Vestimos, revestimos, y de a ratos nos reímos. Nos creamos paisajes mentales, sumamente reales, pero que a la larga, nos hacen presos de nuestros ideales.
¿Para qué soñamos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Somos conscientes de los pasos que damos?
¿Dónde quedó la magia que reinaba en nosotros cuando niños? ¿Será que nos la habremos dejado guardada en los juguetes que habitábamos?
Vestimos, revestimos, y de a ratos nos reímos. Siempre nos decimos, nos repetimos, como mantras, que vienen sonando hace siglos, que en algún momento va a llegar ese futuro soñado que tanto nos prometimos.
¿Será que cada vez falta menos? ¿Será que cada vez falta más?
¿Dónde está la diferencia entre lo que das y lo que tomas?
Y al lado nuestro desfilan como zombies, miles de personas, con sueños atragantados,
Otras miles que del hambre tienen sus sueños asfixiados.
Y lo loco, lo triste, lo raro, lo excepcional, es que pareciera, que bien en el fondo, todos estamos buscando lo mismo, sin embargo ya sea por ceguera o por necedad, una y otra vez caemos en el abismo.
Tal vez hagan falta algunas caídas más, algunos tropiezos, para darnos cuenta de que no solo es cuestión de rezos, sino de entender que tan solo somos reflejos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario