Miércoles. Mi día favorito. Hoy va a ser una entrada corta, no tengo tanto tiempo. Ando siguiendo a mi corazón, quien me va llevando por caminos locos. Nuevamente me convoca la tierra, y más particularmente la lombriz. Que ser vivo maravilloso por Dios.
Ayer fui a llevarle aceite de cannabis a Claudia. Eran como 140 ml. Debía valer una fortuna. Para pagarme ella rompió su chanchito y me dio los nueve pesos que tenía en monedas. Fue todo tan simbólico. Lo disfrute mucho.
Charlamos largo y tendido. Ella sobretodo, jaja. Es una máquina de hablar. Impresionante la verdad. Me tocó cortar un poco con la víctima y recordarle que ella es protagonista de sus vivencias. Que ELLA es la creadora de su propia realidad. Todos lo somos. A veces lo olvidamos. Cosas que pasan.
El significado de RE-COR-DAR es "volver a pasar por el corazón". De tanto en tanto nos olvidamos de que tenemos uno parece. Para eso estamos, para ayudarnos.
De a ratos me interrogó un poco y también me interrumpía bastante. Se iba por las ramas, y no creo que haya sido el aceite. Era más bien ella y esa mente tremendamente poderosa y sigilosa que tiene. Aprendí que una persona puede hasta ser víctima de sus dones. Increíble.
También me tocó hacer de plomero y de electricista. Que paradoja, en casa no me gusta ni poner un tornillo y ayer andaba feliz arreglándole todo. Pobre, ella también andaba ciega. Me sentía medio un Dios al lado suyo. En salud y en mente. Creo que le pude sumar bastante.
Del compost hablamos poco. Ella no sabía muy bien lo que era. Bueno, se me hace tarde para ir al campo. Ya son más de las seis, voy a ir arrancando. Dios los bendiga.
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