viernes, 26 de enero de 2018

La criatura que hace

Ando a las corridas. Que manera de activar. Y ahora con este ejercicio de escritura diaria que me propuse. Me encanta hacer cosas, y el gran aprendizaje en el que me encuentro inmerso últimamente es en el de hacer más desde la paz, desde la tranquilidad. 

No siempre es fácil dominar el hacer. Es una criatura difícil de domar. A veces es tan pero tan rebelde que termina domándonos a nosotros. Creo que a muchos les pasa. Los ves corriendo de un lado al otro llenos de cosas. Cosas que a veces son pensamientos y cosas que a veces están guardadas en bolsas. Es una de las artimañas de esta criatura. Dominarnos a través de las cosas. 

Sin embargo, algunos valientes y también un poco sabios, logran parar la pelota y levantar la vista. De repente se dan cuenta de que están corriendo y que al menos por un rato, no quieren correr más. Toman las riendas del asunto, y ahí nomás entra la paz. Nos damos cuenta de los lindo que es frenar. Miramos alrededor nuestro y vemos a todos corriendo. Nos conectamos con nuestro sentir. Sentimos como respiran nuestro pulmones, sentimos las pierdas cansadas y la espalda adolorida. ¡Qué gran descanso nos estamos permitiendo, y tan solo por frenar! 

La bestia tira y tira y cada vez se desespera más. Nos grita, nos dice lo mucho que tenemos que apurarnos, lo irresponsables que somos, la gran cantidad de tareas que nos faltan hacer. 

Pero la ilusión ya se agrietó. Nos damos cuenta de que la criatura también es una invención nuestra y que podemos elegir escucharla o no. Le bajamos el volumen y respiramos un poco más.

Agarramos nuestras cosas y seguimos avanzando, mas ahora caminando. Vamos recobrando las riendas del hacer. Volvemos a recordar que una gran forma de actuar es sin prisa y sin pausa como dice un viejo amigo.

Que vivan los magos. 

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