domingo, 17 de octubre de 2021

Escribir me ordena

Me siento a escribir. 

Escribir me baja, me consuela. Me abraza. 

Es 17 de Octubre del 2021. Ando mareado. Vengo tocando de oído, y a decir la verdad, estoy conforme con mi vida, las cosas vienen bien. 

Tengo un hogar, me acompaña mi compañero Mike Tarpuy (mi gato), y en los últimos 10 años vengo trabajando fuerte para convertirme sobretodo en una buena persona. Me pareció que eso era lo más importante. Está claro que no conviene descuidar lo material, ni tampoco la salud, ni el trabajo, ni la familia, pero por sobre todas las cosas, tratar de ser alguien con quien al menos yo mismo, podría vivir. 

La vida es rara, siento que es muy cambiante. Este año si tratase de explicarlo, creo que me sería casi imposible. Me pasaron tantas cosas, y todas tan contradictorias y tan dentro mio, que a fin de cuentas solo las termino hablando conmigo. Aquellas que logro recordar claro. 

En los últimos meses, siempre traté de tener mucho registro de todo lo que me pasa, de que cosas hago, de por que las hago, de si las elegía o si no, y porque, o para que. Pero últimamente hay algo adentro mío que está soltando. Como que no quiere seguir haciendo esa fuerza. No quiere seguir esforzándose por tenerlo todo bajo control, o por tratar de recordar todo. Tal vez sea que estoy buscando una nueva forma. 

Es que se que la hay. Se que hay una forma de vivir sin estar luchando todo el tiempo contra todo. Se que hay una forma de vivir en que podemos ponernos a disposición de un orden, una inteligencia mayor, y soltar, lanzarnos a la vida, y acomodar las alas a lo que trae el viento, sin tanto esfuerzo, sin tanto sufrimiento. 

Entiendo que suena completamente ilógico, suena anti intuitivo. Sin embargo de a ratos, encuentro que estoy ahí. Me encuentro enseñándole a pequeños, con quienes tengo el mejor diálogo de los últimos años, me encuentro bailando con mi cabeza sumergida en un profundo éxtasis por el solo hecho de entregarme a la música. Me encuentro. Y listo. 

Tengo ganas de mi, ganas de lo que es verdadero. Ganas de todas esas cosas que me llenan de vida, que me llenan por dentro, que me permiten soltar todas esas cosas que vengo cargando, y que en verdad no las siento. Se que hay una vida mejor para mi, y para muchos de los que me rodean. Ayer Ezequiel me dijo “la pregunta es quien es Jesús para vos” y me dejó pensando. Me contó la historia de como el pueblo Judío había elegido a Barrabas en vez de a Jesús, y que eso fue lo que los había alejado de la salvación. 

Ezequiel es un albañil, pero que también estudia Teología Sistémica. Sabe más de la historia de Jesus, tal vez que todos los curas que escuche. 

La realidad supera la ficción. Suelo repetir esta frase en mi cabeza. Son tantas las vivencias, tantos los aprendizajes. Tanta la información que últimamente circula por mi, que tal vez esté bien esta nueva forma. Tal vez esté bien soltarlo y dejarme llevar por lo que sucede, tratando de seguir adelante con lo que verdaderamente se sostiene, con lo que verdaderamente está vivo. 

¡Qué vivan los magos!


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