Ordenar, ordenar y ordenar. Que manera de activar. Cuando la materia está ordenada, tiene forma, la energía puede circular correctamente, decía un viejo sabio. Yo por el contrario, gracias a mi madre creo, a veces casi que me obsesiono. Para mí es re importante que las cosas tengan un lugar. Que estén ubicadas. Me da paz, me da tranquilidad.
Con estos años me di cuenta de que cuánto más ordenado está un espacio, más puedo descansar la vista. Cuando las cosas están agrupadas, ocupan menos lugar y son más funcionales. ¡Aprovechamos el espacio! Lo eficientizamos, y a la vez, creo que le damos vida.
De tanto en tanto me agarran unas ganas locas de ordenar completamente mi living y lo hago. Lo doy vuelta casi por completo. Lo encuentro como una forma muy interesante de revisarme. De ver que estaba guardando. De ver que estaba acumulando, que elementos no estoy usando y que objetos a partir de ese momento voy a elegir para que sigan su camino sin mi.
Cada vez quiero tratar de tener menos. O solo tener aquello a lo que le puedo dar vida. Es como jugar a tener esas cosas que al menos una vez al año toco, miro o les presto atención. Sino mejor que desaparezcan, lo que se acumula, se pudre. Nos roba energía. Mejor soltarlo.
Entonces eso es lo que intento. Cada vez ir más liviano. Ocupar menos espacio. Sostener menos cosas. Y una gran forma de hacer eso es ordenando. Soltando.
Creo que falta poco. Lo estoy sintiendo. Una de estas semanas lo hago de nuevo. Me vuelvo a revisar y ver que puedo soltar.
Que vivan los magos.
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