Que linda forma de perder el tiempo. En verdad sabes que no se pierde nada, que por el contrario se aprovecha cada letra, cada palabra, cada espacio.
Escribir es hacer tierra el pensamiento, darle ritmo, darle forma. Gracias a que escribo puedo escucharme, puedo recordar. Me permite ser todo aquello que imagino, hacerlo real. Y toma vida cada vez que alguien lo lee. Cada vez que estas palabras resuenan en una mente.
La escritura es central a todas las artes, las reune, tiene un poco de cada una. También gracias a ella, pudimos expandir varias veces el conocimiento, registrarlo. Fue la forma que encontramos de pasarnos el saber de una generación a la siguiente.
Poder encerrar en una palabra un significado, es algo tremendamente potente. Nos permite definir la realidad, describirla, ampliar varias veces nuestra capacidad de creación.
Una palabra es un conjunto de símbolos, que por como están ordenados, cobran un significado y nos transportan a un mundo, el de la palabra.
A la vez que define, nos quita el resto de las infinitas posibilidades que existían en lugar de ESA palabra. Si en nuestro imaginario ya aparece la palabra "árbol", entonces ya solo acuden a nuestra cabeza esas imágenes y no otras. Así es el mundo de la forma. Lo que tan abundantemente nos provee por un lado, nos lo quita por el otro. Lo que por un lado definimos y elegimos, por el otro restringimos y limitamos. Hasta el próximo invento, hasta el próximo salto cuántico.
Es la escritura el medio que encontramos para reunir y ordenar ideas, pasar conocimiento, transmitir enseñanzas, multiplicar saber.
Seguiremos intentando hasta que lo logremos encender.
Que vivan los magos.
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