miércoles, 12 de agosto de 2015

Jengibre y Canela

Te de jengibre con canela y teclas. El té con jengibre para avivar la llama. Las teclas para darle oxígeno. Teclas que larguen sonidos, o teclas que larguen símbolos, las dos me valen.

Los miércoles a la noche la soledad pega fuerte. Entro al Word, y empiezo a esbozar estas palabras. El blog ya estaba lleno de polvo. No da colgarlo tanto, o tal vez sí, que importa.

El jengibre, cortado en pedazos chiquitos, muy importante para que largue el sabor rápido. La canela todavía no se cuanto poner, todavía sigo aprendiendo. Todo el tiempo, todos los días.

Tocar teclas me encanta, va mas allá de lo que podría explicar, no sé de donde viene. ¿Habrá escrito alguien de mi árbol de la lógica de los genes? No lo sé, ya se lo preguntaré a la abuela Fefa.

Hoy fui de Fefa. Fuimos a filmar una parte que no quedó clara de uno de los videos de la Red de Compostaje. De ahí fuimos a juntarnos con las agrupaciones que están gestionando la red. Es un espacio de creación hermoso. Me gusta mucho lo que está pasando.

El agua del te es clave que no hierva, Jor Salinas dice que si los alimentos (que están vivos) se calientan mucho, pierden las propiedades, se mueren y que por eso es mejor hacer las cosas a fuego lento, lo más lento que se pueda. Supongo que por eso algunos usan deshidratadores. Fa! Cuantas formas de hacer lo mismo mama mía!

Hay que tener cuidado con las partes chiquitas también, porque son como las partes grandes, difíciles de manejar, y a veces hasta peligrosas, los laboratorios se están dando cuenta, y las morgues atestadas de ex cuerpos vivientes atacados por cáncer también.

Después de la reunión de la red me fui para Haulani. Los helados son riquísimos. Además son helados saludables, helados que hacen bien. Hoy probé el de Banana. Es la definición de éxito, en serio. En el diccionario de la RAE, después de los dos puntos de éxito debería decir: “Helado de Banana Haulani”.

Volví andando en longboard. Me mojé todos los jeans. Cuando estaba por salir a la mañana sabía que ese era una riesgo, pero lo ponderé como "bajo" en mi cabeza. Y a mi pregunta de: “¿Te la bancas mojarte todo?”, la respuesta fue que "sí". Así que me la banque.

43 pesos me salió un kilo y pico de bananas y 6 huevos! Para mí que me vio cara de gil y además si a eso le sumás el longboard, ahí nomás se decidió por cagarme con el precio. ¿Cómo vive la gente con estos precios? Ah, cierto, hay 10 millones de pobres, un cuarto de la población. Ok, dejémoslo ahí.

Mientras venía en long, se me ocurrió esto: “Si cuando cruzamos la calle miramos para los dos lados, porque cuando discutimos un argumento no hacemos lo mismo”. Me pareció brillante, porque brilla, da claridad. Me di un abrazo a mí mismo. Media cuadra más tarde casi me mato. Pise un palito que por poco fue mortal.

Ya hay olor a jengibre, y a canela también! Listo, le pongo limón y miel, y a ver si la llamita se aviva y quema la soledad.



Ah hoy también fui de los abuelos Sara y Roberto, y hoy el abuelo tiró otra de esas frases que riman y son una alta posta. Ahora no me la acuerdo, seguro volverá. Eso, nada más. Por ahora.

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