Con desbordes sexuales que roban energía, o tal vez es solo un engaño, de nuevo de la mente.
Herramientas nuevas y flujos crecientes. Con la amenaza de un junior, pero las cuentas no lo sienten. Al final el desafío sigue siendo el mismo, estar cada vez más presente.
Con el foco que ordena, entropía que baja, la creación más serena, y la realidad que me ataja.
La tecnología me atrapa, y yo también la uso a ella. Una carrera incesante, que al final no se dónde me deja.
Con las artes que me llaman para pegar cada vez más mi mente, que al final es paradójico, porque según el lama, ella es vacía, vacua, una existencia que a si misma se miente.
Con el tiempo desdoblado, e inventando espacios, de a ratos me caigo, y de a ratos siento de verdad, por volver a ir despacio.
En la máxima velocidad, se siente lo mismo que en el movimiento más lento, el vértigo de perderlo todo, por dejar de estar atento.
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