Ayer tuve la juntada de la Red. Para mi la juntada fue esa, que querés que te diga. No conozco en mi realidad una juntada donde se respire tanto propósito como pasa ahí. Es una locura. Cuando varias personas, de corazón, están y se encuentran para soñar algo en conjunto, a partir de ahí, lo que pasa, es un poema. Es... y perdón por el abuso que voy a hacer de la palabra, sagrado.
Sagrado por lo espontáneo, sagrado porque se respira bondad, sagrado porque hay muchas risas, sagrado por la calidez, por el buen trato, por la gratitud, por el optimismo, por el servicio, por el querer ser.
Me toca (y elijo) rodearme, brindarme, pensar, sentir y ser, con personas que son maravillosas, con personas muy abundantes. Son magos, ilusionistas. No por que hagan magia o ilusiones. Todo lo contrario. Lo son porque supieron romper el hechizo, supieron entender que hay algo más allá que lo que el mundo nos ofrece.
Que hay una música silenciosa, sonando bien bajito y suspirando desde el fondo y que para poder escucharla, lo que hay que hacer es cerrar bien los ojos, respirar bien hondo y escuchar la voz de ese niño, que llegó al mundo sabiéndolo todo. Que nació escapando de la muerte para volver a verla al final. Sabiendo que todo lo que se vive es un regalo y que mejor aprovechar cada bocado, que a la hora de tirar los dados, redundantemente, todo y nada, está dado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario