Mi corazón va eruptando, viejos sentires, todos parte del mismo amor.
Uno de ellos se despidió con esta carta. Hoy acá la atesoro y la inmortalizo. Gracias por tanto, vos.
La realidad es esta. Todavía no me conozco. Voy persiguiendo personas y sueños para ver donde poderme reflejar. Dónde encontrar la pista de lo soy y quien soy. Construir una identidad que me permita aferrarme a la realidad. Porque a veces no sé quién soy. Y nadie ninguna persona puede llenarme esa incertidumbre que cual tesoro me fue regalada a vivir y a soñar. No quiero ser una gran chica, ni una gran mujer, no quiero esperar con la cena, no quiero ser dejando de ser, ni ser sostenida en tu espíritu donde las cosas son más claras y tienen dirección y sentido, por eso me gustabas porque en vos podía encontrar pistas de donde verme reflejada. En fin ya sabías dominar lo que yo aún no puedo interpretar. Que es tan simple que es realmente ser mía y amarme de verdad. Todo tu amor gigante sincero noble intenso simple, eso que amo de vos, que me hacía enamorarme, tu honestidad, tus ganas de amar, tu valor para integrar tu niño animándose a jugar a crear. Gracias por ser un ejemplo, por inspirarme la verdad. Me preguntaste mi propósito y aunque no lo sé además, amé en vos todo eso que amo de mi más. Gracias por ayudarme a recordar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario