Historias. Recorridos. Hilos que unen. Creaciones que se entrelazan, sobreponen y sobrepasan para dar lugar, segundo a segundo, al tan sagrado momento.
Es que llego al presente y me tiembla el pulso. Me da miedo. Todo a la vez es tan perfecto y tan ruin. Que manía la nuestra, la de usa esta creación para armar este chiquero, que no por ser un baldío, deja de tener su luz, su llama.
Y vamos por la vida, medio errantes mitad despiertos, mitad dormidos. No muy conscientes de nuestros latidos, si más bien aferrados a nuestros gemidos. Que no se sabe si son de gusto o de pena. Todo depende de donde ésta vez el péndulo frena.
¡Es el azar que con sus decisiones condena!, grita un joven borracho y fumado en un momento de lucidez.
¡Que estupidez! le responde un amigo. Quede de azar no sabe nada, perdió todo apostando con muy poco.
La historia sigue y sigue, y ya nadie nos persigue. Son los hilos que de tanto en tanto coinciden, transformando la causa en efecto permitiendo que día a día el pasado, sin respiro, se suicide.
Que vivan los magos.
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