mismo. Es una buena opción.
Pero supongamos que esto es demasiado, que todavía no logro conectar tanto conmigo mismo, y que quiero habitar mi energía sexual, y no encuentro como.
Una y otra vez vuelvo a darme cuenta de lo pobre que fue nuestra educación de jóvenes, en donde una y otra vez me encuentro falto de herramientas a la hora de abordar sanaciones o resolver problemas en mi mismo.
Digamos que en mi adolescencia desarrollé un hábito de tener orgasmos en soledad a través del uso de la pornografía. Sin embargo en mi toma de consciencia y vida adulta, también aprendí que esa industria es una industria tóxica y que no está nada bien, ni quiero ser parte, de consumir esos contenidos.
¿Qué opciones tengo? ¿Debo forzarme a desviar la atención de mi mente, de este impulso corporal que me pide que lo habite, cual maestro zen? (cosa que no soy, claramente) ¿Debo desesperadamente forzar vínculos para buscar algo con intenciones poco claras y tal vez hasta generando falsas expectativas, tan solo por un orgasmo?
Que difícil que es hoy en día, compartir algo tan profundo o facilitarlo, sin caer en consumir algo tóxico o entrar en canales en donde la consciencia no es moneda corriente, o abrir este espacio a alguien, sin que el otro sienta que fue usado.
Una y otra vez veo lo forzada, abusada y cargada que se encuentra nuestra sexualidad, y lo difícil que es usar esta energía sanamente, o encontrar canales que nos permitan conectar de forma sana, con esta energía tan intensa que nos habita.
Hoy, intentaré seguir buscando opciones, conectando conmigo mismo, y disfrutar desde un lugar en donde sin reprimir un deseo, lo pueda habitar generando el menor impacto posible.
Que vivan los magos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario