Existen personas, existen mentes, que por como están formadas, se encuentran buscando. Buscando el origen. Una y otra vez se preocupan por entender, por saber con la mayor certeza posible, donde esta la fuente. De donde provienen las cosas. De donde sale esa información que está de boca en boca. De donde viene la materia prima que llegó a nuestros platos. De donde es que viene esa idea tan revolucionaria.
La fuente siempre es importante. Ya me lo decía mi tutor de tesis con gran ímpetu: "tenés que citar el origen de la información". Contando con la fuente, podemos estar seguros, validar el pedazo de conocimiento (o de materia) y revisar sus orígenes.
En cierta medida, el problema de nuestra sociedad es la desconexión que hay y la distancia al origen. Hoy ya no sabemos de donde provienen nuestros alimentos, de donde vienen las cosas que compramos, de donde vienen las palabras que usamos. Estamos separados, alejados de las fuentes.
Son las fuentes las que nos alimentan, las que nos proveen, y nosotros hacemos de sumideros. Nos encargamos de consumir la información o bienes y a veces hasta le agregamos algo de valor a lo que nos llega y le damos una vuelta más. Sigue girando.
Una excelente forma de lograr sanar nuestra sociedad, sería la de sanar las fuentes. Depurar aquellos lugares en donde nace la información o los bienes, para tratar de que lleguen a nosotros lo más limpios posible, depurados. Una vez más el problema se nos escurriría entre los dedos y volveríamos a la gran pregunta griega: "¿Quién juzga a los juzgadores?".
Que vivan los magos.
La fuente siempre es importante. Ya me lo decía mi tutor de tesis con gran ímpetu: "tenés que citar el origen de la información". Contando con la fuente, podemos estar seguros, validar el pedazo de conocimiento (o de materia) y revisar sus orígenes.
En cierta medida, el problema de nuestra sociedad es la desconexión que hay y la distancia al origen. Hoy ya no sabemos de donde provienen nuestros alimentos, de donde vienen las cosas que compramos, de donde vienen las palabras que usamos. Estamos separados, alejados de las fuentes.
Son las fuentes las que nos alimentan, las que nos proveen, y nosotros hacemos de sumideros. Nos encargamos de consumir la información o bienes y a veces hasta le agregamos algo de valor a lo que nos llega y le damos una vuelta más. Sigue girando.
Una excelente forma de lograr sanar nuestra sociedad, sería la de sanar las fuentes. Depurar aquellos lugares en donde nace la información o los bienes, para tratar de que lleguen a nosotros lo más limpios posible, depurados. Una vez más el problema se nos escurriría entre los dedos y volveríamos a la gran pregunta griega: "¿Quién juzga a los juzgadores?".
Que vivan los magos.
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