viernes, 16 de julio de 2021

Todavía

Creo que es en Perú, en donde la palabra "todavía" significa "todavía no". 

De eso va este post. De eso que todavía no. 

Es esa sensación que tenes cuando "casi" estas a punto de lograr algo, pero sin embargo... todavía no. 

Acá va, sin mucho pensamiento, voy a largar lo que me sale.

Uno, dos, y.... va! 


Todavía no logramos sincronizarnos. Está casi en la punta de nuestros dedos. 

Empezamos a entender que somos vibración, empezamos a entender las leyes de atracción. 

Empezamos a entender que el órgano más importante no es el cerebro, es el corazón. 

Lo sentimos, está en el aire, se está destapando la inteligencia emocional.

Aparecen los coaches, los especialistas en emociones, los sanadores, los teólogos, empieza a fluir data por todos lados. 

Los que estaban dormidos, los que estaban ahí al costado, tímidos, esperando. Se animan, hablan. Cantan, rien, bailan. 

Fueron muchas vidas de estar reprimidos, muchas vidas de estar escondidos, agazapados, esperando.

Pero listo, ya está, se empieza a destapar, está la data en el aire, la podes oler. 

Y a la vez que el mundo se polariza más, también aparecen las soluciones. 


Vuelan las ideas de un lado al otro, es una guerra de colores. Se funden, se unen, se rompen, se arman, se deshacen. Nacen y mueren. Es la creación misma buscandole un nuevo sentido a las formas. 

Las viejas estructuras se caen, se quiebran, y a la vez aparecen nuevas. El ser humano empieza a entender que es un reflejo, un fractal del todo, y a la vez empieza a reconocer su verdadero potencial. 

Nos damos cuenta de que nos estuvimos conformando con poco, nos damos cuenta de que el mundo es nuestro, y lo estuvimos descuidando y vendiendo por cosas que valen poco. O digamos... por cosas. 


Nos damos cuenta de que la tecnología tiene un propósito. De que la tecnología nos puede unir y sincronizar. De que está acá para el cambio de escala que se necesita, para mantener sincronizados a más de 7 mil millones de corazones, de almas, que están buscando la verdad como un sediento en el desierto. 

Nos cae la ficha de estamos plagados de sabiduría, de energía, de que el conflicto, la enfermedad, el sufrimiento y el drama en que estamos inmersos es una ilusión, es una propia creación, un simple juego para aprender más de nosotros. 


Y algunas almas logran sacar la cabeza. Logran tomar aire y dicen "BASTA". Quiero la posta. 

Reclaman lo que es suyo, quieren la verdad, y empiezan a buscarla con seriedad. 

Empiezan a entender las leyes y que si realmente se sintonizan a la fuente, pueden vivir en un paraiso. 

No es fácil, no es automático, requiere esfuerzo, constancia, disciplina, y por sobre todo, perseverancia.

Sin embargo, un ladrillo cada día, un paso cada día, avanzamos. Como el árbol que se abre camino hacia el sol. Trazando una arquitectura perfecta, creciendo en contra de la gravedad hacia la luz, hacia la fuente, hacia ese alimento infinito que todo lo multiplica. 


Y es ahí, es ahí cuando nos empezamos a ordenar. Es ahí dónde empezamos a ver con claridad, bajamos un cambio y hasta frenamos, y empezamos a meditar. 

Nos cuestionamos nuestro camino, que es lo que estamos haciendo y nos empezamos a sincronizar. 

Nos limpiamos, nos sanamos, empezamos a entender, a encarnar la esencia de lo sagrado y nos oímos respirar.

Aparece esa voz que nos guía y no lleva, y así empezamos a andar. 


Está todo cada vez más dado, más tejido, más entrelazado. Se cristalizan de a poco nuevas formas, nuevas posibilidades. Milagros, imaginaciones pasadas, sueños concretados. 

Y cuántos más soñadores hay más posibilidades de soñar. Es ayudarnos, es darnos aunque sea en silencio, un empujón como para avanzar. 


Y así cambia el sentido de todavía. Es un todavía si. Es un eterno todavía si. Todavía se puede, la salida está ahí. Por más de que duela, por más de que no entiendas, por más de que te quiebres, si te seguís moviendo, si te seguís avanzando, al final llegas. Sos vos con vos. Confía. Todavía.

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